19 September 2017
 

Los problemas metodológicos, queridos amigos, son superados por los santos: con su sencillez y con su vida, son la más eficaz catequesis viviente que Dios mismo ofrece a su pueblo. Un nombre en representación de todos: el Beato J.H.Newman y su "cor ad cor loquitur", con todo el empeño intelectual, teológico, moral y espiritual que eso significa.

Si tenemos esta conciencia, si la puerta de la fe es cruzada sobre todo por nosotros, si ponemos en el primer lugar la formación de los sacerdotes y de los catequistas, si vigilamos atenta y eficazmente los distintos Centros de formación, si no tenemos miedo de utilizar también los nuevos areópagos, como internet, para anunciar la Fe, sin olvidar nunca que el encuentro con Cristo reclama siempre una mediación personal, entonces esta obra fundamental podrá florecer y, con la ayuda de Dios, podrá dar fruto.

No podemos olvidar jamás que “debemos entrar en el Reino de Dios a través de muchas tribulaciones” y, en consecuencia, que el cansancio es constitutivo del camino de salvación, y que Jesús nos ha dicho: “Os dejo la paz, os doy mi paz”. No como la da el mundo, os la doy a vosotros”, indicando así una radical e insuperable alternativa que no puede ser suprimida por ningún ingenuo optimismo.

En este mes dedicado a Ella, confiemos a la Santísima Virgen, Estrella de la Evangelización, los trabajos de vuestro Congreso y, sobre todo, la obra incesante de la Iglesia que, como Dios, abre a los hombres “la puerta de la fe”. Amén.

PROGRAMA PASTORAL DE CATEQUESIS QUE PRESENTA LA HERMANA SANDRA MIREYA PARA EL AÑO 2012 MARCO DOCTRINAL

                El papa Juan Pablo II comienza su Exhortación Apostólica Catechesi Tradendae; La catequesis ha sido siempre considerada por la Iglesia como una de sus tareas primordiales, ya que Cristo resucitado, antes de volver al Padre, dio a los Apóstoles esta última consigna: hacer discípulos a todas las gentes, enseñándoles a observar todo lo que Él había mandado. 

Es de suma importancia, recordar que la catequesis no es invención de este tiempo o que es tema de una pastoral actual, como dice el titulo II de Catechesi Tradendae es una “experiencia tan antigua, como la Iglesia misma”. Es por eso necesario voltear al pasado en un espíritu de Renovación y resurgimiento “Volver a las fuentes”. Este volver a las fuentes nos ayudara a clarificar mejor las acciones propiamente catequísticas y los elementos que le dan su identidad.

La catequesis “que consiste en la educación ordenada y progresiva de la fe”, debe ser acción prioritaria en América Latina, si queremos llegar a una renovación profunda de la vida cristiana y por lo tanto a una nueva civilización que sea participación y comunión de personas en la Iglesia y en la sociedad (Puebla n. 977).

Todos los evangelizadores han de prestar también una atención especial a la catequesis. Al comienzo de mi Pontificado quise dar nuevo impulso a esta labor pastoral mediante la Exhortación Apostólica Catechesi tradendae, y recientemente he aprobado el Catecismo de la Iglesia Católica, que presento como el mejor don de la Iglesia que puede hacer a sus Obispos y a todo el Pueblo de Dios. Se trata de un valiosos instrumento para la nueva evangelización, donde se compendia toda la doctrina que la Iglesia ha de enseñar (Santo Domingo, Discurso Inaugural, de S.S. Juan Pablo II, n. 9).

En continuidad con las anteriores Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, este documento hace uso del método ver, juzgar y actuar. Este método implica contemplar a Dios con los ojos de la fe a través de su Palabra revelada y el contacto vivificante de los Sacramentos, a fin de que, en la vida cotidiana, veamos la realidad que nos circunda a la luz de su providencia, la juzguemos según Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, y actuemos desde la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo y Sacramento universal de salvación, en la propagación del reino de Dios, que se siembra en esta tierra y que fructifica plenamente en el Cielo…(Aparecida n. 19).

“Vayan por todo el mundo…” (Mt 28, 16-20). De ahí que ésta se define como una acción al servicio de la Evangelización, portadora de la Palabra de Dios. Al mismo tiempo la Catequesis tiene que guardar una estrecha y permanente relación con las otras acciones evangelizadoras y con todo el Proceso Evangelizador, en concreto señalando su relación

con el Primer anuncio, la Iniciación Cristiana su campo propio y la Formación Permanente de la fe, añadiendo la relación que guarda con la Enseñanza Religiosa Escolar.

La catequesis propiamente dicha ha de ser entendida como: una formación orgánica y

sistemática de la fe; esta formación es más que una enseñanza: es un aprendizaje de toda la vida cristiana, a través de una iniciación cristiana integral, que propicie un auténtico seguimiento de Cristo, centrado en su persona.  La catequesis es una formación básica, esencial, centrada en lo nuclear de la experiencia cristiana, en las certezas más básicas de la fe y en los valores evangélicos más fundamentales. La catequesis pone los cimientos del edificio espiritual

del cristiano, alimenta las raíces de su La catequesis a partir de Aparecida 61 vida de fe, capacitándole para recibir el posterior alimento sólido en la vida ordinaria de la comunidad cristiana (Ib.n. 67).

Desde los comienzos de la predicación apostólica, se llamó catequesis al "Conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que, por la fe, tengan la vida en su nombre y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo"

El origen, lugar y meta de la catequesis es la comunidad cristiana: familia, parroquia, catecumenado bautismal de adultos, escuela bíblica, asociaciones y movimiento de fieles. Esta dimensión de la pastoral incluye un amplio conjunto de agentes: obispos, presbíteros, diáconos, padres de familia, religiosos, catequistas laicos.