17 June 2024
 

 

 

 

15 de enero 2016. Los sacerdotes de la arquidiócesis de Ibagué, nos congregamos en la casa de formación humano cristiana, para los ejercicios espirituales, durante los días 11 – 15 de enero año 2016.

Introducción día 11 de enero 2016

            Iniciamos nuestro encuentro, nuestro retiro, con las palabras de bienvenida de Monseñor Flavio Calle Zapata, nuestro arzobispo de Ibagué. Nos invitó a prepararnos para el sacramento de la reconciliación, desde hoy mismo.  Hizo énfasis en que la confesión de los pecados no es el final del retiro, sino el

abrirse a la misericordia de Dios para lograr buenos frutos del retiro.

            Posteriormente nos habló el Padre, Pablo Andrés Palacio Montoya, nuestro predicador y director del retiro; sacerdote de la arquidiócesis de Medellín (Colombia), profesor y formador en el seminario mayor de dicha iglesia particular. Licenciado en teología bíblica.  El Padre Pablo, inició su platica elaborando una teología del encuentro de Jesús de Nazareth con el ciego Bartimeo.  De acuerdo a la versión del Evangelio según san Marcos 10, 46-52  °°°  teniendo en cuenta este encuentro nos podemos plantear 7 puntos de reflexión:  a) El paso de Jesús por el camino. Se supone que el Maestro ha dejado Galilea y se dirige a Jerusalén.  En nuestro retiro es Cristo quien pasa por el camino, nos vamos a encontrar con él cara a cara.  b) Viene la petición de Bartimeo: lo que él le está pidiendo al salvador del mundo, es misericordia, él mismo siente que tiene unas carencias en su vida, está imposibilitado, desea que el Señor lo sane.  Nosotros que hemos escuchado la Palabra, también podemos aprovechar este retiro para presentarle nuestras deficiencias al Señor, ojalá también pudiésemos hablarle de nuestras virtudes.  c) Jesús se detiene: apreciamos al Maestro que no tiene prisa, le dedica suficiente tiempo a Bartimeo, se dedica a la persona. También Cristo quiere compartir con nosotros, nuestra actitud debe ser darle el tiempo suficiente, abrir el espacio del silencio y de la reflexión. d)  Bartimeo arroja el manto: así lo dice el texto bíblico, lo hace para poder encontrarse con Jesús. Nosotros tenemos que abandonar muchas cosas en la vida, porque nuestra vocación nos lo pide, una entrega total al Señor.  e)  Bartimeo da un brinco.  Lo hace para entrar en la vida de Cristo. De igual manera quienes somos los seguidores de Jesús, damos ese brinco, saltamos para poder llegar hasta el Señor.  f) Jesús pregunta, ¿qué quieres que haga por ti? Puede el mismo Dios preguntarnos en el retiro, qué es lo que más estamos necesitando, qué quieres, qué deseas.  g) Bartimeo recupera la visión y se convierte en el modelo del discípulo del Maestro, no lo abandona nunca, siempre está con él, lo sigue hasta el final. 

            Terminando la introducción a la predicación del retiro, nuestro director enunció la temática a seguir en estos días: afirmó, se trata de descubrir el ser y el quehacer  del sacerdote según el espíritu del año de la misericordia. Los contenidos serán los siguientes: La vocación como signo de la misericordia del Padre. La naturaleza y la misión del sacerdocio, teniendo en cuenta la Pastores Dabo Vobis de san Juan Pablo II.  El discipulado en Cristo, tomando como referencia el texto según san Marcos 8, 9-10.  Cristo es el primer evangelizador, haciendo eco a la Evangelii Nuntiandi del beato Papa Pablo VI.  La importancia de la Biblia para el ejercicio del ministerio sacerdotal.  El acompañamiento que hace el sacerdote de todos los procesos en orden a la evangelización, según el espíritu de la Evangelii Gaudium  del Papa Francisco.  El celo pastoral del apóstol san Pablo, de acuerdo a la segunda carta a los Corintios. Por último, el ejemplo de María santísima como modelo de madre y de misericordia, teniendo en cuenta el espíritu de la Dives in misericordia de san Juan Pablo II y la Evangelii Gaudium del Papa Francisco.   

 NUESTRO PRIMER ENCUENTRO, martes 12 de enero, 9 am.  Iniciamos con la celebración eucarística presidida por monseñor Flavio Calle, quien en la homilía destacó el modelo de la oración de Ana, madre de Samuel, (I Samuel 1,9-20).  “con el alma llena de amargura, se puso a rezar al Señor, llorando a todo llorar”.  A pesar de ser una mujer estéril, nunca desfalleció en su oración de confianza y esperando la misericordia de Dios.

