22 September 2017
 

 CELEBRACIÓN DE LA PRIMERA COMUNIÓN

RITOS INICIALES   Procesión de entrada (canto: Ya llegó la fecha)

MONICIONES

Entrada: Jesús nos ha invitado a todos a su mesa, y de una manera especial  a estos niños a celebrar su Primera Comunión. Sintámonos felices de poder vivir este encuentro

con nuestro Padre Dios y con nuestros hermanos. Participemos con fe y alegría.

Acto penitencial: Ahora en este inicio de nuestra celebración, pediremos perdón a Jesús. En nuestra vida hay muchas cosas que no son como deberían ser: a menudo actuamos preocupándonos únicamente de nosotros mismos y sin vivir con el amor con que Jesús vivió. Por eso ahora lo reconoceremos delante de él para que nos dé su fuerza, su perdón y su gracia.

Liturgia de la Palabra: Nuestro Padre nos habla a través de  su Palabra que, en definitiva, es su Hijo Jesús. Escuchemos con atención, para saber cuál es el mensaje que nos quiere dar en este día tan especial.

INTERROGATORIO

(Después de la proclamación del Evangelio)

Padre de familia: Padre N. cuando Dios nos concedió estos hijos, nuestra primera preocupación fue hacerlos bautizar, para que el Señor los hiciera hijos suyos. Hoy los traemos nuevamente para pedir que sean admitidos en la participación plena de la comunidad de los bautizados, por la recepción de la Sagrada Eucaristía.

Sacerdote: ¿Están debidamente preparados?

Padre de familia: Hacemos esta petición, después de una prolongada y cuidadosa catequesis.

Sacerdote: ¿Hay algo que garantice el paso que sus hijos van  a dar?

Padre de familia: Sí. Procuraremos que ellos se esfuercen cada día más por conocer y ser como Jesús, por amarlo, celebrarlo y seguirlo como discípulos suyos.  Además les ayudaremos a que pongan en práctica el mandamiento del amor a sus hermanos y, de este modo, den testimonio con valentía del nombre de cristiano.  Prometemos respaldarlos con nuestro ejemplo y con nuestra palabra, para que cumplan responsablemente con sus obligaciones y, así, sean fieles como hijos de Dios y miembros de la Iglesia católica.

Sacerdote: En nombre de Cristo y de su Iglesia, acepto con gusto esta petición.

Asamblea: Demos gracias al Señor, demos gracias.

RENOVACIÓN DE LOS COMPROMISOS

BAUTISMALES

(Después de la homilía, encienden el cirio)

Monición: La responsabilidad de educar y crecer en la fe no es sólo de los padres, también es de los hijos. Por eso el sacerdote interrogará a estos niños, y buscará que ellos sean conscientes de su propia responsabilidad

Sacerdote: Queridos niños: antes de ser admitidos a participar de la Eucaristía, deben hacer pública ante esta comunidad  aquí reunida, su propósito de ser mejores cristianos.

-¿Quieren amar siempre a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a si mismo?

Niño y niñas: Sí, quiero

Sacerdote: ¿Quieren ser siempre amigos y discípulos de Jesús conociendo el Evangelio y esforzándose por llevarlo a la práctica?

Niños y niñas: Sí, quiero

Sacerdote: ¿Quieren seguir viviendo siempre en la Iglesia fundada por Cristo y ser sus testigos todos los días de tu vida?

Niños y niñas: Sí, quiero

PROFESIÓN DE FE

(Con toda la asamblea)

Sacerdote: Y ahora, todos nosotros, conscientes de nuestra condición de bautizados, hagamos nuestra profesión de fe.

- ¿Creen ustedes en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?

Asamblea: Sí, Creo.

Sacerdote: ¿Creen en Jesucristo, Hijo único de Dios, que nació de santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó al tercer día y está sentado a la derecha del Padre?

Asamblea: Sí, Creo.

Sacerdote: ¿Creen en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna?

Asamblea: Sí, Creo.

Sacerdote: Repitan todos con vivo entusiasmo: esta es nuestra fe, esta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar, en Cristo Jesús, Señor nuestro. Amén.

Oración de los fieles

Sacerdote: Queridos hermanos: oremos a Dios Padre todopoderoso, que tanto amó al mundo que le dio a su Hijo único, unámonos diciendo: Jesús, Pan de vida, escúchanos.

1. Oremos por la toda la Iglesia, por el Papa Francisco, por los obispos, los sacerdotes y los diáconos, por los religiosos, religiosas y laicos. Que toda su vida tengo como centro la Eucaristía.

2. Oremos por los gobernantes de todas las naciones, especialmente por los de Colombia. Que sean ante todo, servidores de los ciudadanos y que su trabajo se inspire en María, la llena de gracia y la servidora de la humanidad.

3. Oremos por los ancianos y los enfermos, por los pobres y los que viven en soledad, por quienes están en las cárceles y por los secuestrados. Que sientan el consuelo que viene de Dios en sus momentos de angustia.

4. Oremos por estos niños que se han preparado con la catequesis para este día tan especial, por sus padres, sus profesores y catequistas. Que la alegría que sienten al celebrar esta Eucaristía redunde en unidad familiar.

