19 February 2018
 
Inocente

 31 Marzo 2011 “Toda acción pastoral nace por inspiración del Espíritu Santo en orden a la salvación en el horizonte de la fe, la esperanza y la caridad, haciendo posible la conversión y el crecimiento espiritual hacia la plena madurez cristiana.”

Agradecimientos inmensos al Reverendo Padre, John Jairo Olaya, sacerdote de la Diócesis de Sonson – Rionegro, quien vino como invitado especial por el Señor Arzobispo, Monseñor, Flavio Calle Zapata, para orientar la jornada de estudio de nuestro plan de pastoral Arquidiocesano.  Reunión que se llevó a cabo en las instalaciones de la casa de formación humano cristiana de nuestra Arquidiócesis, el día 31 de Marzo 2011.  Asistieron a la convocatoria 29 sacerdotes y una religiosa, escogidos por el Señor Arzobispo como colaboradores inmediatos para el buen funcionamiento de dicho plan. 

El Padre John Jairo dejó la inquietud y a la vez la emotividad para comenzar a trabajar con unas directrices concretas, prácticas y realizables, un sistema que de acorde a la realidad tolimense de frutos de esperanza en la vida cristiana. 

Iniciamos con un buen momento de oración, iluminados por la Palabra de Dios, tomando como punto de referencia el texto del Evangelio de San Lucas 24, 1-50.  Los peregrinos de Emaús, como aquellos hombres que tuvieron esa experiencia maravillosa de reconocer al Maestro y regresar con mucha alegría a continuar la misión de anunciarlo a El, a presentar ante la comunidad, lo que ellos habían visto, oído y experimentado.   El Señor Arzobispo al terminar el encuentro espiritual con el Señor, propuso una lluvia de ideas para ir pensado en el lema de nuestro plan pastoral; después de escuchar las propuestas, quedó como posible lema: “Quédate con nosotros Señor.”

A continuación escuchamos al Padre predicador quien inició su tema de manera interrogativa:  Qué es un Plan de Pastoral.   Todo en la vida requiere planeación. Planear da buenos resultados. El plan de pastoral es toda la misión de la Iglesia en orden al crecimiento.  El plan es algo necesario para cumplir la misión. Un plan se logra con los caminos, métodos, y estrategias que se desean llevar a cabo.   Un plan es un itinerario de orden espiritual y pastoral. 

Un plan tiene una ruta de trabajo, un cronograma de actividades, en donde participan todas las personas que integran la Diócesis: Los sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, movimientos apostólicos, parroquias, Vicarías Foráneas, delegados pastorales etc.

Un plan conlleva unos canales de información para ir madurando la idea hacia donde se quiere llegar:  se puede realizar a través de un boletín mensual, borradores, se publica a través de los medios al alcance.

 Un Plan debe tener un texto base bíblico, unos documentos de apoyo (el magisterio de la Iglesia, las enseñanzas del Santo Padre, directorios de pastoral, textos iluminativos de la Quinta Conferencia general del Episcopado latinoamericano etc)  Es necesario socializar el plan, a través de la Diócesis, las parroquias, las instituciones, los mass media, los educadores, etc.   También se puede proponer el plan a la comunidad a través de: cartillas de preguntas y respuestas, programa radial, vallas publicitarias, juegos didácticos para niños y jóvenes.

Una ruta para elaborar el Plan:  El itinerario de la planeación pastoral: “Nos ha llamado Dios en primer lugar a crecer, una misión que implica asumir con responsabilidad nuestra propia vida en orden a nuestra perfección de modo integral ….”   El plan entraña varias virtudes:  Planear es expresión de humildad, planear es expresión de sabiduría, planear es expresión de prudencia.  “La acción pastoral planificada es la respuesta específica, consciente e intencional, a las necesidades de la evangelización…”

Exigencias de la planeación pastoral:  La planeación se inscribe en un contexto histórico de la evangelización que reclama una cultura de la planeación de la cual exige … La conversión pastoral de todos los agentes, descarta todo tipo de improvisación, es necesario escribir para que no se quede toda la acción en simples deseos verbales; hay que aprender a planear; tenemos todos, pero muchas veces no sabemos a dónde ir;  no podemos hacer siempre lo mismo, debemos seguir avanzando; la cultura de la planeación nos involucra y compromete a todos como Iglesia.

Dinámica de la planeación.  Esta implica cuatro tareas importantes: Conocer la realidad y confrontarla con el ideal que nos proponer el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia. Descubrir los retos pastorales que surgen de la confrontación de la realidad con el Evangelio. Definir las estrategias que debemos aplicar para responder a los principales retos pastorales que tenemos.  Monitorear y evaluar el trabajo pastoral para garantizar las eficacias de las estrategias pastorales implementadas.

El marco ideal es el punto de referencia de la planeación pastoral que señala la realidad deseada, es decir, lo que deber ser de acuerdo con las enseñanzas del Evangelio.  Para su formulación se debe tener en cuenta: Debe ser posible. Debe estar en consonancia con el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia. Debe responder a los signos de los tiempos y la característica propia de la Iglesia particular.

Los retos pastorales. Se puede definir como aquella tarea que se debe emprender para transformar la realidad de acuerdo con los designios de Dios a la luz de los signos de los tiempos. 

 Las estrategias pastorales, determinan la forma o los mecanismos que se deben implementar para hacer frente a los múltiples y diversos retos que se tiene.

Los procesos pastorales, es una tarea a largo plazo que reclama, entre otras actitudes, paciencia, constancia, dedicación, trabajo en equipo y planeación. Cada proceso tiene una duración y dinámica propia.   Los eventos pastorales es una acción que se realiza de manera inmediata y extraordinaria.  Las actividades ordinarias son aquellas que formar parte de la cotidianidad de la vida diocesana, parroquial o institucional.

El monitoreo permite descubrir las falencias y hacer los ajustes necesarios durante la ejecución de las distintas acciones pastorales, garantizando mejores resultados.  La Evaluación, por su parte, permite verificar al final de la acción pastoral si se cumplieron los objetivos.  La finalidad del monitoreo es precisar los aciertos, descubrir las deficiencias, precisar los medios que se deben tomar.  El monitoreo debe ser claro, preciso y objetivo.

La evaluación es la tarea más difícil en algunos momentos. Es la consecuencia natural de poner todos nuestros recursos al servicio del Reino: reflejar logros, vivirlos como dones de la Gracia y descubrir los nuevos retos que estos mismos logros abren al futuro.

Terminamos nuestra mañana de trabajo pastoral socializando lo expuesto por el padre predicador.  El sentir del grupo, es agradecer la exposición clara, concisa y dinámica del proyecto de planeación.  Una lluvia de ideas que quedan en el corazón de los participantes para cuando llegue el momento poder llevarlas a cabo: Que el plan de nuestra Arquidiócesis sea una obra de todos los agentes pastorales y no solo de unas pocas personas. El Señor Arzobispo propuso una comisión de colaboradores en menor número para discernir el proyecto.  Instituir un grupo de sacerdotes que se dedique a ir tabulando datos y enviar información a todas las estancias de la Arquidiócesis.  Acentuar el punto de la conversión pastoral, como medio para asumir en conjunto al plan y ajustarnos a esa plan como diocesano y reflejado de una manera particular en la parroquia o en otra instancia diocesana.  Trabajar ciertas ideas a nivel del Secretariado pastoral diocesano.  Dios bendiga y lleve a término el trabajo pastoral realizado por la diócesis de Sonsón-Rionegro.

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