29 October 2020
 

 XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

Octubre 4 de 2020

 Entrada: Nos reunimos en esta celebración como viña amada de Dios; él mismo nos la confía a nuestro cuidado. Hoy el Dueño de esta viña espera cosechar frutos abundantes en nuestra vida. En este Domingo celebramos la Jornada del Óbolo de San Pedro aplazada por causa de la pandemia. Es la oportunidad para unirnos en un gesto de comunión con el Apóstol Pedro, entregando al Santo Padre Francisco nuestras ofrendas para ayudarlo a realizar obras de caridad en todo el mundo.  Movidos por este espíritu de generoso compartir, celebremos con fe y alegría esta santa liturgia.

 Lecturas: Siempre es Dios el que viene a buscarnos y nos rodea con su amor, pero no siempre queremos acogerlo. Escuchemos atentos su Palabra.

 Ofrendas: Deseosos de compartir con nuestros hermanos los dones de la unidad y de la paz, agradezcámosle al Señor el que nos haya llamado gratuitamente a formar parte de su santa Iglesia.

 Comunión: Participemos en el sacramento de vida eterna, acercándonos a recibir a Jesús en la sagrada comunión, Él quiere darnos la fuerza para seguir proclamándolo como nuestro Dios y Señor entre nuestros hermanos.

 ORACIÓN DE LOS FIELES

 Queridos hermanos: Elevemos al Dueño de la viña nuestra oración, ya que conoce nuestras necesidades, y confiadamente digámosle: Dueño de la viña, escúchanos.

Por el papa Francisco, sucesor de san Pedro, para que realice su misión de guardar la unidad en la caridad de todas las Iglesias y confirme en la fe a sus hermanos.

2.   por los obispos, sacerdotes, diáconos y catequistas, enviados a la viña del Señor, para que proclamen con fidelidad la Palabra de Dios, los creyentes la acojan con docilidad y todos demos frutos abundantes.

3.    Por los gobernantes de las naciones, para que respeten y protejan el trabajo de los enviados por el Señor.

4.    Por los menos favorecidos, para que encuentren en el Señor su consuelo y en nosotros manifestaciones de amor y solidaridad.

5.    Por todos los que estamos celebrando esta Eucaristía, para que nos sintamos verdaderos comprometidos con el anuncio alegre del Evangelio en nuestros propios ambientes.

 Dueño de la viña, a quien nos podemos dirigir con confianza, te damos gracias porque, animados por el Espíritu, sabemos que nos escuchas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

   

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Octubre 11 de 2020

 Entrada: El tema de la invitación al banquete de la liturgia de este domingo, sea ocasión propicia para revisar la manera en que asistimos a la celebración. La Eucaristía es anticipo real del banquete del Reino. Participemos en ella con traje de fiesta de nuestra fe y produzcamos los frutos que Dios espera de nosotros.

 Lecturas: El Señor nos alimenta con su palabra; abramos nuestra mente para meditar en ella, nuestro corazón para amarla y nuestros labios para proclamarla y dar testimonio de Cristo a los demás.

Ofrendas: La obediencia fiel a Dios y el amor desinteresado a nuestro prójimo, es la mejor ofrenda, que ahora le presentamos junto con estos dones de pan y vino.

 Comunión: La comunión es prenda de vida eterna. Acerquémonos a recibir a Cristo realmente presente en la eucaristía con un alma humilde y dispuesta.

 ORACIÓN DE LOS FIELES

 Queridos hermanos: Al Padre santo presentemos nuestras súplicas con fe, confiados en su santa voluntad y con la esperanza de obtener lo que pedimos. Digamos: Te rogamos, óyenos.

 Por los ministros de la Iglesia: por el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos, para que sean fieles dispensadores de los misterios de Dios y anuncien con alegría el Evangelio.

2.    Por los gobernantes de las naciones, para que reciban la sabiduría que viene de lo alto y orienten sus esfuerzos por construir una sociedad más justa y en paz.

3.    Por todos los que sufren: los que no tienen trabajo, las víctimas de la guerra, la violencia, el secuestro, la extorsión, los huérfanos y las viudas, para que nunca se crean abandonados por Dios.

4.    Por nuestro continente americano, para que en la libertad de los hijos de Dios se promueva el bienestar social de cada pueblo y todos conozcan el Evangelio.

5.    Por todos los que estamos aquí reunidos, para que acojamos con alegría y respondamos con generosidad a la invitación que nos hace el Señor a su Banquete.

 Padre santo, te hemos presentado estas súplicas con la confianza puesta en Ti. Estamos dispuestos a cumplir tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. 

JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES

Octubre 18 de 2020 

Entrada: Celebramos en este día en toda la Iglesia el Domingo Mundial de las Misiones, en el que se nos recuerda que nosotros desde nuestra condición de bautizados, estamos llamados a propagar el Reino de Dios, con nuestro testimonio, nuestra palabra y también con ayuda espiritual y económica a favor de las misiones. Que al renovar nuestro encuentro con Jesús resucitado en la Eucaristía, salgamos alegres a proclamar las maravillas de Dios.

 Lecturas: Dios desea revelar su amor salvífico a todos los pueblos y para ello se quiere valer de nosotros; respondamos generosos a esta misión. Escuchemos la Palabra atentos y con apertura de corazón.

 Ofrendas: Junto al pan y al vino, queremos en este día ofrecernos nosotros mismos con todo lo que tenemos, como hostias vivas y santas ante su presencia y con nuestro ofrenda económica para el sostenimiento de la obra misionera en todo el mundo.

 Comunión: Para anunciar gratuitamente el Evangelio tenemos que estar muy convencidos de Cristo y para eso nos disponemos a comulgar ahora.

ORACIÓN DE LOS FIELES

 Queridos hermanos: Presentemos ahora al Padre nuestra oración. Pidamos hoy especialmente que el Evangelio de su Hijo fecunde nuestras vidas y llegue a todos los hombres. Oremos, diciendo: Te rogamos, óyenos.

 Para que el Señor infunda en el Papa Francisco, en nuestro Obispo Orlando, en los sacerdotes y en todos los agentes de pastoral, un celo ardiente por anunciar el Evangelio a todos los pueblos.

2.    Para que bendiga los trabajos por la proclamación de la verdad en el mundo y conceda fortaleza a los que anuncian el Evangelio, ponga fuego en sus palabras y los llene con los dones del Espíritu.

3.    Para que en los pueblos donde es difícil anunciar la palabra de Dios no falten misioneros que den testimonio de caridad y con paciencia preparen los caminos del Evangelio.

4.    Para que también nuestra comunidad parroquial propague siempre la fe salvadora, realice en sí misma la unidad católica y testifique, difunda y promueva entre todos los pueblos la santidad.

5.    Para que nosotros y toda la Iglesia, pese a las dificultades y carencias, hoy seamos generosos con nuestras oraciones, sacrificios y ofrendas económicas por las misiones

 Escucha, Padre celestial, las oraciones de tu Iglesia: da tu fuerza a cuantos predican el Evangelio en el mundo; llénalos de tu amor para que siembren tu palabra en la alegría y todos los pueblos lleguen al conocimiento de tu verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  XXX Domingo del Tiempo Ordinario

Octubre 25 de 2020

 Entrada: Cuando falta el amor el hombre pierde el sentido de su vida, se desvía. La liturgia de este domingo nos invita a descubrir como el amor lo transforma todo, lo supera todo, lo puede todo y logra que nuestras relaciones se iluminen, se transformen y se enriquezcan.

 Lecturas: La Palabra de Dios nos permite descubrir las desviaciones que se presentan cuando falta el amor y la nueva realidad que se crea cuando el amor está presente en nosotros. Escuchemos atentos este mensaje y busquemos acogerlo con fe.

 Ofrendas: En este domingo, ofrezcámonos a Dios con Cristo en quien se han cumplido las promesas de amarnos y perdonarnos.

 Comunión: Jesús nos quiere entregar su vida convertida en pan eucarístico. Con la fuerza de su Espíritu Santo, acerquémonos a comulgar.

 ORACIÓN DE LOS FIELES

 Queridos hermanos: A Dios Padre, que en su Hijo Jesucristo nos ha revelado su amor, presentémosle confiados nuestras súplicas, diciéndole: Señor, escúchanos y enséñanos a amar.

 Por la Iglesia, para que todos sus miembros crezcan en la experiencia del amor a Dios y al prójimo.

2.    Por los gobernantes de las naciones, para que trabajen siempre por la paz y la unidad de todos los pueblos.

3.    Por cuantos experimentan la tribulación, dolor, amargura, enfermedad y angustia, para que puedan vivir el amor y el consuelo de Dios a través de la cercanía y ayuda de los creyentes.

4.    Por todos los que formamos esta comunidad de fe, para que llenos del amor de Dios podamos amarlos a Él sobre todas las cosas y comunicar este amor a nuestros hermanos.

 Padre santo, que por la entrega de tu Hijo levantaste la humanidad caída y nos demostraste cuánto nos amas, te pedimos que nos escuches y conserves siempre en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.