11 August 2022
 

Domingo XIX del Tiempo Ordinario

07 agosto de 2022

 Monición de entrada

Queridos hermanos, porque amamos a Dios más que a las riquezas de este mundo nos encontramos en torno al altar para  celebrar el Día del Señor. Llegamos ya al Decimonoveno domingo del Tiempo Ordinario y Dios este día nos hace una invitación a la vigilancia.

Atentos pues, y muy vigilantes, comencemos con alegría la celebración de estos misterios.

 

Monición a la Palabra

La primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, y el pasaje del evangelio de Lucas que leemos hoy expresan la certeza de que Dios viene junto con la actitud de espera vigilante que corresponde al creyente. Escuchemos.

 

Oración de los Fieles

PRESIDENTE: Pidámosle al Señor que nos siga preparando en este camino de sinodalidad, así juntos caminaremos a su encuentro. Digamos todos: Que nuestra oración suba a tí Señor.

   1 Para que el Papa, obispos y sacerdotes permanezcan siempre vigilantes ante los signos de los tiempos y sepan conducir con sabiduría a nuestra Iglesia.

 2 Por los que tienen el poder de este mundo, especialmente por nuestros gobernantes, para que la sabiduría de Dios les asista siempre y sepan conducir a los pueblos por el camino del bien y el progreso de todos.

 3 Por los que sufren en este mundo, especialmente por aquellos que ya perdieron la fe y su confianza en Dios, para que la misericordia divina se manifieste en abundancia a favor de cada uno de ellos.

 4 Por todos nosotros, para que la Palabra que hemos escuchado nos anime en nuestra vigilancia permanente y el día final no nos encuentre desprevenidos. 

 PRESIDENTE: Padre bueno, escucha nuestras súplicas que te dirigimos con fe, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 Presentación de las Ofrendas

Con las ofrendas de pan y vino presentemos al Señor nuestras ilusiones y esperanzas.

 Comunión

«Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre», nos ha dicho Jesús en el Evangelio. Hoy viene a ofrecerse en la Comunión, acerquémonos a recibirle.

 

Domingo XX del Tiempo Ordinario

14 agosto de 2022

 Monición de entrada

Bienvenidos  queridos hermanos. Nos complace tenerlos en este lugar santo, en el que celebraremos la Santa Eucaristía, banquete celestial al que Dios nos convoca en este Vigésimo Domingo del Tiempo Ordinario. Si el domingo pasado en la liturgia nos invitaba Jesús a la vigilancia, hoy pone el acento en la fortaleza que necesitaremos para ser coherentes con nuestra decisión de seguirle a él. Con nuestra mirada puesta en Jesús, el Señor, comencemos esta celebración con mucha alegría.

Monición a la Palabra

Las palabras del profeta Jeremías, que él defiende como recibidas de Dios, provocan a su alrededor rechazo y división. Lo mismo sucede  con Jesús hoy: sabe que su mensaje va a causar divisiones y conflictos entre quienes se acerquen al fuego de su Evangelio. En medio de estas dificultades, la segunda lectura, de la carta a los Hebreos, es una llamada a la constancia y a la perseverancia, manteniendo nuestros ojos fijos en Cristo. Ahora mantengamos nuestros oídos atentos y escuchemos.

 Oración de los Fieles

PRESIDENTE: Ahora queridos hermanos, elevemos al señor nuestras súplicas confiadas, sabiéndonos confiados en Él, digamos: escucha Señor nuestra oración.

 1 Tú que no has venido a traer tranquilidad al mundo sino divisiones, haz que los ministros y fieles de tu iglesia vibren al anunciar el evangelio en toda ocasión y en todo lugar.

 2  Tú que has dado autoridad sobre todo pueblo y nación a hombres y mujeres que ejercen el poder, haz que sus obras y su forma honesta de proceder sean el mejor termómetro de su gestión administrativa.

 3 Tú que nos quieres más decididos y convencidos como discípulos misioneros de tu Hijo, haz que en ésta y en toda celebración eucarística nos llenemos de la fuerza y de la valentía de tu Espíritu, para ayudar a los que más necesidades padecen en nuestras comunidades.

 4 Tú que no cesas de llamarnos a participar de tu banquete, haz que los que estamos este día alrededor de tu mesa, vayamos a hacer vida la palabra que hoy nos ha sido transmitida.

 PRESIDENTE: Gracias Señor por escuchar nuestras oraciones, atiende también las súplicas que llevamos en nuestro Corazón. Por Cristo Nuestro Señor.