            Escuchamos la primera charla del día, la cual nuestro predicador la enfocó en la vocación al ministerio presbiteral, afirmando que realmente según el espíritu de la Escritura, nuestra vocación es signo de la misericordia de Dios. Para comprender mejor esta idea habría que explicitarla en su triple sentido: Un primer sentido. Jesús es la encarnación de la misericordia de Dios, así lo expresó en su momento el santo padre, san Juan Pablo II en la dives in misericordia, numeral 2.   El antiguo testamento habla de la misericordia usa tres palabras que nos permiten ver la dimensión de lo que significa la misericordia (Hésed) que es la fidelidad de los que pactan una alianza, se ve perfectamente que Dios se compromete hasta las últimas consecuencias y es profundamente fiel, vgr. Jeremías 31,3.  Otra palabra interesante es (Rahamim) cuando habla del regazo materno, es precisamente una relación profunda con Dios, cf.  Isaías 54,7 “te recogeré con grande misericordia”.  Una última palabra es ( Hanán) de acuerdo al espíritu del salmo 123,2l, el soberano es quien es capaz de inclinarse para levantar al súbdito.  Lo que más se destaca en la escritura, es la misericordia de Dios, el énfasis no está en el pecado, sino en recibir la misericordia que viene de Dios. En Cristo se ve la misericordia de Dios, cf. II Corintios 1,19-20.  San Pablo describe perfectamente  su llamado a anunciar la salvación a los pueblos, reconociendo que no es mérito suyo, sino que es la misericordia de Dios, quien lo eligió y lo envió, Cf. I Timoteo 1,12-16.  Podemos terminar nuestra reflexión, con el hecho de aprender a implorar la misericordia de Dios. “ten misericordia de mí”.  Los que piden misericordia son aquellos que reconocen su propia vulnerabilidad.  Por ejemplo: la situación de los ciegos que claman, que yo vea, Mateo 9,27; 20,30-31. Marcos 10,47-48. Lucas 18, 38-39. El caso de la cananea con la hija enferma, Mateo 15,22.  Un hombre con un hijo enfermo, Mateo 17,15.  El caso de los leprosos, Lucas 17,13. 

            El predicador propone para la reflexión personal meditar el salmo 136.  Salmo 118.  Da como un subsidio escrito la homilía de san Beda el venerable (homilía 21) basado en el evangelio según san Mateo 9,9.  “Nosotros escuchamos su voz, le abrimos la puerta y lo recibimos en nuestra casa, cuando de buen agrado prestamos nuestro asentimientos a sus advertencias °°°”.

  Asistimos a la segunda charla de la mañana, 12 de enero 2016, 11 am.    Naturaleza y misión del sacerdocio ministerial. Para este caso vamos a tomar como punto de referencia fundamental el documento del Papa, san Juan Pablo II Pastores Davo Vobis en el numeral 2:  La identidad sacerdotal tiene su fuente en la santísima trinidad, que se revela y se autocomunica a los hombres en Cristo, constituyendo en él y por medio del Espíritu la Iglesia como el –germen y el principio de ese reino.-.   Valdría la pena reflexionar sobre la iniciativa del apóstol san pablo a su discípulo Timoteo, cuando le recomienda “reencienda la gracia de Dios que hay en ti” (II Timoteo 1,6), como diciéndole, no hay que dejarla apagar, que el fuego siga ardiendo.  Esto implicar en que pensemos en nosotros mismos, debemos reconocer ¿quiénes somos y qué hacemos?.  Veamos los cuatro pasos fundamentales que debemos seguir para comprender lo que somos:   A) Según la Pastores Davo Vobis, todo creyente descubre la base de su ser en la trinidad, porque ese misterio es relación, Se supone que Dios es una comunión de personas, nosotros existimos para ser en relación, razón por la cual no se entiende un creyente aislado de la comunidad, si lo hace, esa es una actitud que se sale de sí.  Es muy importante sostener una relación con Cristo y con la comunidad.  B) Debemos preocuparnos por tener un encuentro vivo con el Señor, una pasión desbordante por Cristo, tomemos como ejemplo la conclusión a la que llega san Pablo: “no soy yo” (Gálatas 2,20) “imítenme como yo imito a Cristo” (I Corintios 11,1).  C) El sacerdote como imagen de Cristo, guía a una comunidad, los fieles confían en nosotros, nos ven como a un papá, porque ellos saben lo que un padre hace por sus hijos, así que nuestra tarea es como el primero que da ejemplo.  D) No debemos contentarnos con solo guiar a la comunidad, sino que es necesario vivir en comunidad, estar en comunión con los demás, así vamos aprendiendo a ser imagen de la trinidad. El orientador entregó un subsidio escrito para la reflexión personal (Pastores Davo Vobis N. 2).  

             Nuestra tercera charla, 12 de enero 2016, 3 pm.  Hacerse discípulo. De eso se trata el verdadero seguimiento al Maestro.  Hay que recordar lo que el apóstol san Pablo decía a su discípulo: “Acuérdate de Cristo Jesús” (II Timoteo 2,8.  Reflexionando en torno a los capítulos 8, 9 y 10 de san Marcos, allí comienza el tema del discipulado, desprevenidamente quien lee estos textos, se ilusionando apreciando unos discípulos, muy fieles, seguidores, en consonancia con su maestro.  Pero llega un momento que ellos pierden el rumbo, se extravían en el camino, ya no están en comunión con Jesús.  Curiosamente Cristo encomienda la misión eclesial a sus discípulos, (Mateo 28,19). La clave está en hacer discípulos, bautizar y enseñar. Nuestra tarea debe ser formar discípulos, ser discípulos.  Hay que revisar por qué llega un momento en que se pierde la sintonía del discipulado. Según la reflexión del Evangelio del san Marcos 8,22 y 8,21, hablando del relato de la ceguera de los discípulos; la narración inicia con un ciego y finaliza con otro ciego, que es Bartimeo (10,46 ss). 

