21 November 2017
 

La librería fundación san José es una entidad dirigida a promover el anuncio del Evangelio a través de los medios de comunicación escritos. Fue fundada por Monseñor Juan Francisco Sarasti y el Presbiterio de la Arquidiócesis; la Corporación dirige la edición del Periódico Arquidiocesano “Kerigma” en conjunto con el Departamento de Comunicaciones y cuenta con una Librería para la difusión de los medios impresos de Evangelización.

Librería san José
Calle 10 No. 2-44 Ibagué

Tel: 2611680 Extension 110
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Director:  José Roberto Laverde Herrera, (Diácono permanente). Administrador de empresas. Nacido en Bogotá el 5 de septiembre de 1950.  Ubicado en la calle 10 N. 2-58. Teléfono:  261 1380 (Extensión 111)  Ibagué.  Tolima.  Colombia. 

1. El desafío de la verdad frente al pensamiento débil

Autor: Cardenal Paúl Poupard

La post-modernidad se caracteriza por la aparición de una nueva racionalidad. La razón autónoma, privada de la ayuda de la fe, ha recorrido caminos que han conducido a Auschwitz y al Gulag. Era normal que se llegara el hastío y a la búsqueda de un nuevo modo de racionalidad, El hombre postmoderno es hedonista y consumista, como le enseña el sistema. A diferencia del escriba prudente del que hablaba Jesús, que sacaba del arcón lo viejo y lo nuevo, nuestro hombre compra cada mañana una cosa nueva y a la tarde la tira porque es vieja. Relativista y escéptico, prefiere un pensamiento débil y fragmentario que no le comprometa a nada. Humberto Eco define nuestra época como la época del feeling, el sentimiento, sobre la verdad. Se vive de impresiones, de impactos sensoriales o emocionales, de lo efímero.

Es precisamente en la concepción de la verdad y de la razón donde con mayor fuerza se deja sentir la crisis de la modernidad. Según Vattimo, el único espacio que queda libre consiste en «abrirse a una concepción no metafísica de la verdad... En términos muy generales... se puede decir que la experiencia post-moderna de la verdad es una experiencia estética y retórica» (13. Cuando fracasan estrepitosamente los mitos de la modernidad que habían constituido su bandera, es la razón misma la que se repliega desencantada sobre sí misma y renuncia a su más alta vocación, la búsqueda de la verdad, contentándose en lugar de ello con verdades parciales y fragmentarias. Oyendo hablar de verdad, nuestro mundo responde con la pregunta cínica y desengañada de Pilatos: ¿y qué es la verdad?

El cristianismo, en cambio, se presenta con algunas exigencias filosóficas irrenunciables, que Juan Pablo II ha expuesto en la encíclica Fides et Ratio. La religión del Logos encarnado no puede renunciar a la razón y a la pretensión de hallar la verdad toda entera. «Sólo deseo reivindicar la capacidad que el hombre tiene de conocer esta dimensión trascendente y metafísica de manera verdadera y cierta, aunque imperfecta y analógica» (Fides et Ratio, 83). El cristiano no puede renunciar al anuncio de la verdad, convencido de que la necesidad más radical del hombre es saciar el hambre de verdad, y que la peor forma de corrupción es la intelectual, que aprisiona la verdad en la injusticia, llamando al mal, bien e impidiendo el conocimiento de la realidad tal y como es.