24 November 2017
 

3. EL CA TEQUISTA: UN ADULTO MAESTRO

Arquidiócesis de Ibagué.   Beso  Febrero  2011

 

Ø  . Quizá cuando comenzamos a ser catequistas nos preguntamos o preguntamos a alguien:

«¿Y qué es lo que tengo que hacer?». Es cierto que, como catequistas, tene­mos una misión y esta abarca muchas cosas. Pero si quisiéramos resumirlas, podría­mos decir que catequista es aquel que asume la tarea de iniciar a otros en la fe y en la vida cristiana, tal y como ya existen y se practican en la Iglesia.

ASPECTOS LITURGICOS Y PASTORALES DEL DOMINGO

Padre Héctor Giovanni Sandoval.  Delegado Episcoapal Arquidiócesis de Ibagué, para la liturgia (2011)

 

1. EL ORIGEN DEL DOMINGO

 

Los tres primeros siglos son la época en que se va configurando el domingo como el día dedicado al Señor y se caracterizó únicamente por la celebración de la Eucaristía, ya que el descanso dominical solamente va a empezar en el año 321 por un decreto del emperador Constantino.

 

A)  Testimonios bíblicos: * Hacia el año 55 o 56 Pablo escribiendo a los fieles de Corinto les recomienda hacer su aportación para la comunidad de Jerusalén, y les pide que hagan esa colecta de caridad fraterna: “cada primer día de la semana” (1 Cor 16,2). Por este texto se ve que para la comunidad de Corinto y para la Iglesia de la gentilidad, que no observaba el sábado, el “primer día de la semana” tiene un significado especial. * “el primer día de la semana estando reunidos para partir el pan” (Hch 20, 7-12). Este texto hace pensar que se trata de una reunión habitual en la que se celebra la eucaristía. * “yo Juan… fui arrebatado en espíritu el día del Señor y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta” (Ap 1,9-10). La importancia de este texto radica en ser el único del Nuevo Testamento que designa el día primero de la semana con el adjetivo Señor, del que salió más tarde el nombre cristiano del domingo.

EL SILENCIO EN LA LITURGIA

Padre, Héctor Giovanni Sandoval, Delegado Episcopal para la Liturgia, Arquidiócesis de Ibagué (2011)

 

1.  El redescubrimiento del silencio en la liturgia: la Constitución Sacrosanctum Concilium, tratando de la participación activa de los fieles, destaca la importancia del silencio: “para promover la participación activa se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos, y también las acciones o gestos.

Guárdese, además a su debido tiempo, el silencio sagrado” (no. 30). La necesidad y la función del silencio en la celebración litúrgica habían sido afirmadas con frecuencia, en vísperas del concilio la praxis litúrgica más común en uno de sus comentarios afirma: “el silencio es el elemento más descuidado, o incluso sacrificado expresamente en nombre de una participación activa, concebida falsamente en el muy limitado sentido de voz o gesto. Se olvida que por la intensidad con que se vive este silencio se puede medir el grado de capacidad y de preparación de los fieles para la verdadera participación” 

EL LECTOR EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA

Padre, Héctor Giovanni Sandoval, Delegado Episcopal para la Liturgia, Arquidiócesis de Ibagué (2011)

 

Los primeros siglos: el lectorado tiene sus orígenes en el inicio mismo del culto cristiano. Siguiendo el modelo de las celebraciones sinagogales, la liturgia de la Palabra tuvo siempre, de una manera u otra, su lugar en el contexto de las asambleas cultuales cristianas. Con todo, el primer testimonio sobre el ministerio del lector no lo tenemos hasta la mitad del siglo II.

Arquidiócesis de Ibagué

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Nuestro reto es: “Responder al apremiante envío de Jesús, el Señor: -Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda creatura - (Marcos 16,15), actuando como discípulos misioneros, creciendo con alegría en la escuela de Nazareth y guiados siempre por la fuerza misionera del Espíritu Santo”.

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