            Pensemos ahora en la reacción de Pedro frente al discipulado:  lo primero que se le ocurre a Pedro es reprender a su Maestro, él piensa que Jesús está poseído, se ubica delante de Jesús, le impide el camino, deja de ser discípulo y se convierte en maestro, ese es un error. Pedro se convierte en un agente de división.   El Señor da una enseñanza muy diferente a Pedro, la condición que propone es “El que quiera seguirme que tome su cruz y me siga” (Marcos 8, 34-36). Cristo propone la transfiguración para que sus discípulos comprendan cuál es la misión, para que se den cuenta que él no está mintiendo, el dato es corroborado por el Padre celestial, por Moisés, por Elías, así que, todo lo que dice el Señor, es verdad.  Razón suficiente para entrar a pensar que no se entiende un discípulo que no está a los pies del Maestro, un discípulo que lo logra a través de la oración (Marcos 9,29).  Un discípulo pierde el horizonte de su misión cuando no tiene tiempo para Dios, cuando cae en el activismo, cuando no hay espacio para estar con el Maestro, por ejemplo, el caso de Marta en el Evangelio, quien tiene dificultades para comprender, debido a su agobio (Lucas 10,38)

            Terminemos explicando los rasgos fundamentales que debe tener un discípulo:  Marcos 9,42-49.  Nunca debemos creernos los mejores, hay que pensar en la posibilidad de darle oportunidades a los demás. En todo momento hay que evitar el escándalo, para eso se hace necesario renunciar a muchas cosas.  Hacernos como niños, es la idea del maestro, con todas las características de la bondad, la inocencia, la sencillez, la dulzura. Por último, hay que asumir la austeridad, como un medio del discipulado.  Nuestro orientador entregó un subsidio escrito, para reflexionar sobre la homilía del santo padre Francisco, con motivo de la clausura del año de la fe, el 24 de noviembre del año 2013.  Preguntas para la interiorización: ¿soy un verdadero discípulo? ¿me preocupo por hacer discípulos?.  Nota: terminamos este primer día de retiro, con la celebración penitencial, todos los sacerdotes recibimos el sacramento de la paz y la misericordia de Dios. Ceremonia coordinada por el Padre, Andrés Felipe Suárez.  

 NUESTRO SEGUNDO ENCUENTRO. Miércoles 13 de enero 2016

            Iniciamos este día con la celebración eucarística presidida por monseñor Flavio Calle. Quien destacó en la homilía, el llamado de Dios a Samuel, un niño que colaboraba con la liturgia en el templo (I sam 3, 1-10.19-20).  Dios llama y siempre encomienda una misión. Jesús cumple perfectamente el llamado de Dios, entregando la bondad y misericordia del Padre, cura a los enfermos, sana sus heridas, se preocupa por las necesidades de los demás. (Marcos 1,29-39).

            Cuarta charla, 9 am.  Jesús es el primer y el más grande evangelizador. Según la doctrina del beato Pablo VI  en el encíclica Evangelii Nuntiandi, numeral 7 “Evangelizar significa para la Iglesia llevar la buena nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad (EN. 18).  Debemos contemplar a Jesús como el mejor y máximo evangelizador. (Lucas 4,42-44).  Nos podemos preguntar, qué significa para Cristo evangelizar. La respuesta es: anunciar el reino de Dios y la salvación. (Evangelii Nuntiandi 7-12).  Cuando se dice que evangelizar es anunciar el reino, precisamente es el centro de atención en el ministerio del Maestro.  La idea central de Jesucristo es el reino de su Padre, en otras palabras lo que se quiere indicar es que siempre debería reinar Dios y no el mal en la humanidad. 

¿Cuál es el programa de Jesús en materia de evangelización? (Lucas 4, 18-19). Lo primero es que Jesús es Ungido y enviado por el Espíritu de Dios. Precisamente la evangelización exige eso, la presencia del espíritu, sin espíritu no hay evangelización.  El hecho de que Jesús sea ungido, eso implica que el Maestro es elegido por el Padre celestial, para que él cumpla su misión.  Ungir significa – elegido-.   Y qué es lo que hace el espíritu en un enviado?, es la fuerza y el viento que nos va moviendo (Pneuma), mistéricamente, el espíritu lo primero que hace con Jesucristo es llevarlo al desierto para que se vea tentado, Jesús se hace sensible ante las adversidades de los seres humanos.  Ese mismo espíritu que acompaña al elegido lo lleva a enseñar (Lucas 4,14-15), lo mueve también a curar (Mateo 12,28). 

