Fiesta de la Divina Misericordia
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Homilía del Papa Francisco en el II Domingo de Pascua
En el Evangelio de hoy aparece varias veces el verbo ver: «Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor» (Jn 20,20); luego, dijeron a Tomás: «Hemos visto al Señor» (v. 25). Pero el Evangelio no describe al Resucitado ni cómo lo vieron; solo hace notar un detalle: «Les enseñó las manos y el costado» (v. 20). Es como si quisiera decirnos que los discípulos reconocieron a Jesús de ese modo: a través de sus llagas. Lo mismo sucedió a Tomás; también él quería ver «en sus manos la señal de los clavos» (v. 25) y después de haber visto creyó (v. 27).
Material para la Semana Santa 2019
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La Conferencia Episcopal de Colombia, a través de los Departamentos de Catequesis, Liturgia y Comunicaciones, con el apoyo del padre Diego Uribe de la Universidad Pontificia Bolivariana y de la Pastoral Juvenil de la Arquidiócesis de Medellín, ha desarrollado un espacio web con insumos para la Semana Mayor y el Tiempo de Pascua. El micrositio semanasanta.cec.
Mártir de Armero
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Nos dice el Concilio Vaticano II: “Siempre creyó la Iglesia que los… mártires de Cristo, por haber dado el supremo testimonio de fe y de caridad con el derramamiento de su sangre, nos están más íntimamente unidos en Cristo; les profesó especial veneración…e imploró piadosamente el auxilio de su intercesión” (Lumen Gentium, 50).
Mensaje del Papa a los sacerdotes-Cuaresma 2019
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Meditación del Papa Francisco al clero de Roma al inicio de la Cuaresma
Jueves 7 de febrero de 2019 – Basílica de San Juan de Letrán
Buenos días a todos.
Siempre es bueno estar aquí, cada año, al comienzo de la Cuaresma, para esta liturgia del perdón de Dios. Nos hace bien – ¡Me hace bien a mí también! – y siento una gran paz en mi corazón, ahora que cada uno de nosotros ha recibido la misericordia de Dios y la ha dado a los demás, a sus hermanos. Vivamos este momento como lo que realmente es, como una gracia extraordinaria, un milagro permanente de la ternura divina, en el que una vez más la Reconciliación de Dios, hermana del Bautismo, nos conmueve, nos lava con lágrimas, nos regenera, nos restaura nuestra belleza original.