19 September 2017
 

El Obispo, por institución divina, es sucesor de los Apóstoles y es constituido como Pastor en la Iglesia para que también él sea maestro de la doctrina, sacerdote del culto sagrado y ministro para el gobierno (Código de Derecho Canónico, 375).

En nuestra diócesis el Señor Arzobispo es Monseñor Flavio Calle Zapata quien recibió este encargo por nombramiento del Santo Padre Juan Pablo II en el año 2003.

Despacho del Sr. Arzobispo
Calle 10 N. 2-58  Plaza de Bolivar. Ibagué
Tel:2611680 ext 112
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HOJA DE VIDA DE NUESTRO ARZOBISPO

Excelentísimo Monseñor: FLAVIO CALLE ZAPATA
Nacimiento San Andrés (Antioquia)  18 Febrero 1944
Hijo de: Pedro y Celia
Hermanos: Gilma, Silvia, Oliva, Maruja, Jenaro, Celina, Marina, Fernando, Flavio, Roció, Marta Elena
Estudios: Básica Primaria,   Ituango  (Antioquia)  Básica Secundaria, Seminario Conciliar Santa Rosa de Osos en Antioquia.
Universitarios: Seminario Mayor Santa Rosa de Osos.  Licenciatura y Doctorado en Teología Moral, Universidad Gregoriana en Roma Italia.
Ordenación Sacerdotal: 22 Agosto 1968. Por Imposición de manos y oración consecratoria de su santidad, Pablo VI   en Bogotá.
Cargos Desempeñados: Pastoral Juvenil en Santa Rosa de Osos.  Párroco  (Parroquia Nuestra Señora del Carmen en Bagre Antioquia); Equipo de pastoral de la Diócesis.  Estudios en la Ciudad de Roma Italia (5 años).  Profesor y director espiritual ( en el Seminario)  Obispo  (Monte Líbano) Obispo  (Sonsón – Rionegro)  Arzobispo, Arquidiócesis de Ibagué, el 19 de Marzo del año 2003.
Dirección:  Calle 10 N. 2-58  Ibagué.  Tel 22611680 y 2650039 y 3138862350 


Comentario al Motu Proprio, Omnium in Mentem

Autor:  Pedro María Reyes Vizcaíno

Este Motu Proprio introduce modificaciones en el Código de Derecho Canónico. Esta es la segunda modificación de este cuerpo legal desde su promulgación en 1983. La primera se realizó el 18 de mayo de 1998 mediante el Motu Proprio Ad tuendam fidem.

Es interesante destacar que con este Motu Proprio se confirma en la Iglesia el uso de la técnica moderna de la codificación legislativa. En efecto, el Código de 1917 no fue formalmente reformado nunca, aunque se promulgaron múltiples normas que modificaban disposiciones contenidas en el Código. Esas disposiciones se sumaban a las anteriores, de modo que con el paso de los años era ardua la consulta del texto legal vigente. Esto se acentuó más a partir del Concilio Vaticano II, pues fueron muchas las normas que se promulgaron.

Frente a ello el Código de Derecho Canónico vigente ya ha sufrido dos modificaciones. Además hay leyes que regulan materias específicas previstas en el propio Código2 o que resuelven situaciones creadas con posterioridad a 19833 que entran en la categoría de legislación especial, técnica muy usada en los ordenamientos jurídicos contemporáneos.

Sin embargo, aún siguen promulgándose normas que deberían modificar el Código 4, lo cual crea problemas de interpretación.

El diaconado en el CIC

Una de las reformas introducidas se refiere a la claridad en cuanto a la concepción del diaconado. De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, “el término 'sacerdos' designa, en el uso actual, a los obispos y a los presbíteros, pero no a los diáconos. Sin embargo, la doctrina católica enseña que los grados de participación sacerdotal (episcopado y presbiterado) y el grado de servicio (diaconado) son los tres conferidos por un acto sacramental llamado 'ordenación', es decir, por el sacramento del Orden” (n. 1554). A su vez, el Concilio Vaticano II indica que los diáconos “reciben la imposición de las manos «no en orden al sacerdocio, sino en orden al ministerio»”5. Existe, por lo tanto, una distinción entre el episcopado y el presbiterado, por un lado, y el diaconado por otro.

A su vez existe una distinción entre el sacerdocio sacramental y el sacerdocio común de los fieles.

Como se ve, la doctrina de la Iglesia define que los diáconos reciben el sacramento de la orden “no para el sacerdocio, sino para el servicio”6. Por eso, mientras el obispo y el presbítero, actúan in persona Christi Capitis7, el diácono es configurado con Cristo siervo de los siervos de todos y actúa, por lo tanto, in persona Christi Servitoris.

El n. 1581 del Catecismo de la Iglesia Católica indica esta doctrina. Ocurre que en la versión de la primera edición de 1992 no típica había una imprecisión que tampoco se modificó al promulgar la editio typica de 1997. Este es el n. 1581:

Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1581: Este sacramento configura con Cristo mediante una gracia especial del Espíritu Santo a fin de servir de instrumento de Cristo en favor de su Iglesia. Por la ordenación recibe la capacidad de actuar como representante de Cristo, Cabeza de la Iglesia, en su triple función de sacerdote, profeta y rey.

Posteriormente a la primera editio typica, para evitar extender al diaconado la capacidad de actuar en nombre de Cristo Cabeza, que solo corresponde a los Obispos y Presbíteros, la Congregación para la Doctrina de la Fe propuso modificar este número añadiendo el siguiente texto: “Ab eo (Christo) Episcopi et presbiteri missionem et facultatem agendi in persona Christi Capitis accipiunt, diaconi vero vim populo Dei serviendi in ‘diaconia’ liturgiae, verbi et caritatis”. Juan Pablo II aprobó esta modificación el 9 de octubre de 1998 y mandó que se revisara en este mismo sentido el Código de Derecho Canónico. Esto es lo que ahora se ha hecho.

La reforma que ahora se aprueba consiste en modificar el canon 1008 para suprimir a la referencia a Cristo Cabeza, y añadir un párrafo al canon 1009. Se ofrecen las dos versiones del canon 1008 añadiendo en cursiva la modificación para apreciar mejor la diferencia.

Canon 1008 (versión antigua): Mediante el sacramento del orden, por institución divina, algunos de entre los fieles quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y así son consagrados y destinados a apacentar el pueblo de Dios según el grado de cada uno, desempeñando en la persona de Cristo Cabeza las funciones de enseñar, santificar y regir.

 Canon 1008 (versión actual): Mediante el sacramento del orden, por institución divina, algunos de entre los fieles quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y así son consagrados y destinados a servir, según el grado de cada uno, con nuevo y peculiar título, al pueblo de Dios.

 

El nuevo párrafo del canon 1009 es el § 3, que queda redactado del siguiente tenor:

Canon 1009 § 3: Aquellos que han sido constituidos en el orden del episcopado y del presbiterado reciben la misión y la facultad de actuar en la persona de Cristo Cabeza; los diáconos, en cambio, son habilitados para servir al pueblo de Dios en la diaconía de la liturgia, de la palabra y de la caridad.

Esta modificación del Código de Derecho Canónico, por lo tanto, viene a recoger en el cuerpo legal de la Iglesia una cuestión doctrinal teológica previa. Desde el punto de vista circunstancial se apunta que este debate ha surgido precisamente en el momento en que la Iglesia latina ha restaurado el diaconado permanente. No parece casualidad que sea ahora cuando surja la necesidad de aquilatar la doctrina sobre el diaconado.