            Lo segundo, Jesús es enviado por el Padre para comunicar toda la salvación (Juan 17,8. Filipenses 2, 5-11).  Uno de los sacrificios del enviado, es que debe desinstalarse, debe sacrificarse, debe permanecer obediente (Mateo 28,19). Vemos a un maestro en continuo movimiento, no está encerrado, siempre está con la comunidad, conoce sus dolores, sus problemas, sus dificultades, la disponibilidad es característica del enviado (Juan 11,11).  En el enviado se cumplen cuatro condiciones básica:  a) La disponibilidad (Mateo 8,7. Juan 11,11).  b) caminando es como se conoce la realidad para evangelizar, no nos podemos quedar encerrados a todo momento, no podemos dejar que pase el tiempo y nunca tener un espacio para atender a la comunidad. (Lucas 7,11. 9,57. 10,39).  c) sentirse permanentemente comprometido, incluso hasta dar la vida por la causa del Evangelio. (Lucas 9,51; 19,28).  d) el pastoreo.  Es fundamental entender que el pastor va delante de las ovejas, es el ejemplo, es el soporte, es el apoyo para la comunidad (Juan 10,4).  Nuestro predicador entregó un subsidio escrito para la reflexión personal, (Evangelii Nuntiadi , numerales  7-12).  Allí se habla del testimonio y la misión de Jesús, Jesús es el primer evangelizador, el anuncio del reino de Dios, el anuncio de la salvación liberadora, la predicación infatigable, los consejos evangélicos.       

             Quinta charla. 11 am. Aprendemos de Jesús como primer evangelizador, su manera de hablar, los destinatarios de la buena noticia y su íntima relación con el padre celestial.  De acuerdo al evangelio de san Lucas 4, 18-19  “El espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ungió para evangelizar a los pobres, me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los quebrantados y a proclamar el año de gracia del Señor”.  Hablar es lo primero en Jesucristo, se supone que él es el Verbo, está siempre hablando, continuamente está explicando, está educando, está formando la comunidad.  Evangelizar y proclamar se conjugan en la obra de la evangelización: evangelizar por ser el verbo que denota la alegría de haber recibido una noticia y proclamar porque es un compromiso directo con la obra evangelizadora.  No nos podemos quedar con la buena noticia, es importante comprometernos con ella.  Nuestra responsabilidad es vivir esa Palabra.  En el Maestro, el hablar se convierte en una fuerza curativa, terapéutica, da esperanzas.  La Palabra de Dios transforma todo tipo de situaciones.  Ahora si lo más fundamental en Jesús es la fuerza de su Palabra, pensemos, quiénes son los destinatarios de esa Palabra y las obras de Jesús. Los primeros son los pobres, (Mateo 5,3). Son las personas que no tienen nada para vivir, son desamparados, en el fondo no tienen nada pero son los dueños de Dios, lo tienen todo. Los cautivos, son los prisioneros físicamente (Lucas 21,24), o pueden ser aquellos que cerraron sus vidas por un error, por un pecado, por algo que nunca pudieron superar, (Romanos 7,23;  II Timoteo 3,6).  Los ciegos. Eso implica un impedimento físico, un agravante, se sabe que muchos ciegos debían mendigar para poder vivir, (Marcos 10,46. Juan 9,8).  Otros tienen problemas de ceguera espiritual, les cuesta mucho abrirse a la gracia de Dios, ( I Juan 2,11; Apocalipsis 3,17). Los quebrantados o los destrozados, son aquellas personas partidas a pedacitos, se ajustan a un tiempo gramatical griego que es el tiempo perfecto, eso significa, una acción que viene desde el pasado y nunca ha podido ser superada y se proyecta hacia el futuro. Por último el Hijo de Dios vino a proclamar el año de gracia del Señor  (Levítico 25, 10-12).   Terminemos haciendo énfasis en la íntima relación de Jesús con el Padre celestial, siempre la oración acompaña la evangelización y el fruto de la predicación de la Palabra, las grandes obras se hacen a través de la oración, sin oración no existe la evangelización. 

            Nuestro orientador del retiro, entregó un subsidio escrito, con las pistas para la reflexión personal. Leer y meditar el evangelio según san Lucas, desde el capítulo 4 en adelante, para descubrir las palabras liberadoras de Jesús, por ejemplo:  4,35. 5,10. 5,24-  5,27.  6,8. 7,13. 7,14. 8,39. 8,50. 8,54. 13,12. 18,42. 23,43. 24,27.   De igual manera meditar las palabras del Papa Francisco en la Evangelii Gaudium, “siempre hace falta cultivar un espacio interior que otorgue sentido cristiano al compromiso y  a la actividad”.  El lugar de los pobres en el pueblo de Dios, según el pensamiento del Papa Francisco (Evangelii Gaudium  197 -201).      

