22 September 2019
 

CENTRO PASTORAL DE COMUNIÓN ECLESIAL

Departamento de Ministerios Ordenados y Vida Consagrada

 

SUBSIDIOS PARA LAS CELEBRACIONES

JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES 28 DE JUNIO DE 2019

 

ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES De Santa Teresita del Niño Jesús

Oh Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas protege a tus sacerdotes (especialmente a: ..............) en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN. Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS, que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO, y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE. Haz que se preserven puros sus Corazones, marcados con el sello sublime del SACERDOCIO, y no permitas que el espíritu del mundo los contamine. Aumenta el número de tus apóstoles, y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro. Bendice Sus trabajos y fatigas, y que como fruto de Su apostolado obtengan la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén

 

 1. ESQUEMA DE LA MISA

 

COMENTARIO INICIAL

Reunidos para escuchar la Palabra de Dios y participar de la Fracción del Pan, celebramos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Contemplamos a Cristo como Fuente perenne de Vida, derramando el Agua y la Sangre para la salvación de todos.

¡Bendito y alabado sea este Sagrado Corazón que, por amor a la humanidad, ya nunca dejará de latir!

Ese “santo palpitar” se percibe especialmente en cada Eucaristía, en que se eleva al Trono del Padre como dulce plegaria en favor nuestro.

Encomendemos en esta eucaristía a todos los sacerdotes de Colombia y del mundo, oremos por la santificación de todos los ministros ordenados.

 

PARA EL ACTO PENITENCIAL

-      Jesús, manso y humilde de Corazón... Señor ten piedad

-      Jesús, Corazón traspasado por la lanza del soldado... Cristo ten piedad  Jesús, de cuyo Costado nació y vive la Iglesia... Señor ten piedad

 

GLORIA

Unidos a la Iglesia que ora por la santificación de los sacerdotes, entonemos con gozo el himno del gloria.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

-      Ez. 34,11-16

-      Salmo 23(22), 1-3a. 3b-4. 5.6  Romanos 5,5-11

-      Lc. 15,1-7

ORACIÓN DE LOS FIELES

PRESIDENTE

Queridos hermanos, por medio del Corazón traspasado del Señor Jesús, elevemos al Padre las necesidades de la hora presente: Escúchanos Señor.

-       Oremos por la Santa Iglesia de Dios, para que reavive en ella la pasión por la salvación de todo hombre y el deseo de conducir a todos a la amistad con Jesús. R.

-       Oremos por los ministros ordenados de Colombia y del mundo entero, para que a ejemplo de Jesús, sean generosos en la fidelidad y el servicio a los hermanos. R.

-       Oremos por los gobernantes, ilumina su mente con la sabiduría y la caridad del Corazón de Jesús, para que sirvan a su pueblo en la verdad y la justicia. R.

-       Oremos por el aumento de las vocaciones al servicio de la Iglesia, para que muchos puedan oír la Palabra y seguir al Señor. R.

-       Oremos por los que atraviesan situaciones de dificultad, consuela sus corazones, con la certeza de que no abandonas a ninguno y concedes la abundancia de tus bienes. R.

 

Padre de infinita bondad y ternura, que nunca te cansas de sostener a tus hijos y de nutrirlos con tu propia mano, concédenos aprender del Corazón de Cristo, traspasado en la Cruz, el sublime conocimiento de tu amor, para que renovados por la fuerza del Espíritu, llevemos a todos los hombres la riqueza de la redención. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

ACTO DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Rendidos a tus pies, oh, Jesús nuestro, considerando las inefables muestras de amor que nos has dado y los sublimes lecciones que nos enseñó tu adorabilísimo Corazón, te pedimos humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fieles discípulos tuyos para hacernos dignos de las mercedes y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

 

Mira que somos muy pobres, dulcísimo Jesús y necesitamos de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mira que somos muy rudos, oh, soberano Maestro, y necesitamos de tus divinas enseñanzas para luz y guía de nuestra ignorancia.

 

Mira que somos muy débiles, oh, poderosísimo amparo de los flacos, pues caemos a cada paso y necesitamos apoyarnos en Ti para no desfallecer. Sé todo para nosotros, Sagrado Corazón: socorro de nuestra miseria, lumbre de nuestros ojos, báculo de nuestros pasos, remedio de nuestros males, auxilio en toda necesidad.

