22 September 2017
 

Te comento que para ser sacerdote, se necesita una buena vida cristiana, Dios elige a quien él cree conveniente, si llevas una buena vida de Fe, si estás unido a tu Parroquia, si eres una persona de oración, si te decides a tener una experiencia busca en nuestra Arquidiócesis de Ibagué el Seminario Menor Parroquial San José, es una institución vocacional que prolonga la presencia de Cristo vivo que llama a muchos en el seguimiento del ministerio sacerdotal.

Contamos con varias personas que acompañan esa ilusión vocacional, Nuestro Arzobispo, Monseñor Flavio Calle Zapata. (teléfono. 313 886 2350)El Promotor Vocacional, Diácono: Álvaro Fabián Barreto Bonilla. Curia Arzobispal Calle 10 No. 2-58 Residencia: Seminario Mayor, María Inmaculada.  Calle 10 N. 1-73 Tel: 2632696    Palacio Episcopal: 2611680.  Móvil: 311 586 0278  También están los sacerdotes párrocos.  Anímate, pero te invito para que sepas qué es un sacerdote, cuál es la vida que Cristo le exige, a qué te vas a comprometer, ten la bondad de leer el artículo que sigue.  Felicidades.

LO DEJARON TODO Y SE FUERON CON JESÚS

Apuntes tomados del libro: Vivir con Cristo, Padre, Martín Weichs, SVD)

             "loco, incurablemente loco ¡Se puso tarado" fue el comentario de toda la ciudad, ante todo los compañeros de su edad. Antes, Francesco siempre se encontraba con ellos en las tabernas tomando vino, chisteando, riéndose y planeando malas jugadas. Era él quien cantaba las canciones de amor más ardorosas y frívolas y derrochaba la plata de su rico padre Pietro di Bernardone. Pero ahora corrió la noticia increíble de que ese Francesco en lugar de besar a las chicas besaba a los leprosos y los cuidaba; que había renunciado a su gorda herencia andando por las calles como el mendigo más pobre; que dijo que no quería poseer más nada para no ser poseído por las cosas; que renunció a las riquezas de este mundo para ser libre; que la verdadera alegría no viene de los bienes materiales, sino de la pobreza; que él quería predicar la Buena Noticia como Jesús lo había hecho. Pronto encontró compañeros que pensaron y querían vivir igual que él, entre ellos también Santa Clara con muchas otras jóvenes. Las burlas se callaron, y hoy lo llamamos a ese Francesco di Bemadone, San Francisco de Asís, fundador de la orden religiosa de los "frailes menores".

                San Francisco cambió radicalmente su vida después de escuchar en una Misa las palabras del Evangelio, con las que Jesús envió a sus discípulos para proclamar la Buena Nueva

LA VIDA RELIGIOSA ES UNA RESPUESTA AL LLAMADO DEL SEÑOR

                También hoy Cristo llama a algunos cristianos  para que le sirvan más de cerca en la vida religiosa. Este llamamiento al estilo de vida que vivió el Señor, pobre, virgen, obediente, dedicado exclusivamente al Padre y a su Reino, se llama VOCACIÓN RELIGIOSA.

                Dios habla suavemente. Por eso, para descubrir si te llama también a ti, joven con inquietudes, será imprescindible acallar un poco los ruidos y ponerte a escuchar, a orar ... y a consultar. ¡No has de esperar que te venga la voz de Dios

                El mundo de hoy está lleno de frío materialismo. La satisfacción de gustos, deseos y caprichos personales a cualquier costo, se erige en criterio último de moralidad. Reina el sexualismo y la violencia. Este mundo vaciado de auténtica alegría y sentido, reclama a hombres y mujeres que le devuelvan los verdaderos valores.

                Como sucedía a lo largo de toda la historia de la Iglesia, también hoy se unen cristianos en comunidades que son más sensibles a esta o aquella necesidad más apremiante en el mundo o en la misma Iglesia. Las órdenes y congregaciones religiosas y los institutos seculares responden a un grito de auxilio de parte de los hombres.

                Hay congregaciones religiosas muy distintas porque también las necesidades del ­ mundo y de la Iglesia son muy diversas. Las comunidades religiosas CONTEMPLATIVAS practican más la oración y una vida más intensa de penitencia. Los religiosos DE VIDA ACTIVA dedican su tiempo preferentemente a las obras de apostolado, sea a la enseñanza, a la juventud, a las misiones, etc. Con su entrega generosa los unos como los otros contribuyen grandemente para que crezca el Reino de Dios en el mundo

                LOS RELIGIOSOS SIGUEN EL EJEMPLO Y LOS CONSEJOS DE JESÚS

"Su consagración radical a Dios y por consiguiente al servicio de los hombres se expresa y se realiza por los consejos evangélicos, asumidos mediante VOTOS u otros vínculos sagrados" (Puebla N° 746) que los identifica de un modo especial con Jesús.

                Los votos se basan en tres consejos que da Jesús en el Evangelio. Por eso se llaman "consejos evangélicos”.

                Por el voto de POBREZA los religiosos se comprometen a vivir sin propiedad personal Vivir en la pobreza evangélica no quiere decir vivir en la miseria, sino: Lo necesario se posee en común. En la práctica, se vive normalmente esta situación así: Sin poseer nada propio, se forma parte de una comunidad a la que pertenecer: los bienes. De este modo cada miembro permanece desprendido de las cosas. Pero tampoco la comunidad debe pegarse a ellas. Esto supone una CONSTANTE SOBRIEDAD. Se usan las cosas en la medida en que se necesitan para el trabajo por los otros. Así lo hizo Jesús.