             Sexta charla. 3 pm.  La importancia de la sagrada escritura en la vida ministerial.  Partiendo de dos textos bíblicos, Ezequiel 3,1-4 y apocalipsis 10, 8-11, se puede saber los distintos motivos, circunstancias y eventos en que se anuncia la Palabra del Señor. Ezequiel estando exiliado le tocó anunciar la Palabra, de igual manera Juan, en la isla de Patmos, le tocó anunciar la Palabra en medio de la persecución del emperador Dioclesiano.  Son ambientes bien difíciles para predicar, para proclamar, para anunciar, no es fácil seguir cristiano y seguir a Jesucristo en medio de la presión social, la persecución, la mentira, la corrupción de un sitio, el problema social por excelencia.  Por ejemplo, en Colombia el problema mayúsculo es la corrupción, pero ahí debemos anunciar la Palabra. El ministro de la Palabra, debe ser una persona que ama la Palabra, la devora, la contempla, ora con la Palabra.  Hay que entender que para Jesucristo la Palabra era determinante, él la consideraba como el medio para transmitir la misericordia y la sanación. También hay que decir que el testimonio de vida es definitivo para el anuncio de la Palabra, porque se trata de anunciar a Dios  y respaldarlo con las mismas obras y actitudes. La misma Palabra nos anima, nos da esperanza, nos conforta. La invitación es a tener un grado alto de sensibilidad ante las dificultades que viven nuestras comunidades. Para lograrlo es necesario preparar muy bien nuestra comunicación de la Palabra, orar con la Palabra para poder compartirla y transmitirla a los demás. Que nuestras homilías tengan una buena preparación.  Sería interesante realizar el ejercicio de lectura y comprensión en la Evangelii Gaudium, numerales 135 – 159 donde el santo padre da unas pautas sobre la manera de predicar la palabra de Dios. Nota: nuestro predicador, entregó un subsidio escrito, para la reflexión personal: La palabra de Dios y los ministros ordenados, Exhortación Post sinodal Verbum Domini, en los numerales 78 y 80. “La Palabra de Dios es indispensable para formar el corazón de un buen pastor, ministro de la Palabra”.  Terminamos nuestra jornada, con la adoración ante al santísimo sacramento, la oración litúrgica de vísperas y un acto mariano dirigido por el Padre, Iván Darío Rivera.

 NUESTRO TERCER ENCUENTRO.  14 de enero 2016. Iniciamos la jornada con la celebración eucarística presidida por monseñor, Flavio Calle.  En su homilía insistió sobre el dolor y el sufrimiento en Israel, la destrucción que deja la guerra, el llanto, la pérdida de los seres humanos, la división de la comunidad, ((1 Samuel 4,1-11).  Luego comentó el evangelio, donde destacó la misericordia de Dios para con los seres humanos.  El Maestro toca al enfermo, se acerca a él, lo acompaña, se hace partícipe de ese sufrimiento, (Marcos 2, 1-12).  También monseñor recordó que hoy en la noche, a través de una ceremonia, ganaremos los sacerdotes el jubileo del año de la misericordia, habiendo cumplido con los requisitos de: recibir el sacramento de la reconciliación, orar por el santo padre Francisco, visitar un lugar destinado para ganar la gracia del año jubilar.

 

            Séptima charla.  9 am.  El acompañamiento como signo de misericordia.  La misericordia referida a los seres humanos. Encontramos un verbo en el nuevo testamento: Éleos. Siempre hay alguien que necesita misericordia, la escritura presenta estos textos: Mateo 9, 13 y 12,7. Estamos necesitados de misericordia, eso implica decir que hay alguien en condición de necesidad, por ejemplo: los pecadores, los hambrientos, los moribundos, los pobres. Nuestra actitud frente a esta realidad debe ser eficaz, mas no la indiferencia, el juicio o la crítica. Con toda razón el Maestro pide misericordia, mas no sacrificios.  En la parábola del buen samaritano vemos que él se convierte en misericordia, abandona lo que tiene que hacer, le dedica tiempo, se baja del caballo, lo lleva a una posadera, deja dinero y a la vuelta se preocupa por él.  Ahí está el acto completo de la misericordia, no es suficiente con practicar la misericordia, se hace urgente seguir preocupándose por la persona, cómo sigue, cómo va avanzando, cómo evoluciona, para esto necesitamos una gran dosis de paciencia y caridad cristiana. Hay que practica la misericordia con los demás, la biblia designa esta actitud con el verbo splagxnízomai, una persona en grave necesidad obtiene la ayuda eficaz, eso es una sensibilidad especial ante el dolor ajeno.

