24 November 2017
 

A las 2.30 pm entramos en preparación para el Sacramento de la Reconciliación. Somos conscientes que sólo el Espíritu Santo produce la conversión, con un verdadero reconocimiento de pecado, en su justa medida y en la situación en que cada uno se encuentra en este momento. No basta un examen de conciencia realizado sólo por la propia y personal introspección o análisis de la situación actual espiritual, religiosa y moral; es necesario la intervención y la luz del Espíritu Santo para que haga ver y reconocer el pecado y la condición de pecador de cada uno.  Es el Espíritu Santo el que da la conciencia de pecado: reconocimiento objetivo de actos y situación de pecado y reconocimiento subjetivo de ser pecador, necesitado de la salvación.

            Tres áreas específicas necesitamos reconocer y de las que necesitamos salir:   Pecado, resentimientos y obras de satanás.   Antes de revisar en detalle las fallas concretas en determinada área, contra algún mandamiento específico, es necesario ver y analizar primero cómo está nuestra relación personal con un Dios vivo y con cada persona divina.  La vida cristiana es la relación personal con cada persona divina: las preguntas serían: Actúo diariamente y en cada momento en la presencia de Dios?, Busco consciente y efectivamente armonizar mis actos con su voluntad?, Busco agradar al Padre y cumplir en todo su voluntad?, Trato de no contristar al Espíritu Santo del que soy templo vivo?.  Se hace necesario revisar cada aspecto y reconocer honestamente nuestra situación de pensamientos mantenidos y alimentados, tendencias y deseos sostenidos, conversaciones y palabras dichas o escuchadas, acciones cometidas con conocimiento y consentimiento, omisiones conscientes y culpables. 

            DÍA CUARTO.  17  Enero.   Iniciamos nuestra jornada con la celebración Eucarística presidida por nuestro Obispo Auxiliar, Orlando Roa Barbosa. A las 7 am, quien insistió en su homilía en la necesidad de vivir la vida cristiana en el ambiente de la humildad, la mortificación, la oración, el silencio; destacó la vida maravillosa de San Antonio Abad como ejemplo de una persona muy llena de Dios que logró ser padre para los demás.

            OCTAVO ANUNCIO.  “El Señorío de Jesús”.  Segundo bloque de nuestra experiencia con Jesús, el propósito es hacer de Jesús nuestro Señor y la Acción del Espíritu Santo en nuestras vidas.  Recibimos este mensaje a las 9 am. Jesús debe ser el Señor de nuestra vida, si él nos ha regalado una vida nueva, que podamos abrirle nuestra puerta a Jesús, que lo invitemos a nuestra vida, Jesús no forza la puerta, él dice, abre la puerta, entraré y cenaré contigo.  CANTO.  Jesús es mi pastor.  Dios ha constituido Señor a Jesús, a quienes ustedes han crucificado. Reconocemos y aceptamos a Jesús como señor de Nuestra vida. Me debo consagrar a él, me debo rendir a él, que él sea el señor de mi tiempo, de mis afectos, de lo que tengo, ser cristiano es precisamente tomar a Jesús como el Señor de mi vida. Que él sea el señor de mis afectos, de mi tiempo, de todo lo que yo soy.  Nos cuesta mucho dejarlo todo en lo material y nos cuesta mucho abandonar los afectos desordenados.  Renunciar a sí mismo es mucho más complicado que renunciar a lo material, a lo sentimental.  “El que quiera irse conmigo que renuncie a sí mismo”.  Si no se acepta a Jesús como el Señor, no es posible recibir el don del Espíritu.  Cómo demuestras que Jesús es el Señor de tu vida?

            NOVENO ANUNCIO.  “La promesa del Padre”.  Recibimos este mensaje a las 10 am.

