24 November 2017
 

Evangelio para el domingo 19 de noviembre 2017. Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: "Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno; a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

            Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."

            Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor."

            Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes." Palabra del Señor. Mateo 25, 14-30. 

EL TALENTO DE UNA PERSONA LOGRA SU RAZÓN CUANDO ESTÁ  AL SERVICIO DE LOS DEMÁS 

            °°° "Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno; a cada cual según su capacidad; luego se marchó”. °°° Mateo 25, 14-30. Aprendamos a circular en este mundo, según la parábola de los talentos:  Jesucristo nos conoce y sabe la capacidad de cada uno de nosotros. Él no desconoce nuestras cualidades, nuestras, virtudes, nuestros talentos. Lo que él pretende es enseñarnos la regla sabia de la vida: Poner los talentos al servicio de los demás. Hay que entender que los talentos funcionan, crecen, se multiplican, cuando tomamos conciencia que no son nuestros, no son de nuestra propiedad, no son motivo de orgullo, no los hicieron para superar a los demás, sino que somos administradores del mayor regalo de Dios a cada persona. Cada ser humano tiene sus propios talentos y virtudes; el mundo cambia, cuando cada ser humano pone sus cualidades al servicio de la sociedad. El Hijo de Dios recomienda en su Evangelio que quien desee brillar en la sociedad y en el Reino de Dios deberá aprender a vencer su egoísmo, a sacrificarse, a esforzarse. La persona tiene que llegar a entender algún día que Dios es siempre bueno y que con su ayuda se puede construir un mundo mejor. Si ponemos nuestro talento al servicio de la sociedad, se van a beneficiar más personas. El problema aparece cuando muchos no quieren ceder a la propuesta de Dios, estos esconden su talento, cobran por su talento, se imponen por su talento, discriminan a otros desde su talento, engañan a otros con su talento. La Sagrada Escritura desde un ambiente del Reino de Dios propone el modelo de un discípulo de Dios en el mundo; así lo explica el buen hermeneuta: “Los discípulos de Jesús no son personas independientes, que todo lo determinan únicamente según su libre arbitrio, por el contrario: están obligados a rendir cuentas. Los discípulos de Jesús tienen conciencia de que todo lo que tienen es un bien que le ha sido dado. Lo recibido es un encargo, una responsabilidad. Los discípulos “buenos y fieles” son aquellos que sacan adelante lo recibido en el sentido querido por Jesús. De lo que cada discípulo “haga” depende la realización de su vida, el logro de la plenitud de su existencia”.  En una vida cristiana se espera que podamos hacer uso de lo que tenemos, lo que somos y lo que podemos llegar a ser. Le servimos a los demás y los hacemos con humildad, es algo así como el mandato evangélico: “Hemos hecho lo que debíamos hacer” (Lucas 17, 10).  Dios es el verdadero y original dador de todas las cosas buenas. Nosotros solamente somos mayordomos o encargados de todo lo que Él ha puesto en nuestras manos. Quien administra bien y en sentido común sus talentos y sus bienes, encontrará el verdadero reino de Dios. Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué.   

Papa Francisco °°° Queridos hermanos y hermanas: El Evangelio de este domingo es la parábola de los talentos, tomada de san Mateo (25,14-30). Narra de un hombre que, antes de partir para un viaje, convoca a sus servidores y les confía su patrimonio en talentos, monedas antiguas de un gran valor. Ese hombre confía al primer servidor cinco talentos, al segundo dos, al tercero uno. Durante la ausencia del hombre, los tres servidores deben hacer fructificar este patrimonio. El primer y el segundo servidor duplican cada uno el capital inicial; el tercero, en cambio, por miedo a perder todo, entierra en un pozo el talento recibido. Al regreso del señor, los primeros dos reciben felicitaciones y la recompensa, mientras el tercero, que devuelve solamente la moneda recibida, es reprendido y castigado.

El significado de esto es claro. El hombre de la parábola representa a Jesús, los servidores somos nosotros y los talentos son el patrimonio que el Señor nos confía. ¿Cuál es el patrimonio? Su Palabra, la Eucaristía, la fe en el Padre celeste, su perdón… en resumen, tantas cosas, sus más preciosos bienes. Este es el patrimonio que Él nos confía. No solamente para custodiar, sino para multiplicar.

Mientras en el lenguaje común el término “talento” indica una resaltante cualidad individual –por ejemplo, un talento en la música, en el deporte, etcétera–,  en la parábola los talentos representan los bienes del Señor, que Él nos confía para que los hagamos fructificar. El pozo cavado en el terreno por el «servidor malo y perezoso» (v. 26) indica el temor del riesgo que bloquea la creatividad y la fecundidad del amor. Porque el miedo de los riesgos en el amor nos bloquea.

Jesús no nos pide que conservemos su gracia en una caja fuerte. Jesús no nos pide esto, sino que quiere que la usemos para provecho de los demás. Todos los bienes que hemos recibido son para darlos a los demás, y así se multiplican. Es como si nos dijese: “He aquí mi misericordia, mi ternura, mi perdón: tómalos y úsalos abundantemente”. Y nosotros ¿qué hemos hecho con ellos? ¿A quién hemos “contagiado” con nuestra fe? ¿A cuántas personas hemos alentado con nuestra esperanza? ¿Cuánto amor hemos compartido con nuestro prójimo? Son preguntas que nos hará bien formularnos.