            El santo padre Francisco en la Evangelii Gaudium numeral 169,  advierte que para practicar la misericordia, es necesario detenerse ante el otro, cuanta veces sea necesario. “en una civilización paradójicamente herida de anonimato y, a la vez obsesionada por los detalles de la vida de los demás, impudorosamente enferma de curiosidad malsana, la Iglesia necesita la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro, cuantas veces sea necesario”.  En el evangelio según san Juan capítulo 13 aparece una escena donde el Maestro enseña a Pedro lo que significa misericordia: “Si no te lavo los pies, no tengo nada que ver contigo”. Más adelante en el mismo evangelio según el capítulo 21, 7, Pedro comienza a imitar a su Maestro, aprendió la lección. “Pedro se ciñó, porque estaba desnudo”.  Es igual el ejemplo al momento aquel en que Jesús se ciñó para lavarle los pies a sus discípulos.  En resumidas palabras aprendemos hoy la lección del acompañamiento como signo de misericordia: se trata de, contemplar la miseria en los demás, dar una respuesta eficaz y continuar con el acompañamiento del otro, en su propio dolor.   Teniendo en cuenta las recomendaciones del salvador del mundo, según el capítulo 9 de san Juan, se entiende perfectamente cómo debe ser un buen pastor, un buen sacerdote, un buen ministro de Dios: No juzgar, no condenar, no criticar, no estar en contra de los demás, etc.   El lema del año jubilar, misericordiosos como el Padre, tiene su resonancia en el mensaje de san Pablo, por ejemplo: Revestíos de entrañas de misericordia, Colosenses 3,2.  Guarden una entrañable misericordia, teniendo todos un mismo sentir, los mismos sentimientos, Filipenses 2,1.  En el evangelio según san Lucas, aparecen todas las actitudes que se deben tener en cuenta para practicar la misericordia, Lucas 6.  

            Nota: nuestro predicador recomendó para la reflexión personal, leer y meditar el capítulo 10 del evangelio según san Juan. Una segunda lectura personal, el documento del Papa Francisco, Evangelii Gaudium en los numerales, 169. 170. 171. 172. 173.  El acompañamiento personal de los procesos d crecimiento.

            Octava Charla.  11 am.  Pablo de tarso y su celo pastoral. El apóstol escribe su segunda carta a los corintios, porque allí habían sido muy caritativos con él, le habían ropa, comida, una casa, lo atendieron bien. El problema surge porque Pablo no regresa a ese sitio, ellos se siente muy mal con él, se enojan bastante.  El espacio que queda por la ausencia de Pablo lo aprovechan los contradictores maestros que entran a enseñar lo contrario al pueblo, fuera de eso en la comunidad hay muchas rencillas, chismes, problemas.  Ahí nace esa segunda carta. En ella, Pablo define y nos enseña qué significa el celo pastoral.   De acuerdo a la carta en el capítulo 2, 11,28-29, el apóstol define su ser de misión asumiendo toda la realidad de los problemas de la comunidad.  Por ejemplo dice “mi carga es diaria.  La preocupación es por todas las iglesias. ¿quién enferme y yo no enfermo? ¿quién es escandalizado y yo no ardo?  Se puede resumir en cuatro pasos el celo del apóstol:  lo primero, mi carga es diaria (epístasis), la entiende como suya, como personal, y además es permanente.  Para él se trata de algo trascendental que acapara toda la atención del corazón.  Algunos ejemplos:  Mateo 13,22. Filipenses 2,20.  Lucas 10,41.  El apóstol es solidario en las afecciones físicas, y muy sensible al dolor de los demás.  es solidario también en las afecciones morales: en todo lo que afecta la fe de las comunidades. 

            También aparecen unos signos que muestran el celo apostólico.  Por ejemplo en el ttrabajo (Kópos), se trata de desgastarse, llegar al cansancio físico, hasta perder las energías por el trabajo apostólico. Un trabajo que se hace mas árduo por los trasnochos, el hambre, la se, el frío, la desnudez. Algunos ejemplos de este trabajo están en:  1 Tes. 2,9. Filipenseses 2,16. I corintios 3,18. II orintios 6,5.  I tesaloniceneses 5,12.  I corintios 4,12.  Gálatas 4,11.   El segundo signo es tratar de entender por qué el apóstol después de apedreado II Cor 11,25,  regresa nuevamente a Listra para decirle a la comunidad, debemos permanecer firmes en la fe, tal como lo describe el libro de los hechos de los apóstoles en su capítulo 14.   Nota:  Nuestro predicador, entregó un subsidió escrito para la reflexión personal. Un escrito del Beato Antonio Chevrier, hablando del verdadero discípulo, “La ociosidad consiste en pasar nuestro tiempo sin hacer nada °°° Jesucristo, trabajó como un pobre hasta los treinta años.  También el numeral 21 del directorio para el ministerio y vida de los presbíteros del año 2013 “los sacerdotes empeñan todas sus fuerzas en esta nueva evangelización, cuyas características definió san Juan Pablo II: nueva en su ardor, en sus métodos y en su expresión”.