 

De Ti lo espera todo nuestro pobre Corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tus tiernos acentos dijiste repetidas veces en tu Evangelio: "Venid a Mi", "aprended de Mi", "pedid", "llamad", a las puertas de tu Corazón venimos, pues, hoy y llamamos, y pedimos y esperamos. Del nuestro te hacemos firme, formal y decidida entrega. Tómalo Tú y danos en cambio lo que sabes nos ha de hacer buenos en la tierra y dichosos en la eternidad. Amén.

 

 2. HORA SANTA POR LOS SACERDOTES

 

ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,

que quisiste perpetuarte entre nosotros

por medio de tus Sacerdotes,

haz que sus palabras sean sólo las tuyas,

que sus gestos sean los tuyos,

que su vida sea fiel reflejo de la tuya.

Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres y

hablen a los hombres de Dios.

Que no tengan miedo al servicio,

sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.

Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo,

caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso y haciendo el bien a todos. Que sean fieles a sus compromisos,

celosos de su vocación y de su entrega,

claros espejos de la propia identidad

y que vivan con la alegría del don recibido.

Te lo pido por tu Madre Santa María:

Ella que estuvo presente en tu vida

estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes.

Amén

 

CANTO EUCARÍSTICO Y EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Padre Nuestro, Ave María y Gloria

 

ORACIÓN AL SANTÍSIMO

No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido; muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera, que aunque no hubiera cielo yo te amara y aunque no hubiera infierno te temiera.

No me tienes que dar por que te quiera; pues aunque lo que espero no esperará, lo mismo que te quiero te quisiera.

 

 ALABANZA A DIOS PADRE POR EL DON DEL SACERDOCIO

     

 Padre Santo, te agradecemos el don de la vida y de la fe que nos has concedido.

      Bendito seas por siempre Señor.

 Padre Santo, te agradecemos tu infinito amor al enviamos a tu Hijo Jesucristo, que se hizo hombre como nosotros, murió y resucitó para salvamos.

 Bendito seas por siempre Señor.

 Padre Santo, gracias porque por medio de tu Hijo instituiste la Santa Eucaristía y el Sagrado Mandamiento del Amor.

       Bendito seas por siempre Señor.

Padre Santo, gracias por entregamos en tu Hijo Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, el Sagrado Orden del Sacerdocio

 Bendito seas por siempre Señor.

 

Gracias Padre porque enviaste a tu Hijo y sigues enviando a tus sacerdotes para que den fruto abundante que permanezca

       Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Jesús por haber instituido la Iglesia, fundada en las rocas de los apóstoles.

 Bendito seas por siempre Señor.

 

Gracias Jesús por ofrecer el Don del Sacerdocio a los hombres pecadores, para que sea ofrecido al pueblo de Dios.

       Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Jesús porque has llamado a los que tú has querido para que sean sacerdotes y los has convertido en «OTROS CRISTOS».

 Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Jesús, porque el sacerdote ministro es signo del Buen Pastor que participa de modo especial de tu ser sacerdotal

       Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Jesús, porque el sacerdote prolonga tu obra de salvación con la predicación del Evangelio, con la celebración de los sacramentos y con sus actitudes de bondad y servicio

 Bendito seas por siempre Señor.

  Gracias Espíritu Santo, por consagrar con tu poder a los sacerdotes el día de la ordenación, cuando el Obispo impone las manos sobre los ministros

       Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Espíritu Santo, porque siempre estás en comunión con el sacerdote cuando celebra la liturgia, sobre todo en la Eucaristía y en los demás sacramentos.

  Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Espíritu Santo, porque con tu gracia el sacerdote puede guiar a la comunidad cristiana que se le ha encomendado.

       Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Espíritu Santo, porque ayudas y sostienes al sacerdote en su conversión diaria, para que pueda servir mejor a sus hermanos

 Bendito seas por siempre Señor.

Gracias Espíritu Santo, porque impulsas a los sacerdotes a vivir el amor, para que se vayan configurando con Cristo Buen Pastor.

       Bendito seas por siempre Señor.

 

CANTO EUCARÍSTICO

LECTURA DE LA CARTA A LOS HEBREOS 5,1-10

“Todo sumo sacerdote, es elegido entre los hombres y nombrados su representante ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Puede ser indulgente con ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a la debilidad humana, y a causa de ella tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, lo mismo que por los del pueblo. Y nadie puede tomar tal dignidad para sí mismo si no es llamado por Dios, como Aarón.

