20 June 2021
 

«Al atardecer» (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente.

En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino solo juntos. Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús.

 

“Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia” (Daniel 3,25) 

 

COMUNICADO DE LOS OBISPOS DEL TOLIMA (ARQUIDIÓCESIS DE IBAGUÉ, DIÓCESIS DE EL ESPINAL, DIÓCESIS DE LÍBANO-HONDA) PARA ACATAR LAS DECISIONES DE LOS GOBIERNOS NACIONAL, DEPARTAMENTAL Y MUNICIPALES SOBRE LA PREVENCIÓN DEL CORONAVIRUS (COVID-19), Y PARA DAR INDICACIONES PROPIAS A LOS FELIGRESES DE LA IGLESIA CATÓLICA EN NUESTRO DEPARTAMENTO

 

Dios, Nuestro Padre, en su infinita misericordia y sabiduría nos permite vivir este tiempo Santo de la Cuaresma ante la novedad del Coronavirus, seguramente como una ocasión para que seamos más conscientes de que en un mundo tan avanzado, donde cada vez la ciencia y la técnica nos pretenden asegurar la respuesta a todas las necesidades, nos demos cuenta de que la salud y la vida son un auténtico obsequio gratuito de nuestro Creador y que por tanto no las tenemos garantizadas.  

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Juan 4,5-42: El encuentro de Jesús con la Samaritana. Un diálogo que genera vida nueva

 

Lectura

a) Una clave de lectura: 

El texto describe el diálogo entre Jesús y la Samaritana. Diálogo muy humano, que demuestra cómo Jesús se relacionaba con las personas y cómo Él mismo aprendía y se enriquecía hablando con otros. Durante la lectura, intenta prestar atención a lo que más te sorprende en la conducta tanto de Jesús como de la Samaritana.