17 October 2019
 
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    Tribunal Interdiocesano

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CONSAGRACION MEDIANTE TRES VOTOS

Para conseguir la perfección de la caridad, se consagran a Dios con los tres votos canónicos de pobreza, castidad y obediencia, el mayor de todos es la obediencia, porque inmola la libertad de la voluntad en manos del superior, signo del Señor. Pero, ninguno de los tres votos tiene por objeto la caridad, pues no se puede consagrar a Dios algo que no se tiene, y no se tiene lo que es don de Dios, como la caridad, que es don infuso. A Dios sólo se puede consagrar lo que se tiene: los bienes terrenos, para sofocar la concupiscencia de los ojos por la virtud de la pobreza; la sexualidad, para mortificar la concupiscencia de la carne, por la castidad; y la libertad, para sacrificar la soberbia de la vida (1 Jn 2, 16), por la obediencia. San Juan de la Cruz formulará este despojo con el símbolo de las “Noches”, la del sentido y la del espíritu, que tienen por fin liberar a la persona de la esclavitud de lo que puede sofocar el desarrollo de la caridad. Y porque esas pasiones son las que puede esclavizar, precisamente por eso se ofrecen. Por tanto, el fin de los votos es hacer estallar el sepulcro del corazón humano; °°°

Competencia de la Iglesia Católica sobre el matrimonio       

Derecho matrimonial - Naturaleza del matrimonio canónico en general 

Escrito por Pedro María Reyes Vizcaíno    

                El matrimonio es una institución en la que confluyen varios intereses públicos legítimos. La Iglesia defiende su potestad originaria para regularlo. A la vez el Estado tiene interés legítimo en el matrimonio en cuanto que es una institución que está ligada al desarrollo de la sociedad. Se impone por ello un estudio de la relación entre ambas potestades sobre el matrimonio.

Autor:  Pedro María Reyes Vizcaíno.  Fuente:  Iuscanonicum

                Se ha puesto de moda hablar de discriminación cuando se tratan ciertos temas sensibles para la doctrina de la Iglesia Católica, como el aborto o la homosexualidad.

Como consecuencia de ello se señala a la Iglesia como una fuente importante de discriminación -si no es la más importante- para los colectivos y grupos que apoyan la difusión -o como dicen ellos la “normalización”- de la homosexualidad. Son grupos muy activos que, entre otras estrategias, piden que la Iglesia revise su postura sobre esta cuestión.

Es paradójico, sin embargo, que mientras en los foros internacionales se proclama la libertad religiosa, a la vez se intenta callar la doctrina de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad.

Por explicarlo de un modo sencillo, para que un matrimonio sea válido debe ser realizado en forma válida, entre personas hábiles y además que sean capaces de prestar consentimiento. En sentido contrario, las causas de nulidad son el defecto de forma, o celebrado con impedimento o con vicio de consentimiento.

Cada uno de estas tres causas generales se divide también en varios tipos. La terminología canonística habla de caput nullitatis, o capítulo de nulidad, para referirse a cada motivo de nulidad. Se ofrece aquí un elenco general de los caput de nulidad de los matrimonios canónicos. En esta relación se pretende sólo enunciar las causas de nulidad a título exclusivamente orientativo; no se pretende, a través de este artículo, analizar exhaustivamente cada una de ellas. Para poder determinar si un matrimonio es nulo, debe realizarse un proceso judicial ante el juez competente, al que se le deben aportar las pruebas pertinentes, y en el que deben intervenir todas las partes procesales, como son el promotor de justicia y el defensor del vínculo. No es posible, por lo tanto, pretender que, a través de unas pocas líneas, el lector sea capaz de obtener conclusiones definitivas sobre una determinada situación.