23 November 2017
 

Monseñor,  Miguel Fernando González Mariño. Nace en Tunja (Boyacá) el 25 de enero de 1966, obtuvo el título de arquitecto de la universidad de los Andes, ordenado sacerdote el primero de agosto de 1998,  para la diócesis de santa Marta, es licenciado en teología dogmática en Roma.

Ha desempeñado los siguientes cargos: estudiante en Roma y capellán en la parroquia santa María Regina della pace (1998-22000). Administrador parroquial en san José de pueblo viejo, diócesis de santa Marta, (2000-2001), capellán del hospital regional san Cristóbal en ciénaga.

Profesor de teología del seminario (2000-2016), formador y secretario académico del seminario mayor san José en santa Marta. Capellán del colegio la presentación en santa Marta, (agosto- diciembre 2001). Párroco en san Juan Bautista, el Retén, diócesis de santa Marta (2002-2004). Capellán del colegio la sagrada familia (2003) en Fundación. Director espiritual, seminario mayor, san José en la diócesis de santa Marta (2004 – 2008). Desde el año 2004, hasta el 2014, delegado diocesano de liturgia. Miembro del comité para el diseño del plan de pastoral diocesano (2005-2009). Rector del seminario mayor san José (2009 – 2016). Es miembro del consejo presbiteral. Obispo auxiliar de Ibagué en febrero del 2016. Vicario general de la Arquidiócesis de Ibagué, el 19 de marzo del año 2016, según decreto 272.   

Identidad y funciones del Obispo Auxiliar (Autor: Lic. Juan Alberto Pequeño)

El Obispo auxiliar es un importante apoyo para que las tareas pastorales y de gobierno de una diócesis.

Desde los tiempos apostólicos existe un principio inquebrantable según el cual cada Iglesia particular, es decir, cada comunidad diocesana tiene un solo Obispo como cabeza y pastor de la comunidad. Conforme a este principio, cada diócesis está bajo el cuidado pastoral del Obispo diocesano (c. 376). Pero también existen los Obispos titulares, algunos de los cuales no se les encomienda una diócesis concreta, sino que colaboran estrechamente con el Obispo diocesano en el gobierno y en el cuidado pastoral de la diócesis. Existen dos clases de obispos titulares: los Obispos coadjutores y los Obispos auxiliares.

El Obispo coadjutor lo nombra la Santa Sede en el momento que le parece más oportuno, y las razones radican principalmente en la persona del obispo diocesano, aunque puede haber otros motivos como por ejemplo, la intención de prevenir dificultades en la futura provisión de una sede episcopal, ya que el obispo coadjutor tiene derecho a sucesión cuando al diócesis ha quedado vacante.

Los obispos auxiliares se nombran ordinariamente a petición del Obispo diocesano (c. 403 § 1; 377 § 4); sin embargo la elección de la persona idónea para tal encomienda la realiza el Sumo Pontífice (c. 377). El actual código de derecho canónico, en los cánones que comprenden del 403 al 411, nos enuncia la identidad así como las responsabilidades del Obispo auxiliar. El canon 403 § 1 indica que cuando lo aconsejen las necesidades pastorales de una diócesis, se constituirán uno o varios Obispos auxiliares. El canon arriba señalado tiene su origen en el número 25 del decreto Christus Dominios del Concilio Vaticano II que señala que, para procurar debidamente el bien del pueblo de Dios habrá que nombrar Obispos auxiliares, ya que el Obispo diocesano, debido a la complejidad de ciertas diócesis, no puede realizar él solo todas las funciones episcopales, tal como lo exige el bien de las almas. Los Obispos auxiliares se conceden a la diócesis, no a la persona del Obispo diocesano.

En cuanto a las funciones del Obispo auxiliar podemos subrayar las siguientes:

El Obispo auxiliar asiste al Obispo diocesano en todo el gobierno de la diócesis, y hace sus veces cuando se encuentre ausente o impedido (c. 405 § 2).El Obispo auxiliar toma posesión de su oficio cuando presenta las letras apostólicas de su nombramiento en presencia del canciller de la curia, que levanta el acta (c. 404 § 2). El Obispo diocesano ha de nombrar al auxiliar, o a los auxiliares, Vicarios Generales o, al menos, Vicarios episcopales que dependan exclusivamente de su autoridad (c. 406). Para favorecer lo más posible el bien presente y futuro de la diócesis, el Obispo diocesano, el coadjutor y el Obispo auxiliar, deben consultarse mutuamente en los asuntos de mayor importancia (c. 407 § 1). El Obispo diocesano, al resolver los asuntos más importantes, sobre todo de carácter pastoral, consulta antes que a otros a los Obispos auxiliares (c. 407 § 2).

Como podemos observar el Obispo auxiliar, como su nombre lo indica, es un importante apoyo para que las tareas pastorales y de gobierno de una diócesis, con una población numerosa o con circunstancias complejas se realicen de una manera más ágil y conveniente.