24 November 2017
 

5. Recomendaciones particulares del Papa Francisco

El Santo Padre, no solo en la Evangelii Gaudium sino también en muchas de sus

intervenciones públicas, ha dado una serie de indicaciones, que de una u otra manera están

sugiriendo la forma en la que se debe llevar a cabo la nueva evangelización.

Una primera indicación, que ha hecho con insistencia, ha sido la de que quien evangeliza ha

de tener una gran familiaridad con Cristo, pues el discípulo tiene que estar con su Maestro para

escucharlo y aprender de Él. Sólo así el evangelizador podrá hablar de Cristo y hacerlo presente en

19 Cf. Papa Francisco, Homilía en ocasión de la jornada de las cofradías y de la piedad popular, Plaza de San Pedro, 5 de

mayo de 2013 10

el mundo para servir a la humanidad con humildad y alegría, evitando toda autorreferencialidad,

todo encerramiento en sí mismo.

20 El Papa, por esto, insiste en la oración y presenta el ejemplo de

Madre Teresa de Calcuta, la cual se arrodillaba para servir a los más enfermos y desechados por la

sociedad pero no tenía miedo de arrodillarse dos horas ante el sagrario para adorar al Señor. A partir

de ese ejemplo Francisco nos invita a no tener miedo de salir de nosotros mismos cuando oramos y

cuando realizamos la acción pastoral, pues hay que ser valientes y estar llenos de Cristo para anunciar el Evangelio.

21 Para evangelizar se requiere mucha oración, de la cual el Papa Francisco

nos da un gran ejemplo, pues «sin ella toda acción en la Iglesia corre el riesgo de quedarse vacía y

el anuncio carece de alma» (EG 259).

Francisco nos invita también a tomar conciencia de la propia y primera vocación. Todos los bautizados estamos llamados a ser discípulos del Señor, es decir estar atentos a los pies del Maestro

para escuchar su palabra, conocerlo, seguirlo, vivir como Él. Esa experiencia gozosa nos debe llevar a comunicarla a los demás. Por ello la primera responsabilidad para cumplir el mandato misionero es la de ‘hacer discípulos’ que, como lo hicieron los primeros cristianos, salgan a comunicar la experiencia de su encuentro y comuniquen con fidelidad la Palabra del Señor. Por esta razón ya no debemos decir que somos «discípulos» y «misioneros», puesto que siempre somos y tenemos que ser «discípulos misioneros».

22 Todo bautizado será misionero en la medida en que se encuentre con

el amor de Dios en Cristo Jesús (EG 120). Así, pues, al evangelizar no cumplimos simplemente una tarea, un encargo, sino que realizamos nuestra vocación de discípulos misioneros que, llenos de entusiasmo y coherencia de vida, comunicamos a los demás el gran tesoro que es Cristo y de esa manera formamos nuevos discípulos misioneros. Esto requiere, sin embargo, un testimonio lleno de fidelidad. El Papa recordaba el año pasado a los catequistas lo que San Francisco de Asís decía a sus frailes: «Predicad siempre el Evangelio y si fuese necesario, también con las palabras».23

Desde que inició su pontificado en Roma el Papa no se ha cansado de repetir en múltiples ocasiones que la misericordia es el mensaje y ejemplo más fuerte del Señor. Este fue el tema de su

primera homilía dominical en la que decía que «El señor nunca se cansa de perdonar, ¡jamás!

Somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón»,24 incluso porque muchas veces lo

ministros sagrados que tienen el encargo de administrar el sacramento de la Reconciliación olvidan

que deben actuar con las entrañas de misericordia del Señor, ya que ésta constituye el corazón del

Evangelio, porque es la buena noticia de que Dios nos ama, que ama al hombre pecador, y con su amor lo atrae hacia sí y lo invita a la conversión.25 Ser misioneros y testigos de la misericordia de Dios, que espera siempre y nos ama infinitamente, constituye el secreto de la fecundidad pastoral,

20 Cf. Papa Francisco, Discurso a los participantes en el Congreso Internacional sobre la Catequesis, Vaticano, 27 de septiembre de 2013

21 Cf. Papa Francisco, Discurso a los participantes en el Encuentro con los seminaristas, los novicios y las novicias,

Vaticano, 27 de julio de 2013

22 Esta expresión «discípulo-misionero» surgió durante la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Aparecida en mayo de 2007. La redacción del Documento conclusivo fue presidida por el Cardenal Mario Bergoglio.

23 Cf. Papa Francisco, Discurso a los participantes en el Congreso Internacional sobre la Catequesis, Vaticano, 27 de septiembre de 2013

24 Homilía en la parroquia de Santa Ana, Vaticano 17 de marzo de 2013

25 Cf. Papa Francisco, Discurso a la Penitenciaría apostólica, Vaticano, 28 de marzo de 20141 la cual no procede ni del éxito ni del fracaso según los criterios de valoración humana, sino de conformarse con la lógica de la Cruz de Jesús, que es la lógica del amor, la lógica de salir de sí

mismos para darse completamente a los demás (EG 279). Por esto el Papa nos invita a no tener miedo a la ternura, más aún nos recuerda que «El Hijo de Dios en su encarnación, nos invitó a la