24 November 2017
 

LA MISIÓN DEL CATEQUISTA

EN LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

Arquidiócesis de Ibagué,  SINE.  AÑO 2014

CONTENIDO

La misión de Jesús.

 La misión de la Iglesia.

 La misión del fiel laico en la Iglesia y en el mundo.

 La vocación y misión del catequista.

1 .   LA MISIÓN DE JESÚS

            Jesús enviado y misionero del Padre

Dice la carta a los Hebreos:  “En tiempos antiguos, habló Dios a nuestros padres muchas veces y de muchas maneras por medio de los profetas. Ahora en los últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo” (Heb 1,1-2)  Jesús es el misionero del Padre, es el verbo de vida que salió de la presencia del Padre para venir a este mundo (Jn 16,28) y revelarnos el rostro de Dios y darnos el Espíritu Santo para que fuésemos santos e inmaculados en su presencia. Él es el enviado del Padre, nacido de mujer (la Virgen María) que vino para redimirnos y para que recibieramos la adopción filial (ser hijos adoptivos de Dios.

 Misión de Jesús

Anunciar el Reino

Salvar los hombres

Dar gloria al Padre

Cómo realiza Jesús su misión

Hace la voluntad del Padre.

 Anuncia y enseña su mensaje de  salvación con palabras y hechos.

 Instaura el Reinado de Dios en la tierra y pide a la humanidad acogerlo con una sincera conversión.

            Jesús hizo el bien por amor a todos

Predicó la Palabra de Dios por donde pasó.

Ayudó a los que más sufrían: pobres, hambrientos, pecadores.

Enseñó cómo alcanzar la felicidad y la santidad.

Curó a los enfermos, ayudó a los necesitados, amó y nos enseñó a amar.

Jesús recorría los pueblos y ciudades predicando.

Su sabiduría sorprendía a todos y le llamaban Maestro.

Enseñaba lo que sabía, a través de parábolas.

Hablaba en las sinagogas, en el campo, en las calles

Jesús forma una comunidad con los discípulos que sigue y continúa sus enseñanzas.               

(Mc 3, 13-14)

Jesús dio su vida por nosotros, vence el mal y vive con nosotros para siempre.

Jesús muere y resucita cumpliendo el mandato recibido de su Padre, Jesús se entregó libremente a la muerte en cruz y en ella nos redimió de nuestros pecados (DP 194)

JESÚS UN ENVIADO QUE ENVÍA

Organiza una comunidad para dar continuidad a su misión.

Jesús se convierte en el enviado que envía.

Su misión pasa a los discípulos, es decir a la

 Iglesia (Mc 16,15)

MISIÓN DE LA IGLESIA

            La misión de la Iglesia proviene de Jesús

«Id y contad a Juan lo que oís y veis:

los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva” (Mt 11,4-5).   

            La Evangelización (Evenglii Nuntiandi 14)

La Iglesia tiene viva conciencia de que las palabras del Salvador: «Es preciso que anuncie la Buena Nueva del Reino de Dios», se aplican con toda verdad a ella misma. Y ella añade de buen grado: «Porque, si evangelizo, no es para mí motivo de gloria, sino que se me impone como necesidad. ¡Ay de mí, si no evangelizara!». La tarea de la evangelización de todos los hombres, constituye la misión esencial de la Iglesia. Evangelizar constituye la gracia y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar: para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia: reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa, memorial de su Muerte y Resurrección.

            Contenido de la Evangelización

“La Buena Nueva proclamada por el testimonio de vida deberá ser pues, tarde o temprano, proclamada por la Palabra de vida. No hay evangelización verdadera, si no se anuncia el Nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios”.  Evangelii Nuntiandi 22

LA MISIÓN DEL FIEL LAICO EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO

            Quién es el fiel laico?

Devoto, creyente, practicante, inseparable.

Es la persona que:   Acepta a Jesús en su vida.  Cree en Jesús.

Se compromete con Jesús.   Vive como Jesús.  Hijo de Dios por el bautismo. Discípulo de Jesús. Constructor de comunidad. Miembro activo de la Iglesia. Llamado a ser santo, hermano y apóstol.  Testigo de Cristo.

            La constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II llama laicos a todos los fieles cristianos menos los sacerdotes y miembros de la vida consagrada. 

            La participación del laico en la Iglesia: Unidad y diversidad de oficios o servicios – Chisti Fideles Laici. 18-20

- Para construir la comunión.  Según los carismas – Chisti Fideles Laici. 21-24 - ministerio jerárquico  - Ministerios laicales  - Vida consagrada

            Espacios de participación:

La familia o iglesia doméstica.  Comunidad eclesial de base

Pequeña comunidad.  En el lugar de trabajo.  En un servicio eclesial.  Como ciudadano en lo social  y en lo político. 

            VOCACIÓN Y MISIÓN DEL CATEQUISTA

La vocación del catequista es un DON que el Espíritu da a ciertas personas para que contribuyan en la Iglesia al crecimiento de la fe, tanto de las comunidades ya formadas como de aquellos cristianos que quieren convertirse en discípulos de Cristo. Una persona creyente enviada por la comunidad. Para ser animadora y educadora de la fe de sus hermanos. Que vive en un proceso constante de formación

            MISIÓN DEL CATEQUÍSTA

Formar nuevos y mejores discípulos de Jesús.

            El catequista ha sido.  Liberado: del hombre viejo, del miedo y de los prejuicios

 Salvado: se siente hijo de Dios, se fía de la gracia

 Convocado: por fuerza del Espíritu Santo a vivir la fe en comunidad.

 Enviado: desde la comunidad, para comunicar la fe anunciando el Evangelio

            E catequista es:   Un cristiano maduro

 Hermano; ama a sus catequizandos

 Maestro: conoce y anuncia la Palabra y denuncia la maldad.

 Educador: formador de personas que quieren crecer en la fe

 Testigo: anuncia a Cristo con su vida

 Discípulo y Misionero

            El catequista:   Acompaña a los catequizandos para que vivan su fe en comunidad.

 Crea un ambiente de esperanza.

 Articula el lenguaje de Dios, la tradición y el lenguaje de los hombres - la cultura -

 Testimonia con su vida lo que dice

            El catequista debe tener en cuenta:  Prepara el encuentro con anticipación.

 Llega por lo menos 10 minutos antes.

Organiza las sillas y el lugar del encuentro.

 Acoge a los catequizandos con cariño, ternura y amor.

DECÁLOGO DEL CATEQUISTA

Propone el mensaje, no lo impone ni lo acomoda.

Habla más con su testimonio de vida que con sus palabras.

Tiene presente en todo momento la realidad y la experiencia de sus catequizandos.

Se esfuerza por formar comunidades y no grupos.