17 July 2018
 

* Toda persona que utilice la casa y no se hospede paga $ 5.200 por estadía. Toda factura, debe pagar el IVA del 8% por la alimentación. y el IVA del 16% por el hospedaje.

Casa Blanca cuenta Con 1 capilla. Hospedaje: 208 camas. Salón abierto: 140 sillas. Salón dorado: 138 sillas. Salón ocobos: 150 sillas. Comedor uno: 100 sillas. Comedor dos: 140 sillas. Salas trabajo de equipo. Zonas verdes. Parqueaderos Las reservas deben hacerse con la doctora Liliana Bohorquez.

Autor: Francisco Castañera. Formación de la vida espiritual. Formar las almas de los hijos de cara a la eternidad, asegurar que llegue a la meta para la cual fue creado.

El ser humano es un ente muy complejo que tiene un cuerpo animado por un espíritu. Pero es un ser único; no podemos romperlo y manejar separadamente cada una de sus partes de manera independiente como si no estuvieran íntimamente ligadas. Por ello hablar de la formación espiritual desligándola de la formación humana en general es un grave error. “Primero hombre y luego santo” (P. Marcial Maciel).

El edificio de la formación espiritual se levanta sobre la base de una formación sólida de los otros aspectos humanos. Es por ello que antes de la formación espiritual, es necesario formar la voluntad, la conciencia, la inteligencia y la afectividad. Es utópico pretender una seria vida de oración sin el cimiento de una conciencia rectamente formada o de una voluntad fuerte. No se logra una vida íntima con Cristo si no se ha modelado previamente el corazón por el camino de una sana y madura afectividad. No se pueden penetrar adecuadamente los misterios de la Sagrada Escritura sin el apoyo de una inteligencia aguda, perspicaz, sutil. Lógicamente, en todo ello es el Espíritu quien va guiando al alma y el que va derramando sus dones y sus gracias para irlas santificando, pero es necesario el concurso de una humanidad completa que sea cimiento sobre la cual pueda levantarse seguro el edificio espiritual.

Voy a esbozar sencillamente algunos rasgos de esta formación espiritual que me parecen fundamentales. Como siempre lo importante no es la teoría, que por otro lado debe estar bien aprendida, sino la vivencia, el testimonio, la experiencia real de lo espiritual encarnada en mi vida. El testimonio de una vida santa ha sido siempre un acicate para la entrega de muchos, así como el testimonio de los mártires fue siempre semilla de nuevos cristianos.

Dios, no lo olvidemos, es un Dios de vivos porque Él es la Vida y vive en medio de nosotros como Rey, y alguien que es la Vida transmite vida y eso se debe notar.

SENTIDO DE LA VIDA ESPIRITUAL

Somos seres espirituales, es decir eternos. El espíritu no muere nunca. “El espíritu es el que da la vida, la carne no aprovecha para nada”

Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios: Es decir un espíritu divinizado. Esta semejanza es filial: Somos sus hijos. Somos templos del mismo Dios: “el Reino de Dios está dentro de vosotros” “Dios habita en nuestros corazones”

Todo esto da mucho qué pensar. Si todo esto es verdad, sería interesante valorar qué tanta atención, tiempo y cuidado damos a nuestra vida espiritual, es decir a nuestra vida eterna. Qué responsabilidad tan grande, como padres de orientar adecuadamente a nuestros hijos de cara a esa eternidad, de asegurar que ese hijo llega a su fin último habiendo cumplido con aquello que le permita llegar a la meta para la cual fue creado.

Haber dado más o menos comodidades, medios de formación intelectual, posibilidades de un desarrollo deportivo de calidad, medios de diversión y descanso es relativamente importante, pero haber descuidado la vida del espíritu, mantener anémica el alma de nuestros hijos, aunque sus cuerpos estén sanos y rollizos es un riesgo terrible y un cargo de conciencia que si tuviéramos la capacidad de entender la gravedad del mismo, ninguno quisiéramos tener.

El primer paso, por tanto, es el de entender de lo que se trata y dar a este punto la importancia que requiere.