19 September 2017
 

DIOS CREÓ EL MUNDO PARA TODOS

   7 Abril 2012.     Al salir de una visita a una importante fábrica el Cardenal Lercano, de Bolonia, fue interrogado por el jefe de la planta sobre lo que más le había impresionado. Respondió el Cardenal: "Los obreros!. Aunque pueda parecer que es la máquina que "trabaja" y hasta "piensa" y parece reducir así al hombre a ser su esclavo, "quitándole toda satis­ facción personal y el estímulo a la creatividad y responsabilidad" sigue siendo el hombre el su­ jeto propio del trabajo. (5) El hombre no es una máquina al lado de otra máquina. El hombre vale más que las cosas. Por eso la economía debe esta al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía. "Cuando el hombre trabaja, sirviéndose del conjunto de los medios de producción, desea a la vez que los frutos de este trabajo estén a su servicio y al de los demás y que en el proceso mismo del trabajo tenga la posibilidad de aparecer como corresponsable y co-artífice en el puesto de trabajo, al cual está dedicado".

                Desea también "que sea tomada en consideración ... la posibilidad de que él ... sea consciente de que está trabajando en 'algo propio"'. (15) "El trabajo está 'en función del hombre' y no el hombre 'en función del trabajo"'.(Laborem Exercems6)

             

LA PRIORIDAD DEL "TRABAJO" FRENTE AL "CAPITAL"

Todos los recursos naturales, que el hombre encuentra en la creación, "no pueden servir al hombre si no es mediante el trabajo. Todos los medios de producción, desde los más primitivos hasta los ultra modernos, han sido elaborados gradualmente por el hombre: por la experiencia y la inteligencia del hombre. ASÍ, todo lo que sir­ ve al trabajo es fruto del trabajo.  Este gigantesco y poderoso instrumento -el conjunto de los medios de producción, que son considerados, en un cierto sentido, como sinónimos de "capital" ha nacido del trabajo. Conviene subrayar y poner de relieve la primacía del hombre en el proceso de producción, la primacía del hombre res­ pecto de las cosas. Todo lo que está contenido en el concepto de 'capital' es solamente un conjunto de cosas. El hombre, él solo es una persona".(Laobrem Exercems l2)

LOS ERRORES DEL MARXISMO Y DEL CAPITALISMO LIBERAL

                Siendo el "capital" fruto del trabajo es evidente que "de ningún modo se puede contraponer el trabajo al capital ni el capital al trabajo, ni menos aún los hombres concretos, que están detrás de estos conceptos, los unos a los otros".(Laborem Exercens3) "Justo, es decir, intrínsecamente verdadero y a su vez moralmente legítimo puede ser aquel sistema de trabajo que en su raíz supera la antinomia entre trabajo y capital."

                En el pensamiento materialista y "economicista" "el trabajo ha sido separado del capital, y el capital contrapuesto al trabajo" (lucha de clases) y hasta se han invertido el orden y los valores: El hombre es considerado como un instrumento o una especie de "resultante" de la producción.(Laborem Exercems. 7;13)

                La humanidad contemporánea asiste a una división ideológica muy conocida y tajante: el MARXISMO y el CAPITALISMO. De ambos puede decirse que son el anverso y el reverso de una misma moneda: la concepción materialista del hombre. Dicen los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla: "Los crueles contrastes de lujo y extrema pobreza, tan visibles a través del continente, agravados, además por la corrupción que a menudo invade la vida pública y profesional, manifiestan hasta qué punto nuestros países se en­cuentran bajo el dominio del ídolo de la riqueza.

                Estas idolatrías se concentran en dos formas opuestas que tienen una misma raíz: el capitalismo liberal y, como reacción, el colectivismo marxista. Ambos son formas de lo que puede llamarse "injusticia institucionalizada" (III Conferencia Episcopal Puebla 4045)

                El temor del marxismo impide a muchos enfrentar la realidad opresiva del capitalismo liberal. Se puede decir que, ante el peligro de un sistema claramente marcado por el pecado, se olvida denunciar y combatir la realidad implantada por otro sistema igualmente marcado por el pecado:'(Juan Pablo IIi Puebla N° 92).