Del mismo modo Cristo no se atribuyó el honor de ser sumo sacerdote, sino que lo recibió del que le dijo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy; y en otro pasaje: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Durante su vida mortal dirigió peticiones y súplicas, con clamores y lágrimas, al que podía libarlo de la muerte, y por esa cautela fue escuchado. Y aunque era Hijo de Dios, aprendió sufriendo lo que es obedecer, así alcanzó la perfección y llegó a ser para cuantos le obedecen causa de salvación eterna , y Dios lo proclamó sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.”

Palabra de Dios.

 

MOMENTO DE MEDITACIÓN PERSONAL EN SILENCIO ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES

Padre de Nuestro Señor Jesucristo en esta Hora Santa Sacerdotal queremos pedirte de una manera muy especial por la santificación de nuestros sacerdotes.

-      Para que fijos en el corazón de Jesús, no dejen de reconocerlo como el único Salvador de su vida. 

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que no olviden el momento en sus vidas en que se encontraron con el Rostro de Cristo, aquel día, en que su amor hirió de tal manera su corazón, que no pudieron menos que pedir permanecer incesantemente en su presencia.

 Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que contemplando el misterio de la encarnación del Señor, no dejen de contemplar de nuevo, la perfecta y fascinante humanidad de Jesucristo, que nos llama a servir en la edificación de su Iglesia. 

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que con la certeza de la esperanza encontrada, y con la seguridad de su Misericordia, que no tiene límites, valoren el perdón que en muchas ocasiones ellos mismos no logran descubrir en sus vidas. 

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que durante su ministerio sacerdotal siempre recuerden la prioridad de la oración con respecto a la acción, en cuanto que de ella depende la eficacia del obrar. Padre, 

santifica a tus sacerdotes.

-       Para que no olviden que de la relación personal de cada uno con el Señor Jesús depende en gran medida la misión de la Iglesia. Misión que debe alimentarse con la oración. 

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que no se cansen de acudir a su Misericordia, de dejarle mirar y curar las llagas dolorosas del pecado para asombrarse ante el milagro renovado de la propia humanidad redimida, sólo así, podrán ser sus instrumentos para abrazar, de un modo siempre nuevo, a la humanidad herida. 

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-      Para que no olviden que son presbíteros por el sacramento del Orden, el acto más elevado de la Misericordia de Dios y a la vez de su predilección. 

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que no cedan a la tentación de mirar su ministerio sacerdotal como una carga inevitable e indelegable, ya asumida, que se puede cumplir «mecánicamente». Que cada día comprendan de nuevo este misterio de amor, que también nos afecta a nosotros y que son ministros que actúan en persona de Cristo.

  Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que comprendan que la única medida adecuada, ante su santa vocación, es la radicalidad. Esta entrega total, con plena conciencia de que la fidelidad, sólo puede llevarse a cabo como una decisión renovada y orante que Cristo realiza día tras día.

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que el don del celibato sacerdotal sea acogido y vivido en esta dimensión de radicalidad y de plena configuración con Cristo.

      Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que permanezcan fieles a la celebración diaria de la santísima Eucaristía, no sólo para cumplir un compromiso pastoral o una exigencia de la comunidad que les ha sido encomendada, sino por la absoluta necesidad personal y como la única razón adecuada a una existencia presbiteral plena.

  Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que no dejen de contemplar y dejarse engendrar por Cristo en la adoración eucarística diaria, y el amor a la Santísima Virgen maría.

    Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que puedan ver que el pueblo que les ha sido encomendado es el camino imprescindible para su santidad.

       Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que la medida de su entrega, siga siendo la totalidad. «Cinco panes y dos peces» no son mucho; sí, pero son todo. La gracia de Dios convierte la poquedad en la Comunión que     sacia al pueblo

Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que de esta entrega total participen de modo especial los sacerdotes ancianos o enfermos, los cuales, diariamente, desempeñan el ministerio divino uniéndose a la pasión de Cristo y ofreciendo su existencia presbiteral por el verdadero bien de la Iglesia y la salvación de las almas.

  Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que estén ciertos que el fundamento imprescindible de toda la vida sacerdotal sigue siendo la santa Madre de Dios.