5. Oremos por cuantos estamos participando de esta celebración y por quienes no han podido acompañarnos. Que produzcamos frutos de caridad sincera y de generosidad con tantos hermanos que sufren.

Sacerdote: Padre misericordioso, escucha estas peticiones que te hemos presentado, y cuida con amor a estos niños que, por primera vez, van a comulgar con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

Monición a las ofrendas: Todos estos meses de catequesis, la vida de quienes fueron nuestros catequistas, la vida de nuestros padres y familiares que hoy nos acompañan, y la vida de estos niños, tienen que ser el mejor ofrecimiento que le hacemos a Dios en este día.

Dos niños presentan el pan y el vino que se ofrecerán en el altar y que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Plegaria Eucarística II para las misas con niños

Sacerdote: En verdad, Padre amantísimo, nos ofreces este gozo para que te demos gracias y nos llenemos de alegría junto con Jesucristo, en tu Iglesia. Tanto nos amaste que por nosotros creaste este mundo y hermoso.

Todos: ¡Gloria a Ti, Señor, porque nos amas!

Sacerdote: Tanto nos amas, que nos das a tu Hijo, Jesús, para que él nos acompañe hasta Ti

Todos: ¡Gloria a Ti, Señor, porque nos amas!

Sacerdote: Tanto nos amas, que nos congregas en Cristo y por el Espíritu de adopción nos haces hijos de una misma familia.

Todos: ¡Gloria a Ti, Señor, porque nos amas!

Sacerdote: Por un regalo de amor tan grande queremos darte gracias con los Ángeles y los Santos que te adoran en el cielo, cantando:

Todos: cantamos el santo

Sacerdote: Verdaderamente bendito sea Jesús, tu enviado el amigo de los niños y de los pobres. Él vino para enseñarnos a amarte a Ti, Padre nuestro, y a amarnos los unos a los otros. Él vino para arrancar de nuestros corazones el pecado y el mal, que nos impiden la amistad; y el odio, que no nos deja ser felices. Él prometió que su Espíritu Santo estará siempre con nosotros para que participando de tu vida, nosotros vivamos como verdaderos hijos tuyos.

Todos: Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.  (en este momento todos se arrodillan)

Sacerdote: A ti, Dios y Padre nuestro, te rogamos: envía tu Espíritu, para que estos dones de pan y de vino se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Señor nuestro.

El cual, en la víspera de su pasión, nos dio a conocer tu infinito amor, pues cuando estaba sentado a la mesa con sus discípulos, tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

Del mismo modo, tomó el cáliz lleno de vino, te dirigió su oración, dio gracias, y se lo paso a ellos, diciendo: TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERA DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

Sacerdote: Este es el misterio de la fe. Cristo nos redimió.

Todos: Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

Sacerdote: Por eso, Padre amantísimo, recordamos ahora la muerte y la resurrección de Jesús, el Salvador del mundo, quien se entregó en nuestras manos para ser víctima de reconciliación y de paz, sacrificio nuestro, en el cual nos ofrecemos a Ti

Todos: ¡Gloria y alabanza a nuestro Dios!

Sacerdote: Escúchanos, Señor Dios nuestro, y danos el Espíritu de tu amor a todos los que participamos en este banquete eucarístico, para que vivamos cada día más unidos en la Iglesia, con el santo Padre, el Papa Francisco, con nuestro Obispo Flavio, con los demás obispos y con todos los que sirven a tu pueblo.

Todos: ¡Que todos seamos un sólo cuerpo y un sólo espíritu para gloria tuya!

Sacerdote: No te olvides de las personas que amamos: de nuestros padres, hermanos y amigos, y de aquellas a las que deberíamos querer más. Acuérdate de nuestros amigos a quienes invitas en este día a participar por primera vez del pan de vida y del cáliz de salvación en la mesa de tu familia. Concédeles crecer siempre en tu amistad. Acuérdate también de los que ya salieron de esta vida y recíbelos con amor en la alegría de tu casa.

Todos: ¡Que todos seamos un sólo cuerpo y un sólo espíritu para gloria tuya!

Sacerdote: Y un día, reúnenos junto a Ti, Padre, con María, la Virgen Madre de Dios y Madre nuestra, para celebrar en tu Reino el día eterno, donde todos los amigos de Jesucristo, nuestro Señor, te cantaremos sin fin el cantico de alabanza.

Todos: ¡Que todos seamos un sólo cuerpo y un sólo espíritu para gloria tuya!

Sacerdote: Por Cristo, con Él y en Él, a Ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.

Monición a la Comunión: Queridos niños se han venido preparando para celebrar esta Eucaristía completa con Comunión. Llega el momento de recibir el Cuerpo de Cristo. Acérquense con devoción, con fe y con alegría.

ORACIÓN ANTES DE RECIBIR LA

PRIMERA COMUNIÓN

Niños y niñas:

Amado Jesús: Te ofrezco toda mi persona para recibirte en mi interior. Quiero vivir como me pides, quiero vivir como me enseñas. Dame fuerzas para lograrlo. Que tu cuerpo sea un verdadero alimento para mi fe y para mi vida. Me pongo en tus manos para vivir como nos  mostraste.

Que esta Eucaristía sea motivo de gran alegría en mi vida y me ayude a crecer en tu conocimiento y a  vivir como tú viviste. Amén.