Presentación de las Ofrendas

Con el pan y el vino ofrezcamos nuestra entrega firme y fiel para seguir a Cristo en todo momento.

Comunión

En nuestro camino tras las huellas de Cristo, él nos alimenta con su Cuerpo y Sangre. Acerquémonos a recibirlo.

 

Domingo XXI del Tiempo Ordinario

21 agosto de 2022

 Monición de Entrada

Bienvenidos Hermanos. La iglesia nos acoge a todos por igual, y hoy nos convoca a celebrar ese banquete universal en el que Cristo se nos ofrece como alimento que nos da la vida eterna. Conscientes de ser parte de esta Iglesia que acoge a los hombres de toda raza y cultura, comencemos alegres esta celebración.

 Monición a la Palabra

Hoy la Palabra, nos insiste en que la salvación es una oferta universal, para toda la humanidad. Pero Lucas da un paso más: esta salvación exige la respuesta del ser humano, la aceptación del don de Dios, el esfuerzo por vivir según sus planes. Nadie la puede dar por supuesta ni creerse en posesión de ella. Atentos escuchemos.

Oración de los Fieles

PRESIDENTE: Hermanos en Cristo, es momento de elevar nuestra oración de los fieles, confiemos en Él que siempre nos escucha, digamos juntos: atiende propicio a nuestras súplicas .

1 Para que la Iglesia siga llevando la Buena Nueva de salvación a todos los rincones de la tierra.

2 Para que nuestros gobernantes siembren esperanza en nuestros pueblos, impulsando proyectos que ayuden a la superación de todos.

3 Para que los más necesitados se encuentren con nuestra mano tendida para ayudarles en sus necesidades.

4 Para que la semilla sembrada hoy en nuestros corazones nos lleven a dar signos de conversión para conseguir nuestra salvación.

 PRESIDENTE: Que la Oración que te hemos dirigido Señor suba como incienso en tu presencia, para que nuestro corazón se regocije en tí, por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

 Presentación de las Ofrendas

Ofrezcamos Vino y Pan, y con ellos, nuestra disponibilidad para evangelizar a los que desconocen a Dios.

 Comunión

Cristo es nuestra salvación. Ahora recibámosle en nuestros  corazones.

  

Domingo XXII del Tiempo Ordinario

28 agosto de 2022

 Monición de entrada

Hermanos, sean bienvenidos a la fiesta del Señor, en la que tenemos un lugar especial reservado para cada uno de nosotros. En el vigésimo segundo domingo del tiempo ordinario, el Señor nos instruirá con su palabra para que actuemos siempre con humildad y sencillez, trabajando desinteresadamente por los demás. Participemos con fe.

 Monición a la Palabra

Las lecturas de este domingo ponen ante nuestros ojos el tema de la humildad. El Señor prepara casa y mesa a quienes el mundo se las niega. Y el evangelista insiste: además de sentar a su mesa a los humildes. Con un corazón humilde y sencillo escuchemos atentamente esta Palabra.

 Oración de los Fieles

PRESIDENTE: Elevemos queridos hermanos, las oraciones que brotan desde nuestra existencia para que Dios las escuche, con fe viva digamos: Dios de amor escúchanos.

 1. Por nuestra Santa Madre, la Iglesia Católica, para que con el impulso del Espíritu Santo siga las instrucciones del Papa Francisco, prestando un servicio con humildad desinteresada en el mundo.

 2. Por los que gobiernan las naciones, para que sirvan desinteresadamente y sin enriquecimientos ilícitos, buscando siempre el progreso y desarrollo de los pueblos.

 3. Por los más necesitados, para que, por la generosidad de quienes han sido bendecidos abundantemente por Dios con bienes materiales, reciban con prontitud y sin interés el auxilio que con ansias buscan.

 4. Por los que este día hemos compartido el banquete del amor, para que la palabra que hemos escuchado haga germinar en nosotros semillas de humildad y sencillez.

 PRESIDENTE: Señor, nuestras súplicas te las dirigimos con un espíritu humilde y confiado, escucha también las que quedan en nuestro interior. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

 Presentación de las Ofrendas

Con las ofrendas de pan y vino, ofrezcamos al Señor nuestro corazón humilde, sencillo y desinteresado.

 Comunión

Cristo se nos ofrece constantemente como alimento que da vida eterna. Hoy podemos recibirle acercándonos a la Santa Comunión.