26 August 2019
 

El servicio pastoral de la Iglesia al Pueblo de Dios se realiza mediante una atención integral y permanente. Resaltan algunos énfasis que provienen del mismo Año Litúrgico, de las realidades parroquiales o vicariales, de las fiestas patronales, de misiones intensivas o de orientaciones dadas por el obispo diocesano. Después de la evaluación del año 2018, pareció oportuno presentar los siguientes énfasis para el año pastoral 2019:

 

1. LITURGIA: Se cultivará una esmerada celebración y culto de la Divina Eucaristía, centro y cumbre de la vida cristiana, fuente y destino de la espiritualidad sacerdotal, presencia real y compañía consoladora, causa de toda bendición para el pueblo de Dios. Es necesario darle al sagrario el lugar central y principal en el templo. Celebrar con fe y según las normas del Misal Romano. La calidad de nuestra fe se refleja en la manera de orar. No multiplicar las misas sin verdadera necesidad pastoral. Tener el alma y el cuerpo bien vestidos para comulgar. Proyectar en la vida de la Eucaristía que se recibe y crecer en santidad como fruto del Pan de Vida que nos nutre. Fomentar la reparación por los múltiples sacrilegios contra la Eucaristía. Promover la adoración que alcanza gracias de todo orden. Oración por la patria, por la comunidad en que vivimos, por la Iglesia, por el Papa Francisco, por nuestros obispos y fieles. Lograr una auténtica renovación del culto a la Divina Eucaristía. Santificar el tiempo mediante la Liturgia de las Horas. Celebrar dignamente cada sacramento y alimentar con su gracia al pueblo de Dios.

 

2. NIÑEZ, JUVENTUD Y VOCACIÓN: Dar a conocer y aplicar el Documento final del Sínodo; se espera que este ejercicio abra nuevos horizontes a la pastoral con los niños y jóvenes. El gran reto es presentar a Cristo a la juventud. Cristo es siempre atractivo, en especial para mentes y corazones que aún no han sido maleados con propuestas engañosas. La evangelización de la juventud es el ejercicio más oportuno para la promoción de las vocaciones sacerdotales. Los jóvenes son campo fecundo para la semilla del Evangelio, para los ideales misioneros y para la santidad. El Evangelio de Cristo se debe entregar a través de los medios digitales de la actual tecnología, mundo para el cual la juventud de hoy tiene grandes facilidades. En la niñez y la juventud está la esperanza de la Iglesia y de la sociedad en los años que vienen.

 

3. EVANGELIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN: Este énfasis viene en coherencia con el anterior. La familia es responsable de imprimir los primeros valores religiosos y culturales en los hijos y debe cultivarlos siempre. Hay grandes vacíos en la familia hoy, por lo cual muchos niños y jóvenes se encuentran a la deriva y son educados o deseducados por otros agentes. Se reclama entonces la presencia evangelizadora de la Iglesia en la educación básica, secundaria, universitaria y en toda la comunidad educativa. Esta presencia no es solo de sacerdotes y religiosos, sino de los laicos, de los educadores católicos y de programas educativos que puedan incidir en la evangelización. Actualmente se llega a las instituciones educativas desde muy tierna edad y se suman allí muchos más hasta salir al medio laboral.

 

4. EVANGELIZACIÓN DE LO SOCIAL: Se trata de la vivencia de la caridad de Cristo como dimensión fundamental en la vida ordinaria de un católico. Es necesario incidir con la fuerza del Evangelio en las estructuras políticas, sociales y económicas, de lo contrario nuestra fe no será visible. Se reclama nuestro aporte en la promoción del desarrollo, la justicia y la equidad más que el asistencialismo. No podemos dejar de ser buenos samaritanos, de dar un trato preferencial a los pobres y a los más vulnerables. “Con la medida con que midáis se os medirá” (Mt 7,12); “Tuve hambre y me disteis de comer” (Mt 25,35); “Felices los misericordiosos porque ellos obtendrán misericordia” (Mt 5,17) La Iglesia por mandato divino expresado en las Bienaventuranzas es constructora de reconciliación y de paz, es mensajera del Evangelium Pacis (cf Ef 6,15) Cada uno viva la paz de Dios dentro de sí mismo, ya que solo podrá ser mensajero de paz quien la lleva dentro de su corazón.

 

5. EL 2019, AÑO MARIANO: Queremos pedirle a la Virgen María que venga a nosotros, que tenga plenitud de presencia en el tiempo y en el espacio de nuestra Arquidiócesis de Ibagué, es decir, que ocupe todas nuestras realidades. Que acepte nuestros saludos y alabanzas, nuestras plegarias y los gestos sinceros de nuestra devoción a Ella. Queremos expresarle todo nuestro amor y gratitud por ser la Madre de Dios y a la vez Madre nuestra y por las gracias que alcanza de Dios para toda la humanidad. Se ha dicho que el Tolima es tierra de María, es decir, que sus habitantes somos sus hijos, posesión suya. Es oportuno renovar y estrechar esos vínculos durante este año. Esa especia de omnipresencia de María se podrá vivir a nivel personal, familiar, grupal, institucional y en las diversas estructuras de la Iglesia. Se proponen algunas acciones: 1- Fomento de la teología mariana y de la doctrina sobre la Virgen María en conferencias y congresos.  2- Celebraciones litúrgicas y de piedad popular en los niveles parroquial, vicarial y diocesano. 3- Algún hecho que deje huella (obra de caridad, imágenes, monumentos, escritos).

 

† Flavio Calle Zapata 

Arzobispo de Ibagué