(Henry). Cuando venga el Espíritu de la verdad que yo los enviaré y que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes serán mis testigos porque han estado conmigo desde el principio.  La acción y la presencia del Espíritu es discreta en el Antiguo Testamento, en el Nuevo, la acción del Espíritu Santo, se aprecia de una manera más clara en esa Iglesia naciente y en todo el orden.  La promesa del Padre es el Espíritu Santo, apreciamos 4 características se viven en la persona que se apropia, que hace suya esa promesa del Padre, que acepta y vive en su vida, la promesa del Padre celestial, esas características son:   esa promesa lleva a la persona al conocimiento pleno de la verdad, “conoceréis la verdad y seréis libres”, no es un conocimiento humano, no es intelectual, es el conocimiento pleno de Dios, quien se deja guiar por la promesa del Padre, es una persona que tiene el conocimiento de Dios. Es difícil que tenga confusión en el mundo de hoy, porque Dios le guía, le ilumina puede distinguir claramente, porque el conocimiento viene de Dios.  La segunda característica es que esa promesa capacita al hombre para tener un encuentro personal con Jesucristo, un encuentro real y vivo, un encuentro de ojos abiertos y corazón palpitante con el Señor resucitado según Juan Pablo II.   La tercera característica, despierta en la persona un impulso fuerte a la misión, es el deseo de extender el Reino de Dios.  Es imposible quedarme callado o no compartir a otros, dar a conocer esa alegría y ese gozo a otras personas, para que experimenten ellos lo mismo.  La cuarta característica es la valentía la unción, para anunciar la Buena Nueva, sin temor se anuncia lo que se ha recibido. 

            DÉCIMO ANUNCIO.  “El don del Espíritu”.  Recibimos este anuncio a las 11.30 am.  (Martha Isabel). “Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo”.   Es necesario todo un proceso para poder llegar a un Pentecostés. Aparecieron unas lenguas como de fuego y se repartieron sobre ellos, empezaron a hablar en lenguas, según el Espíritu les disponía expresarse. Empezaron a anunciar la Palabra de Dios con valentía.  La promesa del Padre se cumple en el primer Pentecostés.  Vayan y proclamen la buena nueva hasta todos los extremos de la tierra. Los efectos permanentes son muy importantes, por ejemplo el impulso misionero, la salida ocurre en ese primer pentecostés, eso es para la misión.  La presencia del Espíritu permite que anunciemos el Evangelio con valentía. Otro efecto es que la Escritura dice que en el mismo Pentecostés nace la primera comunidad, fruto del encuentro con Jesús. Reina la Koivovía entre los miembros de la comunidad.  No había reparos para cumplir con la obligaciones con la comunidad, todo lo ponían en común, todo lo compartían.  Allí brotan los carismas para el edificación de la comunidad.  Necesitamos aprender a caminar según el Espíritu Santo. La misión que Cristo nos encomendó fue:  caminar en el Espíritu. 

            UNDÉCIMO ANUNCIO.  “Un nuevo Pentecostés”.  Recibimos este mensaje a las 3 pm. (Padre, Marco Antonio). Como el Pentecostés de los apóstoles, como el de la Iglesia históricamente, como el del Concilio Vaticano II.  A veces somos funcionarios sacramentales, no tenemos claro lo que debemos hacer.  Nuevo pentecostés descubrir que es estar al servicio del pastorear y la experiencia misionera en la Parroquia, compartir con la misma familia.  Es descubrir un nuevo pentecostés para mí al descubrir que debo ser discípulo, le pido a Dios que me enseñe a orar, la importancia de mi espiritualidad.  Sacar el tiempo necesario para la misión, para la oración, para la atención a los demás. Descubrir la riqueza de ser un discípulo que quiere aprender cada día más.  Miro con atención las necesidades de mis hermanos.  No puedo delegar a las instituciones la atención de los demás.  La vida sacerdotal es un nuevo pentecostés, pasar de una vida cultual a descubrir mi experiencia como sacerdote de ser pastor, de ser misionero, de ser discípulo, de ser servidor.  Sentir la alegría de poder evangelizar.  Estamos muy atrapados por el mundo actual que nos aturde.  

            DUOCÉCIMO ANUNCIO “La promesa es para ti”.  Recibimos este mensaje a las 3.30 pm.   (Henry)  Cómo hacer realidad esa promesa de Dios en el marco de la Nueva Evangelización.  Como apropiarme de la acción del Espíritu Santo en mi vida de pastor.  Se puede hacer realidad esa promesa, a través de los diversos ministerios que contempla este sistema integral de nueva evangelización.  En el ministerio de Evangelización se extiende en Reino de Dios a través de muchas modalidades.  Misión permanente, misión especializada. Se preparan unos agentes especializados para este campo, proclamadores y pastorcitos ungidos para una tarea específica.  El ministerio de evangelización es el encargado de ese primer anuncio.  Hay que saber seleccionar muy bien los carismas para el éxito de la misión, el ministerio de comunidades, acompaña la vida en pequeña comunidad.  De igual manera es importante el ministerio de catequistas para adultos.  En la escuela de formación básica en la fe está la dirección de los catequistas.  Se preparan las personas no solo para recibir un sacramento sino para la vivencia de la Fe.