13 December 2017
 

Evangelio para el domingo 10 de diciembre 2017. Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos. Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados.

Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y El los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo. Palabra del Señor.  Marcos 1, 1-8.

ES NECESARIO OBRAR CON JUSTICIA Y CON VERDAD

°°° Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor”. °°° (Marcos 1, 1-8).  Para recibir a Jesucristo es obligatorio hacer penitencia, preparar el camino, enderezar sus sendas. Esa es la recomendación del precursor del Maestro. Como creyentes nos preparamos para el nacimiento del Salvador del mundo. Recorremos nuestro propio adviento. Esa es una realidad y un tiempo litúrgico que: “celebra una triple venida del Señor: en primer lugar, la histórica, cuando asumió nuestra misma carne para hacer presente en el mundo la Buena Noticia de Dios; en segundo lugar, la que se realiza ahora, cada día, a través de la Eucaristía y de los demás sacramentos, y a través de tantos y tantos signos de su presencia, comenzando por el signo de los hermanos, y de los hermanos pobres; y finalmente, en tercer lugar, la venida definitiva, al final de los tiempos, cuando llegará a plenitud el Reino de Dios en la vida eterna”.  Los personajes centrales que propician el adviento son: Isaías: Es el profeta por excelencia del tiempo de la espera; está asombrosamente cercano. Lo es por su deseo de liberación, su deseo de lo absoluto de Dios; lo es en la lógica de una vida en la lucha y combate. (cf. Capítulos 7-11). Nuestro segundo personaje es el Espíritu Santo: “el Espíritu Santo es el que transforma la creación, del caos al cosmos, que hace de él algo bello, ordenado, limpio, un mundo justo”. (san Ambrosio) Nuestro tercer personaje es la Virgen María: La fe se convierte para María en la máxima medida para abrazar no solo su propio misterio, sino el de su mismo hijo: un puro don que Dios le ha dado no para su gozo o su exaltación, sino para el bien de todos. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu Palabra” (Lucas 1,38).  Nuestro cuarto personaje será san José: El hombre que se dejó guiar por el Espíritu de Dios. ” Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado y tomó consigo a su mujer” (Mateo 1, 24).    Todos ellos en comunión con otros, vislumbran lo que va a acontecer y dejan ver claro las intenciones y los sentimientos de Dios Padre: Va a venir el Salvador, Aquel que le va a dar a la vida de hombres y mujeres una dimensión nueva según su Reino. 

            San Juan el Bautista.  Un hombre que causó mucho impacto ante la vida de los judíos, fue controvertido, se comportaba de una manera extraña, era muy elocuente en su hablar, muy estricto en su forma de vivir, muy seguro de la misión que estaba cumpliendo: “Ser el precursor de Cristo”.  Juan, es el mensajero de la luz, él nos cuenta quién es Jesús, cuál es su misión, cómo prepararse para recibir la llegada de Jesús: “Conviértanse, porque ha llegado el Reino de los cielos” (Mateo 3,2). “se caracterizó por su austeridad, es considerado según los estudiosos de la Sagrada Biblia, como el último de los profetas de la Antigua Alianza y el precursor del Señor, pues a él le correspondió preparar los caminos del Mesías esperado.  Fue una persona muy humilde, en el sentido que asumió de todo corazón su misión, la llevó hasta sus últimas consecuencias, su reto era presentar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. El mismo lo dice en su predicación, -aceptó que debía disminuir para que Cristo creciera- (Juan 3,30). Según el Evangelio de Marcos, Juan llevó una vida de gran penitencia (Marcos 1,6). Con su testimonio de vida y con su Palabra invitaba a la conversión.  Juan insiste en que es necesario obrar con justicia y con verdad, de disponerse a conseguir de Dios el perdón de los pecados”. Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué.

Papa Francisco: el Bautista podía presumir, sentirse importante, pero no lo hizo: él «sólo indicaba, se sentía voz y no palabra». Este es, según el Papa Francisco, «el secreto de Juan». Él «no quiso ser un ideólogo». Fue un «hombre que se negó a sí mismo, para que la palabra» creciera. He aquí entonces la actualidad de su enseñanza, subrayó el Santo Padre: «Nosotros como Iglesia podemos pedir hoy la gracia de no llegar a ser una Iglesia ideologizada», para ser en cambio «sólo la Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans», dijo citando el íncipit de la constitución conciliar sobre la divina revelación. Una «Iglesia que escucha religiosamente la palabra de Jesús y la proclama con valentía»; 

Marcos 1, 1-8. Padre, Jorge Humberto Peláez. SJ.

