24 November 2017
 

Mons. Pedro María Rodríguez Andrade (1924- 1950)

Tomó posesión de la diócesis el 4 de octubre de 1924; durante su episcopado, el obispo Rodríguez, original de Neiva, convocó tres sínodos diocesanos, le dio impulso a la Acción Católica y coronó a Nuestra Senora del Carmen de Apicalá como la patrona del Tolima . Fundó el Colegio Tolimense, la Catedral, la Curia Episcopal e inició la construcción del Seminario Mayor; fundó parroquias y sostuvo muchas obras de caridad.

 

Mons. Arturo Duque Villegas (1950- 1959)

Nacido en Abejorral (Antioquia), llegó a Ibagué el 7 de mayo de 1949 como Obispo
Auxiliar de Mons. Rodríguez y el 27 de noviembre de 1950 se posesionó como Administrador Apostólico; el 17 de marzo de 1957 recibió el título de Obispo residencial. Durante su episcopado se creó la diócesis del Espinal (1957), se realizó el Congreso Mariano Diocesano, se fundaron numerosas parroquias y se promovió la ACPO (Acción Cultural Popular).

 

Mons. Rubén Isaza Restrepo (1959-1964)

Hijo de Salamina (Caldas), doctorado en derecho canónico, supo darse a conocer por su fuerte sensibilidad social y su indudable proyección pastoral. Tomó posesión de la diócesis el 16 de febrero de 1960; convocó a nivel nacional la Gran Misión por la pacificación del Tolima que se realizó en varias etapas durante aquel mismo año y hasta 1964, lo que le granjeó múltiples reconocimientos a nivel departamental y nacional. Dio un especial impulso a la pastoral Social y a la educación de la juventud.

"El papa Juan XXIII por bula del 2 de noviembre de 1959, traslada a Monseñor Rubén a la Diócesis de Ibagué. Llegó en medio de la violencia política de la época y se dedicó a la apremiante tarde  de organizar las misiones de paz y con un gran equipo de sacerdotes, seminaristas, grupos pastorales y laicos, logró un verdadero éxito de catequización y de paz para los fieles y la Iglesia de Dios.  Creó la escuela apostólica en el municipio de Cajamarca (Tol), compró los terrenos para el nuevo seminario, creó la casa de la juventud, reconstruyó la casa episcopal y la catedral, fundó nuevas parroquias y capillas, además de un instituto de enseñanza nocturna, el colegio Pablo VI, propició el establecimiento de nuevas comunidades religiosas en la Diócesis." (Libro de Oscar Rubén Duque Mejía)