             Novena Charla.  3 pm.  María madre de misericordia, según la encíclica del santo padre Juan Pablo II Dives in misericordia. Y María madre de evangelización, según la exhortación apostólica del Papa Francisco, Evangelii Gaudium.  Se puede decir que María es madre de la misericordia, porque ella experimentó la misericordia de Dios en su propia vida y en la elección como madre del salvador. (cf. Lucas 1,48).   La vocación de la virgen a la maternidad nos puede recordar a nosotros, nuestra propia vocación al ministerio, a la vida consagrada, hemos sido elegidos entre muchos por pura misericordia de Dios. También María estuvo estrechamente unida a la misericordia divina, porque ella tuvo en su vientre la misericordia de Dios, ella tuvo la custodia de ese don misericordioso, (cf. Misericordiae vultus 24).  María durante toda su vida tuvo la oportunidad de ofrecer misericordia, en el momento de la cruz de su Hijo, ese fue culminante para experimentar la misericordia, por el sacrificio de su corazón (cf. Dives in misericordia 9). Ella fue testigo de las palabras de perdón de Jesús y de aquel amor que llega hasta las últimas consecuencias (cf Miseriordiae vultus 24).  María es llamada a acercar a los hombres al amor que su hijo vino a revelar (cf. Dives in misericordia 9). La misericordia de la Virgen llega a sus fieles de generación en generación (cf. Lucas 1,50). 

            María siempre regaló misericordia, estuvo pendiente de los demás, por ejemplo de Isabel su prima, de los apóstoles, etc. María es madre de la evangelización, porque lleva en su seno al salvador del mundo (cf Lucas 1,39).  Ella permite que Isabel tenga un encuentro con Cristo, va y la visita en las montañas de Judá.  Recorriendo el texto bíblico descubrimos 4 momentos bien interesantes:  el primero es que María salió, se fue para donde Isabel, le llevó la noticia, se desacomodó de vivir en el norte de Israel y viajó a Judá que es una región del sur, donde están los pobres, los necesitados. Ella misma se desacomoda para poder llevar la noticia, se sacrifica para llegar, renuncia a la comodidad. Precisamente hablando de evangelización, esa es una implicación, sin renuncia no hay evangelización. Un segundo momento es la prisa de María, tal como lo describe san Lucas, se fue de prisa a la montaña, y cuando se trata de tener prisa es hacer las cosas lo más pronto posible, para ya, no para otro momento, no podemos dejar para mañana lo que debimos haber hecho hoy, María no pierde el tiempo, va inmediatamente. Un tercer momento, es que María se levantó, y se marchó.  El levantarse es un verbo usado en el nuevo testamento en el momento de la resurrección del Señor, de la misma manera podemos comprender que la evangelización necesita una experiencia pascual, (cf Evangelii Gaudium 76-109).  Un cuarto momento es el destino de María, ella va a las montañas del sur de Judá, donde están los pobres. Parodiando el vocabulario del Papa Francisco, podríamos decir que María va a la periferia.  El texto bíblico dice que fueron 4 días de camino.  Ella va a compartir la misericordia de Dios. Se queda con Isabel tres meses (cf. Lucas 1,56).  El punto de la evangelización está en la periferia, así lo propone el Papa Francisco en su exhortación apostólica, Evangelii Gaudium, numerales 20. 30. 46, 199.  “Cada Iglesia particular, porción de la Iglesia católica bajo la guía de su obispo, también está llamada a la conversión misionera. Ella es el sujeto primario de la evangelización,30 ya que es la manifestación concreta de la única Iglesia en un lugar del mundo, y en ella «verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica”.  “La Iglesia «en salida» es una Iglesia con las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad”. 

            Sin sacrificio no tenderemos evangelización.  Es importante desacomodarse, sacrificarse para poder llevar el mensaje, no podemos caer en las tentaciones del apóstol que se convierte en un impedimento para la obra de la evangelización. Así lo hace saber el santo padre Francisco en su Exhortación, hablando “Se desarrolla en los agentes pastorales, más allá del estilo espiritual o la línea de pensamiento que puedan tener, un relativismo todavía más peligroso que el doctrinal. Tiene que ver con las opciones más profundas y sinceras que determinan una forma de vida. Este relativismo práctico es actuar como si Dios no existiera, decidir como si los pobres no existieran, soñar como si los demás no existieran, trabajar como si quienes no recibieron el anuncio no existieran. Llama la atención que aun quienes aparentemente poseen sólidas convicciones doctrinales y espirituales suelen caer en un estilo de vida que los lleva a aferrarse a seguridades económicas, o a espacios de poder y de gloria humana que se procuran por cualquier medio, en lugar de dar la vida por los demás en la misión. ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero!”   “No a la acedia egoísta, no al pesimismo estéril, no a la mundanidad espiritual, no a la guerra entre nosotros, etc” Papa Francisco

            Nota: Nuestro predicador entregó pistas para la reflexión personal, convendría poner en práctica las propuestas del Papa Francisco para el año de la misericordia (cf Misericordiae vultus, 17. 18 y 22).     También el Papa Francisco propone un acróstico para el año de la misericordia:  El acróstico está basado en la Palabra MISERICORDIA  °°°°

El primer punto del acróstico ha sido la “Misionariedad y pastoralidad”. El Santo Padre ha indicado que “la misionariedad es lo que hace y muestra a la curia fértil y fecunda; es prueba de la eficacia, la capacidad y la autenticidad de nuestro obrar”. La pastoralidad sana --ha añadido-- es una virtud indispensable de modo especial para cada sacerdote.