ü      Juan Bautista es el personaje central de este II Domingo de Adviento. Con varios siglos de anticipación, el profeta Isaías traza los rasgos de este profeta destinado a preparar los caminos del Señor. Y el evangelista Marcos nos lo muestra en plena actividad.

ü     Juan Bautista fue una figura que rompió todos los moldes convencionales:

o       Su vestimenta de piel de camello suscitaba curiosidad pues no se ajustaba a las modas de la época.

o       Su dieta de grillos y miel silvestre era absolutamente repugnante para los gustos gastronómicos de ayer y de hoy.

o       Su mensaje era una invitación a un cambio radical de vida.

o       Como lo podemos ver, su modo de vivir y su mensaje no estaban destinados a ganar las simpatías de una audiencia particular. Si lo analizamos a la luz de los usos de hoy, ninguna empresa le ofrecería trabajo en  una oficina de relaciones públicas o de mercadeo. Definitivamente, Juan Bautista fue un personaje muy singular que rompió los paradigmas socialmente aceptados.

ü      Un rasgo muy acentuado de su estilo apostólico fue la absoluta discreción o rechazo  de toda muestra de protagonismo:

o       Dentro de la lógica mundana interesada en los chismes de la alta sociedad y de la farándula, Juan Bautista, como primo del Mesías y su “manager”, debería ser un consentido de los poderosos; en nuestra lenguaje de hoy, diríamos que debería ocupar las portadas de las principales publicaciones (Hola, Semana, Cambio, El País, El Tiempo…)

o       Pues bien, Juan Bautista se opuso radicalmente a esta lógica mundana y rechazó prebendas y protagonismos; él afirmaba: “Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias”. Un buen ejemplo para todas aquellas personas ansiosas por aparecer, en lugar de trabajar con eficiencia y responsabilidad.

ü     La misión del Bautista consistió en preparar el camino del Mesías. Así lo había anunciado el profeta Isaías y así lo relató el evangelista Marcos. Veamos cómo se llevó a cabo esta preparación:

o       En primer lugar, hizo un llamado a la conversión. La mejor preparación para la venida de Jesús es organizar nuestro mundo interior; debemos revisar si nuestras actitudes, juicios y acciones están inspirados en la lógica del evangelio o nos mueven otras motivaciones torcidas.

o       En segundo lugar, Juan Bautista también exhortó a una transformación de las estructuras en el sentido de reconstruir las relaciones entre los seres humanos.

o       Esta interpretación de la predicación del Bautista no es forzada. Los invito a revisar los textos de Isaías y de Marcos que escuchamos hace algunos minutos. Allí aparecen unas expresiones muy sugestivas: “que los valles se levanten, que los montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece, y lo escabroso se iguale”, “preparad el camino del

Señor, allanad sus senderos”

o       A través de estas expresiones simbólicas que nos hablan de diversas topografías o niveles del terreno se está haciendo referencia a los profundos contrastes o desniveles que se dan en las relaciones sociales, las cuales deben pasar de la desigualdad a la igualdad, de la injusticia a la justicia, de la inequidad a la solidaridad.

o       En síntesis, Juan Bautista prepara los caminos del Señor invitando a la conversión interior y al establecimiento de un ordenamiento social, político y económico que exprese la solidaridad entre todos. Estas dos acciones, la interior y la social, son inseparables para preparar el advenimiento de Jesús.

ü     Juan Bautista, el último de los profetas del Antiguo Testamento, fue llamado el Precursor porque preparó la venida del Mesías. Ahora bien, Jesús continúa haciéndose presente a través de la gracia que comunica en los sacramentos. Cada uno de nosotros tiene la misión de contribuir a este encuentro entre Cristo y la comunidad. Debemos invitar, con nuestro ejemplo y con las palabras, para que la buena noticia de Jesús sea acogida por las mujeres y hombres de nuestro tiempo.

ü      En medio del desánimo que nos producen la violencia y la pobreza que golpean a nuestro país, el Adviento nos está gritando que es posible la esperanza:

o       La esperanza de los discípulos de Cristo no consiste en ilusiones vanas de que esto cambiará de un momento para otro.

o       La verdadera esperanza consiste en una radical confianza en la presencia de Dios, que no nos  abandona y nos alienta en este esfuerzo gigantesco por redireccionar la marcha de nuestro país hacia horizontes de humanización y convivencia.

o       Juan Bautista es un poderoso punto de referencia en nuestro compromiso por preparar los caminos del Señor.