      Padre, santifica a tus sacerdotes.

-       Para que María santísima los lleve de nuevo, como hizo con san Juan bajo la cruz de su Hijo y Señor nuestro, a contemplar con ella el Amor infinito de Dios.

     Padre, santifica a tus sacerdotes.

  CANTO EUCARÍSTICO

LETANÍAS Y CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

V. Señor, ten misericordia de nosotros R. Señor, ten misericordia de nosotros V. Cristo, ten misericordia de nosotros R. Cristo, ten misericordia de nosotros V. Señor, ten misericordia de nosotros R. Señor, ten misericordia de nosotros V. Cristo, óyenos

R. Cristo, óyenos

V. Cristo, escúchanos

R. Cristo, escúchanos

V. Dios, Padre celestial

R. Ten misericordia de nosotros

V. Dios Hijo Redentor del mundo

R. Ten misericordia de nosotros

V. Dios Espíritu Santo

R. Ten misericordia de nosotros

V. Trinidad Santa, un solo Dios

R. Ten misericordia de nosotros

(A las siguientes invocaciones se responde: "TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS") Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,

Corazón de Jesús, Formado por el Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, Corazón de Jesús, Unido sustancialmente al Verbo de Dios,

Corazón de Jesús, Templo Santo de Dios,

Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo,

Corazón de Jesús, Casa de Dios y Puerta del Cielo,

 Corazón de Jesús, Horno Ardiente de Caridad,

Corazón de Jesús, Santuario de Justicia y de Amor,

Corazón de Jesús, Lleno de Bondad y de Amor,

Corazón de Jesús, Abismo de todas las virtudes,

Corazón de Jesús, Dignísimo de toda alabanza,

Corazón de Jesús, Rey y centro de todos los corazones,

Corazón de Jesús, en Quien se hallan todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia, Corazón de Jesús, en Quien reside toda la plenitud de la Divinidad,

Corazón de Jesús, en Quien el Padre halló sus complacencias,

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido,

Corazón de Jesús, Deseo de los eternos collados,

Corazón de Jesús, Paciente y lleno de misericordia,

Corazón de Jesús, Generoso para todos los que te invocan,...

Corazón de Jesús, Fuente de vida y santidad,

Corazón de Jesús, Propiciación por nuestros pecados,

Corazón de Jesús, Saciado de oprobios,

Corazón de Jesús, Hecho Obediente hasta la muerte,

Corazón de Jesús, Traspasado por una lanza,

Corazón de Jesús, Fuente de todo consuelo,

Corazón de Jesús, Vida y resurrección nuestra,

Corazón de Jesús, Paz y reconciliación nuestra,

Corazón de Jesús, Víctima por los pecadores,

Corazón de Jesús, Salvación de los que en ti esperan,

Corazón de Jesús, Esperanza de los que en ti mueren,

Corazón de Jesús, Delicia de todos los Santos,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

- Perdónanos Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

- Ten misericordia de nosotros.

Jesús, manso y humilde de Corazón,

- Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

 

CONSAGRACION AL SAGRADO CORAZON MISERICORDIOSO DE JESUSJuan Pablo II, 1986 (abreviado y ajustado)

Señor Jesucristo, redentor y salvador del género humano, nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza, con profundo deseo de darte gloria y gracias por todo lo que eres y todo lo que haces. Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, te alabamos por el amor que has revelado a través de Tu Sagrado Corazón Misericordioso, que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría y manantial de nuestra vida eterna. Reunidos juntos en Tu nombre, que está por encima de todo nombre, nos consagramos a tu Sacratísimo Corazón Misericordioso, en el cual habita la plenitud de la vida y de la gracia, de la verdad y de la caridad.

 

Al consagrarnos a Ti, los fieles colombianos, renovamos cada día nuestra consagración bautismal, y hacemos del sacrificio de la cruz y de la misa el centro de nuestra vida, que nos impulse a crecer en tu amor, y a cooperar en la expansión de tu reino en nuestra patria para que así correspondamos con amor a la rica efusión de tu amor misericordioso.

Señor Jesucristo, Rey de Amor y Príncipe de la Paz, reina en nuestros corazones y en nuestros hogares; vence todos los poderes del maligno y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón Misericordioso.

¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo, único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén