25 September 2018
 

 El Festival Folclórico que se realiza cada año en Ibagué, en las vísperas de las fiestas de San Juan y San Pedro, continúan siendo motivo de noticia e interés nacional. ¿Qué significan las manifestaciones folclóricas para nuestra región?¿Es compatible la cultura de nuestros pueblos con la fe Católica?, ¿Encontramos manifestaciones de fe y religiosidad popular que honren a los santos mencionados?

Señala el Concilio Vaticano II que “múltiples son los vínculos que existen entre el mensaje de salvación y la cultura humana… la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicación a todas las gentes, para investigarlo y comprenderlo con mayor profundidad, para expresarlo mejor en la celebración litúrgica y en la vida de la multiforme comunidad de los fieles… La buena nueva de Cristo renueva constantemente la vida y la cultura del hombre caído, combate y elimina los errores y males que provienen de la seducción permanente del pecado. Purifica y eleva incesantemente la moral de los pueblos” (Gaudium et Spes, n. 58).

En esta dirección la Iglesia reconoce que las diversas manifestaciones folclóricas hacen parte del sustrato de la autenticidad de las raíces, tradiciones y expresiones de la identidad de nuestros pueblos. De hecho gran parte de las fiestas que se celebran tienen un claro origen religioso; el hombre ha expresado la riqueza de la cultura a través de la literatura, la música, la pintura, la danza, etc. No en vano se asegura que con las expresiones culturales la persona quiere manifestar la búsqueda de sentido, identidad y sed de transcendencia.

¿Qué mensaje positivo tiene la Iglesia para iluminar este tiempo que vive la ciudad?

Es conocido que el rostro de la ciudad de Ibagué se ve enriquecido con el colorido de las manifestaciones artísticas que cubren nuestras calles y parques; un derroche de expresiones del espíritu innovador de las delegaciones y anfitriones. Sin embargo esto, se ve contrastado con otras realidades que de cristianas no tienen nada y que atentan contra la sana moral.

Esta realidad exige el desarrollo de la “capacidad de autodominio, de sacrificio personal, de solidaridad y disponibilidad para promover el bien común”. Como creyentes se hace necesario discernir, como dice San Pablo, que “todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta" (Filipenses 4, 8). Celebremos las fiestas de san Pedro y San Juan Bautista iluminando con la predicación, la vida de comunidad y la elección de acoger lo que es conveniente para nuestra salvación, recordando que la alegría y la paz que hemos recibido del Señor no son pasajeras.

 Podemos dejar que San Pedro y San Juan nos den cinco recomendaciones que iluminan estos tiempos de fiesta:

 "Como hijos obedientes, no os amoldéis a las apetencias de antes, del tiempo de vuestra ignorancia, más bien, así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta. I Pedro 1, 14-15

 "Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias…"Obrad como hombres libres, y no como quienes hacen de la libertad un pretexto para la maldad, sino como siervos de Dios." I Pedro 2.16

3.     "Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar.Resistidle firmes en la fe" 1 Pedro 5,8

 Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo áspero se iguale. Y todos verán la salvación de Dios”. San Lucas c 3,1-6

 Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado. San Mateo 3,2.