Marcos 1, 1-8 Lectio divina, Padre, Fidel Oñoro. Nos situamos en la introducción del evangelio según san Marcos. En este pasaje podemos distinguir: (1) El título y enunciado del evangelio según san Marcos (1,1) (2) La introducción del ministerio de Juan en el ámbito del desierto, como realización de las antiguas profecías (1,2-4) (3) Un resumen de la respuesta de la gente ante la predicación de Juan (1,5) (4) Una descripción de la persona de Juan: su atuendo y su alimento (1,6) (5) El contenido de la proclamación del Mesías (1,7-8). 2. Profundización El Evangelio de Marcos está todo él orientado hacia la confesión de fe, uno de sus hilos conductores más importantes es la cuestión: ¿Quién es Jesús? Ya desde de las primeras líneas se empieza a responder. La entrada de la persona de Jesús en el escenario, el protagonista del Evangelio, se realiza de manera solemne. Tres voces lo anuncian: (1) La voz del evangelista (1,1) (2) Las antiguas voces de los profetas (1,2-3) (3) La voz de Juan Bautista y su ministerio (1,4-8) 2.1. La voz del evangelista Marcos, quien presenta a Jesús como el Cristo e Hijo de Dios (1,1) “Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” Marcos anuncia el comienzo de una “Buena Noticia” (=Evangelio). La expresión “Buena Noticia”, es importante no sólo porque nos señala el carácter de mensaje, de anuncio que caracteriza la obra (ver el v.4: “Apareció Juan proclamando...”; v.7: “Y proclamaba...”; incluso el v.14: “Y (Jesús) proclamaba...”), sino también porque nos señala cuál es el ambiente dominante en el camino de Jesús. Lo que va a suceder es realmente “bueno”, “bello”, “encantador” e inspira una atmósfera de gozo. Esto nos recuerda al mensajero alegre que anuncia la cercanía de Dios, como en Isaías 40,9: “Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión. Clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén, clama sin miedo. Di a las ciudades de Judá: „Ahí está vuestro Dios”. El contenido de la Buena Noticia es una persona, Jesús, quien es al mismo tiempo el proclamador de ella. El tema central es la acción de Dios que transforma las situaciones negativas del hombre y lo atrae hacia su proyecto salvífico. Enseguida Marcos nos presenta dos títulos de Jesús, que retoman las dos confesiones de fe más importantes del Evangelio: “Cristo” e “Hijo de Dios”. Estas dos confesiones de fe del Evangelio delimitan claramente las dos grandes partes de la obra: Jesús descubierto como Mesías (8,27-30) y luego como Hijo de Dios (15,39).

La voz de la Escritura: Jesús es el Señor de los caminos La voz de la Escritura resuena a través de dos citas bíblicas que el evangelista ha cosido y actualizado en la persona de Juan Bautista. Estas han sido tomadas de Malaquías 3,1 (arreglada según Éxodo 20,23) e Isaías 40,3. Marcos parece referirse a una única cita bíblica isaiánica (ver 1,2ª), sin embargo hay tres citas contenidas en el anuncio. Esta primera voz que resuena evoca la voz ya extinta de los profetas y se centra en la persona de Jesús, es él quien realizará el camino del Dios en la historia, él es el Señor. 2.3.La voz de Juan Bautista, el mensajero de los nuevos tiempos: Jesús vence el mal y nos introduce en su comunión con el Padre creador Es Dios mismo quien le da la Palabra a Juan (ver 1,3). La “voz que clama (que grita) en el desierto” aparece históricamente en la persona de Juan, de quien dos veces consecutivas se dice que “proclamaba” (1,4 y 7). El contenido de su anuncio es · la efectiva preparación del “camino del Señor” mediante el bautismo de conversión (1,4-5); · la presentación de la persona de Jesús, el que ya está a punto de comenzar a recorrer su camino. Lo hace profetizando (1,7-8). Mc 1,6, justamente el versículo central de la sección que describe la misión del Bautista, nos presenta el ajuar y la dieta que caracterizaban al profeta como un nuevo Elías, es decir, el profeta de los nuevos tiempos. Se describe así la vida austera del profeta, un estilo que también caracterizará a los misioneros de Jesús (ver 6,8-9). Distingamos: · Su habitación: el desierto. · Sus hábitos: los del profeta Elías (2 Reyes 1,8), el cual el profeta (Malaquías 3,23) anunció que iba a volver. · Su alimento: la de un asceta. · Su actividad: predicar la conversión y bautizar en las aguas del Jordán.