19 September 2017
 

YO SOY EL PAN DE VIDA

16 Abril 2012.  

Un catecismo básico es el primer gran banquete de la doctrina cristina, esclarece y alimenta el don de la Fe recibido de Dios el día del bautismo. La Fe es una planta divina que debe ser alimentada por medio de la Catequesis.  Palabras de nuestro Arzobispo Monseñor Flavio Calle Zapata, en la presentación del nuevo catecismo para la formación de los niños y niñas para el sacramento de la Eucaristía.  El Señor Arzobispo invita cordialmente al lanzamiento del Catecismo Pan de Vida, para nuestra Arquidiócesis el día 23 de Abril próximo, a las 7 pm  en las instalaciones del Seminario Mayor en Ibagué, Colombia.  El Catecismo fue preparado cuidadosamente a través de la Reverenda Hermana, Sandra Mireya Puetate Pérez, (directora del departamento de Catequesis) en comunión con el Padre Isidoro García, Padre, Gregorio Sánchez Triviño, Padre, Carlos Andrés Pinzón, Padre, Mario García, Sacerdote Vicentino (cm). Padre, Miguel Alexis Saavedra.  El catecismo comprende 5 grandes bloques a saber:  1) Amor de Dios.  2) El tema del pecado y la reconciliación  3) Salvación en Cristo y Conversión. 4) Eucaristía como sacramento de salvación.  5) Vida nueva y comunidad.   Oraciones para la Vida cristiana.

Transmitir la fe: la catequesis 

                Fuente:  Catecismo de la Iglesia Católica

4  Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que, por la fe, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo (cf. Juan Pablo II, CT 1,2).

5  En un sentido más específico, "globalmente, se puede considerar aquí que la catequesis es una educación en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana" (CT 18).

6  Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula dentro de un cierto número de elementos de la misión pastoral de la Iglesia, que tienen un aspecto catequético, que preparan para la catequesis o que derivan de ella: primer anuncio del Evangelio o predicación misionera para suscitar la fe; búsqueda de razones para creer; experiencia de vida cristiana: celebración de los sacramentos; integración en la comunidad eclesial; testimonio apostólico y misionero (cf. CT 18).

7  "La catequesis está unida íntimamente a toda la vida de la Iglesia. No sólo la extensión geográfica y el aumento numérico de la Iglesia, sino también y más aún su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios dependen esencialmente de ella" (CT 13).

8  Los periodos de renovación de la Iglesia son también tiempos fuertes de la catequesis. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. Es la época de S. Cirilo de Jerusalén y de S. Juan Crisóstomo, de S. Ambrosio y de S. Agustín, y de muchos otros Padres cuyas obras catequéticas siguen siendo modelos.

9  El ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los Concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio suscitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis; promovió, gracias a santos obispos y teólogos como S. Pedro Canisio, S. Carlos Borromeo, S. Toribio de Mogrovejo, S. Roberto Belarmino, la publicación de numerosos catecismos.

10  No es extraño, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano segundo (que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos), la catequesis de la Iglesia haya atraído de nuevo la atención. El "Directorio general de la catequesis" de 1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos consagradas a la evangelización (1974) y a la catequesis (1977), las exhortaciones apostólicas correspondientes, "Evangelii nuntiandi" (1975) y "Catechesi tradendae" (1979), dan testimonio de ello. La sesión extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985 pidió "que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina católica tanto sobre la fe como sobre la moral" (Relación final II B A 4). El santo Padre, Juan Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos reconociendo que "responde totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares" (Discurso del 7 de Diciembre de 1985). El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petición de los padres sinodales.