 

La Idoneidad y sagacidad en segundo lugar. El Papa ha explicado que “la idoneidad necesita el esfuerzo personal de adquirir los requisitos necesarios y exigidos para realizar del mejor modo las propias tareas y actividades, con la inteligencia y la intuición”. Esta --ha observado-- es contraria a las recomendaciones y los sobornos. Asimismo ha precisado que “la sagacidad es la prontitud de mente para comprender y para afrontar las situaciones con sabiduría y creatividad”.

 

Espiritualidad y humanidad. El Pontífice ha recordado que “la espiritualidad es la columna vertebral de cualquier servicio en la Iglesia y en la vida cristiana”. Esta alimenta todo nuestro obrar, lo corrige y lo protege de la fragilidad humana y de las tentaciones cotidianas. La humanidad --ha añadido-- es aquello que encarna la autenticidad de nuestra fe. Al respecto, el papa Francisco ha subrayado que la humanidad nos hace diferentes de las máquinas y los robots. Además ha advertido que “cuando nos resulta difícil llorar seriamente o reír apasionadamente, entonces ha iniciado nuestro deterioro y nuestro proceso de transformación de «hombres» a algo diferente”.

 

Ejemplaridad y fidelidad. Francisco ha hecho referencia a su antecesor, el beato Pablo VI, quien recordó a la Curia “su vocación a la ejemplaridad”. Ejemplaridad para evitar los escándalos que hieren las almas y amenazan la credibilidad de nuestro testimonio. Fidelidad a nuestra consagración, a nuestra vocación.

 

Racionalidad y amabilidad, ha proseguido el Papa. La racionalidad --ha indicado-- sirve para evitar los excesos emotivos, y la amabilidad para evitar los excesos de la burocracia, las programaciones y las planificaciones. Son dotes necesarias, ha añadido, para el equilibrio de la personalidad.

 

Inocuidad y determinación. La inocuidad, ha explicado Francisco, que nos hace cautos en el juicio, capaces de abstenernos de acciones impulsivas y apresuradas, es la capacidad de sacar lo mejor de nosotros mismos, de los demás y de las situaciones, actuando con atención y comprensión. Por otro lado, ha explicado que “la determinación es la capacidad de actuar con voluntad decidida, visión clara y obediencia a Dios”.

 

Caridad y verdad. A propósito de esto, el Santo Padre ha asegurado que “la caridad sin la verdad se convierte en la ideología del bonachón destructivo, y la verdad sin la caridad, en el afán ciego de judicializarlo todo”.

 

A continuación ha hablado sobre la Honestidad y madurez. “La honestidad es la rectitud, la coherencia y el actuar con sinceridad absoluta con nosotros mismos y con Dios”, ha afirmado Francisco.  La madurez --ha añadido-- es el esfuerzo para alcanzar una armonía entre nuestras capacidades físicas, psíquicas y espirituales.

 

Respeto y humildad. El papa Francisco ha asegurado que “el respeto es una cualidad de las almas nobles y delicadas, de las personas que tratan siempre de demostrar la justa consideración a los demás, a la propia misión, a los superiores y a los subordinados, a los legajos, a los documentos, al secreto y a la discreción; es la capacidad de saber escuchar atentamente y hablar educadamente”. La humildad, en cambio, es la virtud de los santos y de las personas llenas de Dios, que cuanto más crecen en importancia, más aumenta en ellas la conciencia de su nulidad y de no poder hacer nada sin la gracia de Dios.

 

Sobre la Dadivosidad y atención, el Pontífice ha precisado que “seremos mucho más dadivosos de alma y más generosos en dar, cuanta más confianza tengamos en Dios y en su providencia, conscientes de que cuanto más damos, más recibimos”. La atención “consiste en cuidar los detalles y ofrecer lo mejor de nosotros mismos, y también en no bajar nunca la guardia sobre nuestros vicios y carencias”.

 

Impavidez y prontitud. El Papa ha indicado que ser impávido significa “no dejarse intimidar por las dificultades”, “actuar con audacia y determinación y sin tibieza” “ser capaz de dar el primer paso sin titubeos”. La prontitud, ha precisado Francisco, “consiste en saber actuar con libertad y agilidad, sin apegarse a las efímeras cosas materiales”.

 

Finalmente ha hablado de la Atendibilidad y sobriedad. “El atendible es quien sabe mantener los compromisos con seriedad y fiabilidad cuando se cumplen, pero sobre todo cuando se encuentra solo; es aquel que irradia a su alrededor una sensación de tranquilidad, porque nunca traiciona la confianza que se ha puesto en él”, ha indicado. Sobre la sobriedad ha explicado que “es la capacidad de renunciar a lo superfluo y resistir a la lógica consumista dominante”.

NOTA FINAL:   Terminamos nuestro retiro con una ceremonia litúrgica sobre la misericordia. Agradecimientos inmensos al Padre Pablo de la Arquidiócesis de Medellín, Colombia, por sus pláticas para el clero de Ibagué.  Estos apuntes fueron tomados por el Padre, Jairo Yate Ramírez, sacerdote de la arquidiócesis de Ibagué, Colombia.