EL DERECHO A LA PROPIEDAD PRIVADA Y SUS LÍMITES

                El que nada posee, depende por completo de los demás. Pero todo hombre tiene derecho a un cierto grado de independencia. De ahí que todos hayan de disponer de alguna cosa como propia. Además la propiedad privada estimula la iniciativa y la responsabilidad y redunda así en una economía más eficaz. Sin embargo, "la tradición cristiana no ha sostenido nunca este derecho como absoluto e into­ cable. Al contrario, siempre lo ha entendido en el contexto más amplio del derecho a la propiedad privada como subordinado al derecho al uso común."(l4)

                Dios ha creado el mundo para todos. "Sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social ... y si el bien común lo exige, no hay que dudar ante la misma expropiación, hecha en la debida forma." (luan Pablo I1). No es justo, no es cristiano que clases pode­ rosas tengan "a veces improductivas las tierras que esconden el pan que a tantas familias faltaba. "Juan Pablo II). "Tampoco conviene excluir la socialización, en las condiciones oportunas, de ciertos medios de producción."(l4) "Sigue siendo inaceptable la postura del 'rígido' capitalismo, que defiende el derecho exclusivo a la propiedad privada de los medios de producción." La doctrina social católica propone la COPROPIEDAD de los medios de trabajo, la PARTICIPACIÓN de los trabajadores en la conducción y en las ganancias de la empresa, el llamado "accionario" del trabajo y otros modelos semejantes. (14)

LA OBLIGACIÓN A TRABAJAR

                "El hombre debe trabajar bien sea por el hecho de que el Creador lo ha ordenado, bien sea por el hecho de su propia humanidad, cuyo mantenimiento y desarrollo exigen respeto al prójimo, especialmente por respeto a la propia familia, pero también a la sociedad a la que pertenece, a la entera familia humana de la que es miembro, ya que es heredero del traba­ jo de generaciones y al mismo tiempo co-artífice del futuro de aquellos que vendrán después de él con el sucederse de la historia."(Laborem Exercms 16)

LOS DERECHOS DE LOS HOMBRES DEL TRABAJO

                "Todos los hombres tienen estricto derecho a poseer una parte suficiente de bienes para sí mismos y para sus familias." (Vaticano II, GS 63)

                Los que tienen alguna influencia en la dirección de la economía deben hacer todo lo posible para ofrecerles a todos un empleo adecuado. A los que quedan desocupados -a pesar de su voluntad de trabajar- se les debe prestar subsidio conveniente para su subsistencia y la de sus familias.

                "El obrero merece su salario."(Lc 1 0,7). La justa remuneración del trabajo realizado es "una vía concreta, a través de la cual la gran mayoría de los hombres puede acceder a los bienes que están destinados al uso común." También es "la verificación concreta de la justicia de todo el sistema socio-económico y/ de todos modos, de su justo funcionamiento."

                Para merecer el atributo "justo" el salario debe ser "suficiente para fundar y mantener dignamente una familia y asegurar su futuro" (mediante el llamado SALARIO FAMILIAR u otras medidas sociales, como subsidios familiares o ayudas a la madre que se dedica exclusivamente a la familia). Hay algunas otras prestaciones sociales más que se deben a los hombres de trabajo y que "tienen por finalidad la de asegurar la vida y la salud de ellos y de su familia", como son: asistencia sanitaria, ambiente de trabajo conveniente, seguro para el caso de un accidente, pensión, etc.

                Por fin, todo el que se cansa trabajando (¡y el trabajo intelectual también cansa! El que no se cansa desperdiciando el tiempo de trabajo justamente remunerado, ¡es un Iadrónl). tiene el derecho a descansar ("descanso semanal, que comprende al menos el domingo y además un reposo más largo, es decir, las llamadas vacaciones una vez al año o eventualmente varias veces por períodos más breves". (Laborem Exercems l 9).