Cualquier ambiente, también el más lejano y árido, puede convertirse en un lugar donde hacer fructificar los talentos. No existen situaciones o lugares excluidos a la presencia y al testimonio cristiano. El testimonio que Jesús nos pide no es cerrado, es abierto, depende de nosotros. Esta parábola nos empuja a no esconder nuestra fe y nuestra pertenencia a Cristo, a no sepultar la Palabra del Evangelio, sino a hacerla circular en nuestra vida, en las relaciones, en las situaciones concretas, como fuerza que pone en crisis, que purifica, que renueva. Así como también el perdón, que el Señor nos dona especialmente en el Sacramento de la Reconciliación: no lo tengamos encerrado en nosotros mismos, sino dejémoslo que desate su fuerza, que haga caer los muros que nuestro egoísmo ha levantado, que nos haga dar el primer paso en las relaciones bloqueadas, retomar el diálogo donde no hay más comunicación… Hacer que estos talentos, estos regalos, estos dones que el Señor nos ha dado, sean para los demás, crezcan, den fruto con nuestro testimonio.

Creo que hoy sería una cosa buena que cada uno en casa tomase el Evangelio, el Evangelio de San Mateo, capítulo 25, versículos del 14 al 30, Mateo 25, 14-30, leer esto y meditarlo un poco: “los talentos, las riquezas, todo aquello que Dios me ha dado de espiritual, de bondad, la Palabra de Dios. ¿Cómo hago para que crezcan en los demás? ¿O solamente los custodio en una caja fuerte?”.

Además, el Señor no da a todas las mismas cosas y de la misma manera: nos conoce personalmente y nos confía aquello que es justo para nosotros; pero en todos, en todos hay algo de igual: la misma, inmensa confianza. Dios se fía de nosotros, Dios tiene esperanza en nosotros. Esto es igual para todos ¡No lo defraudemos! ¡No nos dejemos engañar por el miedo, sino intercambiemos confianza con confianza! La Virgen María encarna esta actitud de la forma más bella y más plena. Ella ha recibido y acogido el don más sublime, Jesús en persona, y a su vez lo ha ofrecido a la humanidad con corazón generoso. Pidámosle ayudarnos a ser “servidores buenos y fieles”, para participar “de la alegría de nuestro Señor”. Ángelus Regina coeli, Papa Francisco 16 de noviembre 2014.  

Padre, Jorge Humberto Peláez. SJ.  Mateo 25, 14-30. Empecemos por profundizar en el primer elemento que nos presenta esta parábola: cada uno de nosotros ha recibido un capital-semilla. El texto evangélico lo expresa con claridad: “El Reino de los Cielos se parece a un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas; llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco millones; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue”. Cada uno de nosotros empieza la vida con un rico potencial de posibilidades, las cuales se irán manifestando con el paso del tiempo. Los padres de familia juegan un papel importantísimo en estas primeras etapas del desarrollo pues a ellos corresponde identificar estas posibilidades y estimularlas. En este proceso de descubrimiento es muy importante tomar conciencia del hecho de la diversidad; esto significa reconocer que cada ser humano es diferente. La tarea de los adultos es favorecer que el potencial del individuo se exprese y desarrolle.

            Después de reflexionar sobre el primer elemento que nos presenta esta parábola: cada uno de nosotros ha recibido un capital-semilla, los invito a explorar el segundo elemento: debemos hacer crecer ese capitalsemilla. Este segundo elemento nos hace pensar en la educación, que es la llave que abre las puertas del futuro y es la escalera que permite la movilidad social. Muchos padres de familia piensan que su tarea está cumplida por el simple hecho de haber matriculado a sus hijos en un buen colegio. Pero esto no es cierto. La educación de los niños y los jóvenes pide una interacción permanente entre los papás y los profesores pues se trata de una tarea conjunta. Cuando los niños tienen un bajo rendimiento escolar, no es correcto hacer una lectura simplista y atribuirlo a pereza o desinterés. Siempre hay una explicación más profunda. Con frecuencia, el bajo rendimiento escolar es consecuencia de los conflictos en el hogar, y esto difícilmente lo reconocen los padres.

            El tercer elemento en el que nos hace reflexionar esta parábola sobre el hombre que salió de viaje y encargó la administración de sus bienes a sus empleados es la rendición de cuentas. Cada uno de nosotros ha recibido un capital-semilla de potencialidades y cualidades. Se espera que las semillas den fruto. Se espera que cada uno de nosotros demos fruto de acuerdo con las posibilidades. Esto nos lleva a reflexionar sobre la responsabilidad social que pesa sobre cada uno nosotros. Las cualidades que tenemos no son para dejarlas enterradas, es decir, para desaprovecharlas; tampoco son para alimentar nuestro ego y sentirnos superiores. La naturaleza del ser humano es esencialmente social, y no podemos pensar que es posible desarrollarnos y ser felices dando la espalda a los demás.