                El que nada posee como suyo, se encuentra en su casa en todas partes. San Francisco, quien renunció a todo, llamaba hermanos hermanas a todas las creaturas. Pedro dijo un si al Señor: "Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte", Jesús le aseguró: "Ninguno que ha dejado su casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por amor a mí y la Buena Nueva quedará sin recompensa. Pues recibí cien veces más en la presente vida en casas, manos, hermanas, hijos y campos; esto no ante las persecuciones. y después recibirá vida eterna" (Mc 10,28-30).

Los religiosos renuncian por el voto de la CASTIDAD al matrimonio para poder  servir a todos

                El que emite voto de castidad no renuncia con eso a la amistad, tampoco con una persona del sexo opuesto. Jesús tuvo amistades femeninas, y también muchos santos las tuvieron. San Francisco y Santa Clara de Asís estaban unidos en una profunda y bella amistad  cristiana.

                Una vida sin matrimonio no es una vida sin amor. Al contrario, el amor es el único motivo para elegir esta vida y tal vida no es una vida sin cuerpo, netamente espiritual. Es cierto, el hombre no acaricia a una mujer, ni engendra a un hijo. La mujer no abraza a un hombre ni lleva a un hijo en su seno. Pero el cuerpo no está sólo des­ tinado a la unión sexual. Sirve también para practicar la bondad, decir la verdad, para servir de mil modos con amor a muchos y ser así fecundo. Los religiosos son padres y madres fecundos espiritualmente. "En efecto, hay hombres que nacieron castrados del seno de su madre, hay otros que lo fueron por los hombres, y hay quienes se castraron voluntariamente a causa del Reino de los Cielos" (Mt 19,12). Los que no se casan por amor al Reino de Dios tratan de estar siempre prontos, por la oración y el trabajo, para poder ser así fecundos de una manera que a menudo no será posible a los demás por las obligaciones que asumieron para con su familia u otros compromisos. Los religiosos, con la ayuda de Dios, quieren amar a todos sin darse enteramente a ninguno.

Por el voto de OBEDIENCIA

                Los religiosos buscan expresamente cumplir solamente la voluntad del Padre, como lo hizo Jesús. Por supuesto, todo buen cristiano busca cumplir la voluntad de Dios. Pero cuando se comenzó a vivir en comunidad se aprendió a ver en la dirección del Superior la manifestación muy concreta y directa de la voluntad de Dios.

                Con la obediencia al Superior no se renuncia  naturalmente a la propia conciencia. Tampoco se renuncia a la propia iniciativa ni a la critica constructiva. No se trata de una obediencia como en un cuartel, menos aún de una obediencia ciega. Se trata de una comunidad de hermanos que se deja guiar por el Espíritu bajo la dirección del Superior

                El Superior es el primero que tiene el deber de buscar la voluntad del Padre: vivir con Cristo.

LA VOCACIÓN SE MANIFIESTA EN LA JUVENTUD

Siempre eres llamado. Aunque no lo sepas, dentro tuyo hay una voz que te invita y delante de la cual te inclinas, que te obliga a pronunciar un sí o un no. Cuando dices "tal vez", en realidad estás diciendo: ahora no. Después decidiré. Hubo un no, disimulado por un tal vez.

                La gran verdad de la vida es que ella vive diciendo "sí y no" y exige de nosotros una respuesta. De ahí que la felicidad es saber decir sí a la vida, aun cuando ella parezca estar diciendo no a nuestro interior. Cuando el mundo tiene necesidad de ti y no recibe una respuesta, comienza a ser cada día más atrevido hasta que tengas el coraje de decir: sí o no.

                Dios cuenta contigo desde el día de tu nacimiento y ya hace mucho tiempo que te está llamando. Si tú, muchacho o muchacha, aún no lo has percibido es porque no aprendiste a distinguir las señales de los tiempos. De ti dependen muchas cosas de hoy y de mañana. Es la historia de la semilla que no fue plantada hace veinte años y que hoy no es árbol ni millones de semillas, porque dijo no a la vida que le pidió que fuera hacia abajo de la tierra para que pudiera nacer de nuevo. (Padre, Zezinho)

                INSTITUTOS SECULARES

En lo que toca específicamente a los Institutos Seculares, es importante recordar que su carisma propio busca responder de modo directo al gran desafío que los actuales cambios culturales están planteando a la Iglesia: dar un paso hacia las formas de vida secularizadas que el mundo urbano-industrial exige, pero evitando que la secularidad se convierta en secularismo.

                El Espíritu ha suscitado en nuestro tiempo este nuevo modo de vida consagrada, que representan los Institutos Seculares, para ayudar de alguna manera, a través de ellos, a resolver la tensión entre apertura real a los valores del mundo moderno (auténtica secularidad cristiana) y la plena y profunda entrega de corazón a Dios (espíritu de consagración). Al situarse en pleno foco del conflicto, dichos institutos pueden significar un valioso aporte pastoral para el futuro y ayudar a abrir caminos nuevos de general validez para el Pueblo de Dios.