LA IMPORTANCIA   DE LOS SINDICATOS

                Junto con la necesidad de asegurar todos estos derechos brota el DERECHO A ASOCIARSE EN SINDICATOS_ Los representantes de cada profesión (también los empresarios) pueden servirse de asociaciones para defender sus justos derechos. La lucha por la justicia social es siempre una lucha en favor del justo bien, nunca una lucha contra los demás. Nunca se debe proceder a la violencia de parte  de nadie. Un medio extremo, del que no se debe abusar, es la HUELGA. "Los trabajadores deberían tener asegurado el derecho a la huelga, sin sufrir sanciones penales personales por participar en ella.

                "Los sindicatos no tienen carácter de 'partidos políticos' que luchan por el poder y no deberían ni siquiera ser sometidos a las decisiones de los partidos políticos o tener vínculos demasiado estrechos con ellos", para no convertirse en un instrumento para finalidades ajenas en los "juegos políticos".(Laborem Exercems 20)  Siempre, tanto los obreros como los empresarios deben buscar con todas sus fuerzas el equilibrio y la solidaridad tomando en cuenta el bien común de la sociedad entera.

                “Y vemos a la luz de la fe. como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano. la creciente brecha entre ricos y pobres (Cfr. Juan Pablo 11. Disc.inaugurallll.2.AAS LXXI. p.199). El lujo de unos pocos se convierte en insulto contra la miseria de las grandes masas (PP 3). Esto es contrario al plan del Creador y al honor que se le debe.

                Comprobamos Pues, como el más devastador y humillante flagelo. la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos expresada por ejemplo. En mortalidad infantil. Falta de vivienda adecuada. Problemas de salud. Salarios de hambre. El desempleo y subempleo. Desnutrición. Inestabilidad laboral, migraciones masivas forzadas y desamparadas. etc." (III Conferencia Episcopal, Puebla 28 y 29)

TRABAJAR ES PARTICIPAR EN LA OBRA DEL CREADOR

                Un proverbio de Finlandia dice: "Dios da agua, no jarros; Dios da campos, no arados; Dios da lana, no vestido ... " Dios ha entregado el mundo al hombre como una casa que falta terminar. El hombre debe usar su inteligencia para descubrir los misterios de la naturaleza y someterla a su servicio (Gén 1,28). Creado a imagen de Dios debe trabajar como Aquel seis días y descansar el séptimo. En cierto sentido ("cierto" ya que el hombre no puede crear nada de la nada) debe continuar desarrollando y completando la creación.

                Dios sigue creando sin cesar el mundo y lo crea también por medio de nosotros, que somos por otro lado, sus creaturas. Lo que el hombre hace es creación de Dios. Dice el Concilio: "Las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios ... Cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia es su responsabilidad ... El mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo ni los lleva a despreocuparse del bien ajeno, sino que, al contrario, le impone como deber el hacerlo"(GS 34). La doble tenencia de libros de balance de muchos cristianos -uno para la vida ordinaria y otro para Dios y la religiosidad­ no cuaja, no compagina con la fe cristiana. El que descuida sus deberes terrenales, descuida también el amor a Dios y al prójimo. "¿Qué provecho saca uno cuando dice que tiene fe, pero no lo demuestra con su manera de actuar?" (Santiago 2,14).

TRABAJANDO IMITAMOS A CRISTO

                De Jesús muchos de sus primeros oyentes preguntaron asombrados: "¿Qué pensar de su sabiduría? ¿No es éste el carpintero?"(Mc 6,2.3.). Jesús ha mostrado con su propio ejemplo que todo trabajo, también manual y hasta el más humilde, es algo noble y digno, si se hace con espíritu de servicio.

DEBEMOS TRABAJAR PARA COMER NUESTRO PROPIO PAN

Dice San Pablo: "Oímos que hay entre ustedes algunos que viven sin ninguna disciplina y no hacen nada, muy ocupados en meterse en todo. A és­ tos le mandamos y les rogamos, por Cristo Jesús, nuestro Señor, que trabajen tranquilos para ganar­ se la vida. Si alguien no quiere trabajar que tampoco coma."(2Tes 3,11.12.10.).

TRABAJANDO EL HOMBRE  "SE HACE MÁS HOMBRE"

                Una persona que contra su voluntad está conde­ nada a no hacer nada, por enfermedad o invalidez, no se siente satisfecha. El hombre necesita trabajar no sólo para transformar la naturaleza, para producir, para hacer, para enriquecerse materialmente.

                El hombre necesita trabajar, porque si no lo hace no es feliz, sus energías se paralizan y se convierte para sí mismo en un frustrado y para la sociedad en un parásito."(ICN 146)

                El trabajar es la condición para el desarrollo de las posibilidades físicas e intelectuales. Trabajando el hombre "se realiza a sí mismo" como hombre. "Se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y se trasciende. Tal superación, rectamente entendida, es más importante que las riquezas exteriores que puedan acumularse ... El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Asimismo, cuanto llevan a cabo los hombres para lograr más justicia, mayor fraternidad y un más humano planteamiento en los problemas sociales, vale más que los progresos técnicos. Pues dichos progresos pueden ofrecer, como si dijéramos, el material para la promoción humana, pero por sí solo no pueden llevarla a cabo."(Vat.II, GS 35)  Por eso la laboriosidad debería ser una virtud de todos.

EL TRABAJO UNE A LOS HOMBRES

                El trabajo es fuente de solidaridad. Tiene fuerza de construir una comunidad, porque no sólo se hace muchas veces juntos, sino ante todo porque se hace siempre para otros. El esposo trabaja para la mujer y la mujer para el esposo. El trabajo hace posible una vida familiar ordenada. El objeto más pequeño, un libro, un reloj, un reme­ dio, supone a veces el trabajo de hombres de varios continentes y es el resultado del esfuerzo de muchas generaciones. Y también nuestro trabajo es una contribución a la vida de otros tantos. El servicio mutuo debe crear unidad y solidaridad entre los habitantes de un pueblo, de una ciu­ dad, provincia, nación, entre todos los hombres de la tierra.

                Quien se encuentra en extrema necesidad, des­ de antiguo se pone como ejemplo, el peligro de morirse de hambre- "tiene derecho a procurarse lo necesario, tomándolo de las riquezas de otros", también sin permiso del dueño.(Vat.II, GS 63)

                Los bienes y riquezas del mundo, por su origen y naturaleza, según voluntad del Creador, son para servir efectivamente a la utilidad y provecho de todos y cada uno de los hombres y de los pueblos­ (Puebla N° 492). Es inútil encontrar el camino a la luna si no sabemos encontrar el camino al corazón del hermano necesitado.

EL TRABAJO TIENE VALOR DE ETERNIDAD

                Nuestro trabajo sirve para hacer al hombre más humano y su vida más rica y más abierta al despliegue del amor. Y el amor no se pierde para la eternidad. El amor, el trabajo hecho por amor a los demás, es lo único que podemos llevar a la otra vida. "El amor nunca pasará", dice San Pablo (lCor 13,8)

                El trabajo en la construcción de este mundo tiene su continuación y perfección en la Creación nueva. En el cansancio y la fatiga del trabajo, el cristiano, descubre una pequeña parte de la cruz de Cristo y la acepta con el mismo espíritu de redención, con el cual Cristo ha aceptado su cruz por nosotros. Y en el bien logrado con el esfuerzo humano descubre el cristiano algo así como un anuncio de los "nuevos cielos y otra tierra nueva" (Apocalipsis  21,1). ¿No es ya el mundo más huma­ no que construimos en esta tierra una pequeña parte del paraíso que esperamos?