21 November 2017
 

Nosotros hermanos no podemos culpar a Tomás, porque sabemos que seguir a Cristo todos los días no es tarea fácil..

Es nuestro ministerio continuar anunciando que Dios nos ama y nos  aguarda allá en el Cenáculo, en medio de la comunidad gozosa, cerca del pan que une y que fortalece.

El Evangelio hermanos termina con una gran alabanza para todos nosotros: “Dichosos los que crean sin haber visto”.  Creemos en Jesús, a pesar de no haberlo visto todavía. Y, a pesar de tantas vacilaciones, lo llamamos con todo el corazón: “Señor mío y Dios mío”.

 

Una plegaria que brota de ese rincón del alma donde todo hombre es bueno. Pero también será un grito que abarca todas nuestras negaciones y posibles desconciertos.         

  1. III.             UNA FUENTE DE AMOR Y MISIÓN:  “El nos espera a todos  en la orilla” Hch 5, 27b-32.40b-41/Sal 29/Ap 5,11-14/Jn 21, 1-19………………. “

Juan 21, 1-19: Una vez más Cristo resucitado se reúne con los Apóstoles, para enseñarles (igualmente a nosotros) algo importante para su cristianismo. La enseñanza se da sobre todo a través del diálogo entre Jesús y Pedro. (Recordemos que Pedro había negado a Cristo la noche de la pasión): “Pedro, ¿me amas?...,Sí, tú sabes que te amo…Entonces(sígueme) y apacienta mis ovejas”. ¿Qué aprendemos de este diálogo?

  • Aprendemos que sobre todo Jesús está preocupado por nuestro amor y amistad, no tanto por nuestras faltas y fracasos.
  • Aprendemos que ser cristiano es seguir a Jesús y tratar de imitarlo por amor.
  • Y también aprendemos que la mejor prueba y la mejor manera de seguir a Jesús es “atendiendo sus ovejas”. Es decir, trabajar con Jesús en la Iglesia por la salvación de los hombres.

Jesús pregunta a los discípulos en esta su tercera aparición ( y a nosotros hoy) sobre el resultado de la pesca, viéndonos  tristes nos señala el lugar preciso donde debemos tirar las redes.

Después de nuestros  encuentros con Jesús  resucitado no habrá fuerza humana que nos impida  predicar la verdad central de nuestra fe: “El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús” y por esta verdad estaremos dispuestos a derramar nuestra  sangre, porque “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

“El sexto sentido es un regalo”…. Lo único que verdaderamente nos interesa y nos importa es “Jesús Resucitado”. ¡Pero sabemos que el Cristo histórico está a dos mil y trece años de distancia de nosotros y el Cristo Glorioso es invisible a nuestros ojos mortales!¡Nosotros lo necesitamos visible, tangible y vivo! Un día los griegos le dijeron a Felipe: “Queremos ver a Jesús” y hoy es también el más ardiente deseo de cada uno de nosotros.

  • La vida del hombre, sin el horizonte de Cristo resucitado se reduce a un trabajar de noche sin lograr pescar nada definitivo; pero sabemos que la noche siempre  tiene un amanecer.
  • En medio del mar nos esforzamos por vislumbrar la orilla donde alguien nos espera.
  • A tientas, pero con fe, confiamos el futuro último de nuestra historia al Dios que ha resucitado a Jesucristo. 
  • El mismo “Jesús en persona” viene a nuestro encuentro para satisfacer nuestras exigencias.
  • La cualidad esencial para un cristiano, es el amor de predilección que Jesús le tiene y, mediante la cual vive en medio de la vida cotidiana
  • .Habría que pedir hoy de pronto de un  modo especial la gracia de que se nos notara a todos ese “sexto sentido” para encontrar a Jesús en medio de nuestro quehacer diario, allí donde nos encontramos con los demás hombres y mujeres del mundo, detrás de cuyas sombras tenemos que acostumbrarnos a ver el rostro del Señor.

El sabor de una presencia…

¡Qué fácil le resulta al evangelista Juan reconocer a su Maestro! ¡Por algo era su discípulo predilecto! En medio de la bruma del amanecer se oye su exclamación tan concisa y tan preñada teológicamente, con la expresión de que: “Es el Señor”.

  • Es importante apreciados hermanos para un cristiano encontrarse con Jesús en medio de su vida. Si no lo hacemos, de pronto corremos el peligro de estar en faena toda la noche pero sin conseguir nada.
  • Podremos correr mucho y estar muy preparados, competir activamente, pero quedándonos al final con nuestras redes vacías…….Vacías de todo: de visión sobrenatural, de cumplimiento puntual, de dedicación efectiva al hermano; vacías de alegría en el cumplimiento del deber, etc, etc.

Esta aptitud para descubrir al Señor en el acontecer diario es lo que puede hacer a un cristiano distinto del resto de los demás hombres.

  • La noche es el escenario de la ausencia de Jesús, Luz del mundo.
  • La Luz de la mañana coincide con la presencia de Jesús.
  • El mar representa nuestro propio  mundo en el que ejercemos nuestra misión.
  • La misión total termina en la Eucaristía, porque en Ella está presente el don de Jesús a los suyos y el don de los unos a los otros.

Pedro y la barca… La comunidad de Jesús la constituyen todos aquellos que conservan la sensibilidad para conocerlo y confesarlo, en medio del mar inmerso en el mundo. Sin la fe de la comunidad no sería posible el encargo de Pedro.

En el centro de la misión está la proclamación que hacen los testigos oculares y llenos de autoridad de que Cristo ha resucitado y vive para siempre.

Para llevarlo a la práctica….